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“El discurso
oficial y la imagen promocional que se estila en Asturias tiene más
que ver con la Asturias central y oriental que con la del Navia-Eo.
La falta de aprecio por los poderes públicos es un hecho”.
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Alberto Vizcaíno
Director General de
Pesca del Principado de Asturias
“Los ajustes están
afectando a todas las Comunidades, por tanto, hacer un análisis
únicamente sobre una de ellas sólo puede responder a la ignorancia o
a la mala intención”
“Hay crisis, pero
para todos. No es una consecuencia de la política del gobierno
asturiano, sino que es consecuencia de la política nacional y de
Bruselas” |
Comentarios

Algunas
tribulaciones del Far West
Por Gonzalo Olmos Fernández-Corugedo
Uno de los principales retos de Asturias posiblemente sea la
cohesión territorial. A pesar de contar con una superficie
relativamente pequeña (10.603,57 km2), la diversidad de territorios,
la difícil orografía, y sobre todo la concentración de población y
actividad en el Área Central provocan que una buena parte de los
municipios de las alas queden fuera de los polos de atracción y
centros de decisión en materia económica, política o cultural.
Asturias es pequeña, pero diversa y compleja, y entre sus 78
concejos muchos luchan simplemente por no quedar a merced de la
despoblación o el envejecimiento, convirtiéndose en un desierto
verde lleno de historias antiguas, con más pasado que futuro. Es
cierto que en los últimos años mucho se ha hecho para revalorizar el
mundo rural asturiano, y que además la brecha causada por las
dificultades en las infraestructuras de comunicación poco a poco va
disminuyendo. Pero la dinámica parece difícil de resistir para
muchos pueblos y villas que, a cuentagotas, ven escapar su aliento.
A esta tendencia que tanto cuesta combatir se une, en algunos casos,
una cierta sensación de desamparo institucional y de indiferencia
del resto de la Comunidad. Posiblemente eso suceda especialmente en
el Occidente asturiano, que alguno ha calificado con cierta retranca
como nuestro Far West particular. La comarca entre el Eo y el Navia,
Emtrambasauguas aún la llaman los románticos, tiene un vasto
territorio y una población menguante, sobre todo en el interior pero
también en la propia costa. Las infraestructuras de transporte son,
con mucho, las peores de Asturias, aunque hayan mejorado y las
perspectivas sean más halagüeñas. La dotación en equipamientos y
servicios públicos es digna pero insuficiente para toda su
extensión. Pero lo peor no son estas carencias, inevitables en buena
medida, sino la impresión que muchos de los ciudadanos de esta parte
de Asturias no pueden evitar: se sienten en cierto modo fuera de
juego, ajenos al discurrir de la vida pública, social y económica
asturiana, un poco dejados de la mano de Dios, dirían los más
pesimistas; y, por consiguiente, incipientemente cansados de esa
desidia que les sitúa no sólo en la periferia geográfica sino
también en la periferia de la agenda política.
Lo preocupante es que seguramente tengan bastante razón. El discurso
oficial y la imagen promocional que se estila en Asturias tiene más
que ver con la Asturias central y oriental que con la del Navia-Eo.
La falta de aprecio por los poderes públicos es un hecho. Y la
desatención a los problemas comunes y rasgos identificativos de este
territorio es común en la generalidad de los dirigentes regionales.
Por fortuna esto no ha hecho merma en el sentimiento de asturianía
de los eonaviegos, robustecido si cabe por oposición a determinadas
veleidades que provienen del otro lado de la Ría del Eo -que ahora
algunos quieren rebautizar con la tautológica denominación Ría de
Ribadeo- y por la activa militancia asturiana de algunos colectivos
culturales como Xeira o Rapalcois. Mención aparte merece la
situación de la fala o gallego-asturiano, denominación ésta última
utilizada por la Ley de Uso y Promoción del Bable/Asturiano; se
trata de una lengua de transición que sigue muy viva y que es
utilizada como vehículo normal de expresión por muchos habitantes de
esta zona. Pese a ello, las administraciones públicas han optado por
ignorarla, bien subsumiéndola directamente en la lengua gallega, o
bien considerándola una variante de la lengua asturiana, sin
analizar su especificidad ni otorgarle la protección que merece como
instrumento de expresión oral de miles de asturianos del Occidente.
Es tiempo, por lo tanto, de reforzar la integración de todas las
Asturias, y de hacer partícipes a todos los territorios que la
componen del mismo proyecto común. Quizá para ello sea necesario que
muchos asturianos reconozcan –reconozcamos- que ni siquiera hemos
sido capaces en todos estos años de recorrer y conocer las múltiples
caras y realidades de nuestra propia tierra.
índice
Tema del mes

Sector pesquero asturiano
¿Situación de alarma?
Los reajustes que vive el sector pesquero asturiano han saltado a
las páginas de nuestros medios y han generado controversias como
consecuencia de las interpretaciones que se dan a los diferentes
datos existentes sobre la situación del sector. Al respecto, el
Director General de Pesca del Principado de Asturias, Alberto
Vizcaíno, nos da su visión sobre este tema que tanto preocupa a la
sociedad asturiana y del cual dependen muchos empleos en nuestra
región.
-La interpretación de los datos sobre
la evolución del sector pesquero asturiano ha
llegado a crear cierta alarma. ¿A qué se debe?
-Creo que es una mezcla de
ignorancia, por un lado, y de mala intención por
otro. Me parece que se han utilizado los datos de
una manera torticera; la otra posibilidad es una
ignorancia absoluta en el manejo de datos
estadísticos. Sentando así las premisas iniciales,
añadiré que la situación del sector pesquero
asturiano no es una situación que se pueda analizar
aisladamente.
-No cabe duda de que se respira
inquietud en el sector. ¿Cuál es la situación?
