“No sólo hay que proteger al trabajador, sino también al entorno. Hay que hacer protecciones colectivas”

 

 Asturias Empresarial

ABRIL 2007

 

 

Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales

Las cifras de accidentalidad laboral llevan años descendiendo, pero tratándose de la salud y de la vida de los trabajadores, nunca lo hacen lo suficientemente rápido. Todavía queda mucho que hacer. La formación es, sin duda, el pilar fundamental.


Manuel B. Couto

Director del Instituto Asturiano
de Prevención de Riesgos Laborales

Trabajar con seguridad

Tanto empresarios como los mismos trabajadores deben concienciarse de los riesgos y adoptar las medidas oportunas para cada puesto. Manuel B. Couto Noriega dirige el Instituto Asturiano de Riesgos Laborales, la institución responsable de este tema en nuestra comunidad.

-¿Cómo está evolucionando la siniestralidad laboral en Asturias en estos últimos años? ¿Se está logrando que descienda o seguimos con el estancamiento que tuvimos durante tanto tiempo?

-A partir del 2000, todos los años se logró un descenso en las cifras. Hasta el año 2004 el descenso fue muy rápido, pero en el año 2006 hubo un punto de inflexión y está siendo más lento. Esta pauta se está repitiendo prácticamente en todas las Comunidades Autónomas.

 

 

 

 

 

“En los puestos de trabajo también se producen situaciones de acoso, de estrés, de insatisfacción, de falta de valoración del trabajo realizado… Todo esto puede producir un daño difícil de detectar en su fase inicial”

 

 

 

 

“En la economía regional asturiana la importancia principal la tiene la minería, la construcción  y el metal. Es lógico que, aunque la siniestralidad sea baja, estos sectores estén encabezando el ranking porque tienen más riesgos que un trabajo de oficina”

 

 

 

-¿Por qué se ha ralentizado el proceso?

-En los primeros años de la Ley de Aplicación de Riesgos, que cumplió ahora su décimo aniversario, la aplicación de una serie de medidas de protección individuales, es decir, que todo el mundo utilizara casco, botas de seguridad o guantes, se aplicaron con cierta rapidez y mejoró mucho la cuestión de los accidentes. Ahora estamos ante un segundo problema en el que, las medidas que hay que tomar, son más estructurales. No sólo hay que proteger al trabajador, sino también al entorno. Hay que hacer protecciones colectivas. Es decir, si un trabajador está en una zona con riesgo de caída, es bueno que tenga un arnés, pero si en esa zona de riesgo transitan trabajadores, ha de haber una protección colectiva. Este segundo mecanismo se está aplicando menos en las empresas, por lo que  creemos que es precisamente lo que está provocando que no descienda el índice de accidentes como lo hizo anteriormente.

-¿En qué sectores estáis detectando que hay una mayor incidencia?

-En este sentido persisten los mismos de siempre. En la economía regional asturiana la importancia principal la tiene la minería, la construcción y el metal. En estos tres sectores, salvo el sector servicios, está concentrada la actividad empresarial asturiana. También son los sectores que tienen más riesgos y peligros en general. La minería por las condiciones de trabajo, la construcción por ser una actividad a la intemperie y en alturas, y en la industria por la utilización de maquinaria. Es lógico que, aunque la siniestralidad sea baja, estos sectores estén encabezando el ranking porque tienen más riesgos que un trabajo de oficina.

El sector servicios ocupa un tercio de la economía regional. La siniestralidad es menor, aunque también muy alta para el sector de que se trata.

-La mentalidad de nuestra sociedad ha cambiado en la percepción por ejemplo de los accidentes de tráfico, y hoy está peor visto el conductor temerario que hace años. ¿Sucede lo mismo respecto a los accidentes laborales? ¿Hay una menor tolerancia ante la irresponsabilidad sobre la seguridad?

-Notamos una mejoría. Hay un cierto grado de sensibilización social y no es extraño que alguien te comente algún caso cercano en el que ve que los trabajadores no utilizan la protección adecuada. Pero si hablamos de sensibilización para que los propios afectados utilicen las medidas de seguridad, estamos todavía lejos de lo que sería deseable. Incluso a las propias empresas les falta sensibilidad para adoptar las medidas y obligar que se cumplan.

-¿Qué medidas concretas promueve el Instituto?

-Estamos trabajando en tres frentes. Primero, tenemos la intención de continuar con el plan de la siniestralidad a través del cual estamos visitando a las empresas, detectamos irregularidades y hacemos propuestas para que modifiquen lo que está mal. Tiempo después haremos una segunda visita para saber si aquello que detectamos mejoró o se solucionó. En caso de que lo hayan solucionado habremos logrado nuestro objetivo. Si no es así, se lo comunicaremos a la Inspección de Trabajo para que actúe.

Por otra parte, tenemos un programa de financiación a las empresas de los sectores con mayor siniestralidad, para que renueven las máquinas que están obsoletas y atentan contra la seguridad de los trabajadores. Subvencionamos hasta el 25% del valor de una máquina nueva, más segura, con el fin de evitar accidentes.

El tercer y último punto es que a los Técnicos del Instituto se les habilite para que hagan labores de apoyo a la Inspección de Trabajo y puedan iniciar un expediente cuando detecten una situación irregular. Primero se abriría un expediente informativo para que luego, la Inspección de Trabajo, lo pueda continuar y sancionar si es necesario.

-¿Qué me puede comentar de las llamadas enfermedades profesionales?

