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No
cabe duda de que el turismo sigue empujando al crecimiento de
nuestra economía regional. Asturias, enmarcada dentro de la España
Verde está siendo, según todas las previsiones, un destino turístico
de primer orden, con mención especial al turismo rural, que se lleva
la palma.
Las estadísticas han confirmado que el pasado 2006 fue un buen año
para el turismo en nuestra región, y se espera que el 2007 siga el
mismo camino, y con creces. Otro buen verano, siempre, claro está,
en función de la climatología. Si el tiempo acompaña veremos en
muchos de nuestros establecimientos colgado el cartel de “no hay
plazas”, particularmente en agosto, cuando se registra el mayor
índice de ocupación.
Podemos felicitarnos. Asturias ha sabido ponerse las pilas en este
tema. Tenemos ahora mismo más de dos mil empresas comprometidas con
la calidad turística, y hemos conseguido atraer a unos dos millones
de turistas “oficiales”, sin llegar a nombrar a los visitantes que
hacen noche en alojamientos privados, de amigos o familiares,
imposibles de cuantificar. Sea por motivos de ocio o negocio,
Asturias atrae.
De modo que las cifras cantan a nuestro favor: el turismo supone ya
el 10 por ciento de nuestro producto interior bruto, algo impensable
hace unas décadas, de ahí la importancia de cuidarlo y mimarlo.
Pero a pesar de todas estas bondades, el turismo en Asturias sigue
siendo estacional. Aunque hemos mejorado en infraestructuras, en
comunicaciones, en calidad de establecimientos y alojamientos, la
batalla no está ganada. Y eso que ha habido avances. Este verano ya
no viviremos, por ejemplo, los acostumbrados atascos en Soto del
Barco; el nuevo control del tráfico a Covadonga y los Lagos y el
nuevo transporte público, que tanta polémica suscitó, parece que
funciona, lo que ha hecho disminuir sensiblemente las dificultades
de acceso. Pero aún queda mucho por hacer. Las nuevas tecnologías
están cambiando las formas a toda velocidad. No puede perderse de
vista que muchas de las personas que nos visitan lo hacen siguiendo
información que han obtenido a través de Internet. Hoy día muchas
voces están señalando que lo que debemos vender en el sector turismo
no son camas, sino destino.
Nuestro turismo rural no debe quedarse envuelto en una aureola
romántica y sentimental, antesala de un estancamiento predecible si
no se ponen los medios para que cualquier persona que viva, o venga
a nuestra comunidad, goce de todas las ventajas y posibilidades que
brindan las nuevas tecnologías de la información. Asturias no sólo
necesita autopistas y autovías, también es necesario que lleguen las
grandes autopistas de la información a todos los rincones de nuestra
geografía y nos permitan estar conectados al mundo a través de la
red. ¿De qué vale hacer inversiones en rehabilitar pueblos
entrañables para una infraestructura turística si no se tiene la
posibilidad de estar conectado a Internet? ¿O asumir el riesgo de
hacer una inversión millonaria en uno de estos lugares y ver que no
llega la suficiente potencia eléctrica? No podemos pedirles a los
posibles inversores que se paguen ellos las acometidas de
electricidad y de banda ancha a esos lugares. Estos y otros muchos
déficits son los que hay que subsanar, si se quiere tener a nuestra
región en los primeros puestos de parrilla y ser competitivos en la
industria turística de nuestro país. § |