-Asturias no es el centro del mundo
en materia de pesca y su situación habría que
analizarla, como mínimo, comparándola con el resto
de comunidades autónomas de la cornisa cantábrica,
que son las que están en unas condiciones más
parecidas, con respecto a todas las comunidades
litorales españolas. Por otro lado, no podemos
abstraernos de situaciones que afectan a la
evolución de todas las regiones pesqueras de la
Unión Europea. Los fondos comunitarios tienen como
principal objetivo el ajuste del esfuerzo pesquero
que, huyendo de eufemismos, sólo puede ser un ajuste
a la baja.
-¿Cómo es ese ajuste?
-Es evidente que las flotas
pesqueras, en todo el mundo, están
sobredimensionadas con respecto al estado de los
recursos. Las líneas de ajuste van encaminadas a
deshacerse de aquellas unidades de flota más
envejecidas y dejar la parte más moderna de la
misma. Y por tanto, se reduce el empleo. Por otra
parte, otra de las líneas de financiación importante
es la modernización de las unidades que quedan, lo
que lamentablemente, va también en detrimento del
empleo, porque barcos que hace una década
necesitaban 14 ó 16 tripulantes ahora tienen
suficiente con la mitad. Todo eso es algo que está
afectando a todas las Comunidades, por tanto, hacer
un análisis únicamente sobre una de ellas sólo puede
responder a la ignorancia o a la mala intención.
-Sentadas esas bases, ¿cuál sería
entonces el análisis?
-Si estudiamos los parámetros de ese
informe, “Evolución de flota y reducción del
empleo”, y nos comparamos sólo con nuestros
vecinos, que tienen unas circunstancias más
parecidas a las nuestras. La situación de Asturias
está por encima y compite perfectamente con las
comunidades limítrofes. Por ejemplo, el número de
pescadores afiliados -son datos oficiales, datos del
Instituto Social de la Marina, no de la Dirección
General de Pesca-, vemos que del 2000 al 2005 la
media anual de variación en Asturias del empleo es
del -3,7%. Es decir, que en esos cinco años y como
consecuencia de esa política de ajustes, la media
del empleo perdido año a año es del 3,7%. Si miramos
a Galicia, esta comunidad tiene el -3,3%, es decir,
está un poquito mejor que Asturias. Si nos fijamos
en Cantabria tiene el -8,7% y el País Vasco tiene un
-3,7%, como nosotros.
Todo esto no tiene que ser un consuelo, pero si es
necesario ver que se trata de un proceso normal,
consecuencia de esas políticas de ajuste, y que
Asturias no está sufriendo esa disminución de una
manera diferencial, negativa, con respecto a
nuestros vecinos. Por otro lado, si miramos los
datos del ISM (Instituto Social de la Marina) de
armadores y de mariscadores, Asturias es la única
comunidad autónoma del Cantábrico y del Noroeste con
una evolución positiva para ese periodo de 2000 al
2005 del 6,5% de incremento. Con disminuciones, por
ejemplo, en Galicia del 1,9%, del -3,3% en el País
Vasco o de 9,9% en Cantabria. Insisto, son datos del
ISM. Si combinamos esas dos tablas, la de empleo y
ésta, los datos finales son que Asturias presenta el
dato menos negativo de todo el Cantábrico y región
Noroeste. En esos cinco años perdemos el 0,6%,
frente al 2,6% de Galicia, al 3,6% del País Vasco o
el 9% de Cantabria.
-¿Cree que falta más cautela a la
hora de manejar e interpretar los datos por la
alarma que suscita?
-Evidencia que se han manejado esos
datos con una absoluta falta de rigor, o con una
absoluta mala intención. Es más, si cambiamos de
fuente de datos y nos vamos a la Secretaría General
de Pesca Marítima, es decir, al Ministerio de
Agricultura, Pesca y Alimentación, que es otra
fuente oficial, y tampoco son datos de la Dirección
General de Pesca; Asturias desciende a un -3,19% en
el número de pescadores, Galicia a -3,49% y el País
Vasco a -6,71%. Por tanto, nosotros estamos
evolucionando. Hay crisis, pero para todos, y
además, no es una consecuencia de la política del
gobierno asturiano sino consecuencia de una política
nacional y de Bruselas. Sólo tenemos peores datos
que Ceuta, Cantabria y Cataluña. No podemos decir
que estamos en una mala situación.
-¿A qué se debe la disminución de las
toneladas desembarcadas en Asturias?
-Los datos que manejamos hasta
agosto, con respecto a la media de los años
anteriores en estas mismas épocas del año, revelan
que tenemos una disminución de 1.300 toneladas.
Primero, hay que esperar a que acabe el año para
tener una mayor certeza de este dato. Segundo, hay
que ver qué parte de esas 1.300 toneladas se debe a
que se ha vendido fuera, o que se ha pescado menos.
Y en tercer lugar, hay oscilaciones que dependen de
muchas cuestiones, como del tiempo climatológico, de
los días que han podido pescar los barcos.
-¿Los barcos que venden en otros
puertos no cuentan en nuestra estadística?
-Efectivamente, hay barcos que en
determinadas ocasiones venden en otros puertos. Es
una decisión puramente empresarial. Si tu barco está
saliendo de caladeros del Gran Sol y llega por radio
la información de que en Santander se está pagando
un euro más el kilo, puedes desviar el rumbo del
barco un grado y en vez de desembarcar en Gijón o
Avilés, desembarcas en estos sitios. Esa decisión,
la han tomado los barcos asturianos en muchas
ocasiones, igual que barcos de otras procedencias lo
han hecho en puertos asturianos. Por tanto, no se
puede jugar con los datos y sacar la única
conclusión que perjudica al Gobierno Asturiano.
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