-Que es uno de los temas más desconocidos. Nosotros creemos que es el problema de hoy en día, porque existen ambientes de trabajo agresivos, insalubres, en los que la manipulación de productos provocan daños a personas. Estos, son daños que muy raramente se manifiestan en un primer momento. Cuando lo hacen es porque el organismo está sobrecargado y ya aparecen en forma de enfermedad.

-¿Está suficientemente estudiado este tema?

-Realmente no. Aquí se produce un vacío, porque tanto los empresarios como las mutuas de trabajo no declaran estas enfermedades y, por tanto, no tenemos conocimiento del número de enfermos que realmente hay. No podemos hacer una labor de investigación fiable. En la actualidad, el Instituto aprobó en su Junta rectora del 2006, el Plan de Salud, Seguridad y Medio Ambiente Laboral. Es un Plan que abarca desde el año 2007 al 2010, ambos inclusive y que se ocupa del estudio de las enfermedades profesionales, sobre todo de cánceres que están apareciendo y que, según estudios que se están realizando en otros países que tienen más avanzado el tema de protección a los trabajadores, tienen un origen laboral.  En esta línea de análisis e investigación se van a volcar esfuerzos importantes.

-¿En qué medida influye el estrés en los accidentes laborales?

-Todos los trastornos psíquicos influyen en el incremento de accidentes. La persona que está sumida en sus preocupaciones pierde atención en lo que está haciendo de forma inmediata y tiene más riesgo de sufrir un accidente tanto en el trabajo como en su vida particular. Estos riesgos también los estudiamos. Tenemos un área de ergonomía y psicosociología. Desgraciadamente, también se producen en los puestos de trabajo situaciones de acoso, de estrés, de insatisfacción, de falta de valoración del trabajo realizado… Todo esto puede producir un daño difícil de detectar en su fase inicial, y que cuando se manifiesta ya está repercutiendo directamente en un empeoramiento de la calidad de vida de la persona y agravando otros riesgos que, en un estado normal, podría controlar. Se habla mucho del “mobbing”, del estrés, del “estar quemado”, pero hay poca investigación real en ese sentido.

 

 
 

¿Qué opina sobre... la seguridad en el trabajo?

La seguridad en el trabajo se ha convertido en una cuestión prioritaria para todos. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos que se han realizado en sentido preventivo, y valorando el hecho de que las cifras de la siniestralidad laboral han descendido en los últimos años, se siguen produciendo accidentes y las cifras parecen estancadas.

Desde nuestras páginas hemos querido conocer un poco más sobre la realidad de este tema en nuestra región y por ello hemos formulado la siguiente pregunta:

¿La seguridad laboral sigue siendo una asignatura pendiente en la empresa asturiana?

 

 

“Creo que hay normas que no están bien encauzadas”

 

 

 

“No se le puede echar siempre la culpa al empresario de lo que ocurra”

 

Angel Villabrille

Vicepresidente de la Asociación de Empresarios del Polígono de Falmuria (Carreño)

“S

í está pendiente, lo que pasa es que la responsabilidad de que no se cumplan las normas de seguridad no debería recaer tanto en la empresa, ya que los operarios tampoco cumplen con su parte, a pesar de que ponemos los medios de seguridad necesarios a su alcance.

Lo que no podemos hacer es poner a un encargado que vigile a cada dos operarios. La información y el material se les da. En obras abiertas hay un oficial responsable, pero en el momento en que se da la vuelta hay trabajadores que ignoran lo que se les indica.

Personalmente lo que creo es que hay normas que no están bien encauzadas. El que pone estas exigencias no sabe muy bien de qué va el tema, no está en la obra, y a veces piden cosas que bajo mi punto de vista no tienen mucho sentido.

De todos modos es bastante difícil cumplir con todo, porque para ello habría que tener una economía muy boyante”.

 

 

Juan Martínez Alonso

Director Gerente de Citroën-Valgisa

“E

stá pendiente no sólo en la empresa asturiana. Al año se producen en Europa cuatro millones de accidentes, por lo que desde las administraciones y organismos existe una continua evaluación de posibles riesgos, campañas de sensibilización, programas de salud, seguridad en el trabajo y un sinfín de acciones que las empresas intentan acoplar por razones humanas y económicas. Pero desgraciadamente creo que aún dotando de las herramientas preventivas a los centros de trabajo, no todo el mundo hace un uso adecuado, por lo que al final el accidente se hace inevitable”.

 

“Aún dotando de las herramientas preventivas a los centros de trabajo, no todo el mundo hace un uso adecuado”

 

 

 

Manuel B. Fernández García

Director de la Agencia de Desarrollo Local de Tineo

“M

e parece que es cada vez menos una cuenta pendiente, porque las empresas tienen ahora más claro que hay que establecer tanto un mecanismo de prevención como uno de adaptación.

En este sentido creo que se avanzó bastante, aunque lógicamente cualquier mejora de este tipo no se implanta de un día para otro.

Además las empresas pequeñas no tienen la misma capacidad que las grandes para adaptarse, ni para preparar informes, ni para acondicionar los centros.

En esta zona, en Tineo, en lo referente a seguridad en el trabajo, puedo decir que no es una asignatura pendiente, que se está mejorando, por eso creo que hay una mayor conciencia.

Lo que hay que tener en cuenta es que muchas veces son los trabajadores los que no aplican las medidas de prevención. No se le puede echar siempre la culpa al empresario de lo que ocurra”.

 

 

 

 

 
   

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