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Dicen que el asturiano es generoso por naturaleza, y que esa
cualidad se refleja en sus platos, en la abundancia de cantidades
pero sobre todo de calidades. En la cocina no se escatima. La cocina
se lleva lo mejor: lo más exquisito del mar, los frutos escogidos de
la tierra, las mejores carnes alimentadas en pastos naturales, los
quesos madurados con mimo. En las materias primas Asturias marca la
diferencia.
Existe ahora mismo un nutrido grupo de cocineros y cocineras que,
conservando los modos y maneras tradicionales, han sabido adaptarse
a los nuevos tiempos. A ellos se suman progresivamente jóvenes
profesionales de un alto nivel de cualificación, que poco a poco
introducen nuevos modos de entender la cocina. La experiencia y la
profesionalidad de todos ellos, nuestros restauradores, han
convertido Asturias en un centro de peregrinación del llamado
“turismo gastronómico”. Asturias atrae por su paisaje, por su
carácter, y cada vez más por la calidad de sus platos y el esmerado
servicio que ofrece el sector hostelero en su conjunto. El
espléndido salto adelante que se ha producido en los últimos años
hay que agradecérselo al esfuerzo realizado por todos los
profesionales del ramo, por gastrónomos y divulgadores, por los
medios de comunicación, por las escuelas de hostelería, por
ayuntamientos que apoyan jornadas de exaltación de tal o cual
producto, por asociaciones y gremios relacionados de una u otra
manera con los fogones, los hornos, los obradores... Todos ellos y
su trabajo diario, fundamentado en la calidad y el buen servicio,
hacen que la gastronomía sea ya una parte de nuestro bagaje cultural
y de la imagen que Asturias proyecta al exterior.
Gracias a todos por seguir brindándonos momentos inolvidables
sentados a una buena mesa. Siempre en Asturias.
Fotos: Juanjo Arrojo
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