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“La gimnasia me ha dado la mayoría de
mis mejores amigos,
y momentos tanto felices como frustrantes. Pero si hago balance,
pesa mucho más lo positivo”
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-Ahora
estás en la residencia Blume de Alto Rendimiento. ¿Cómo ha sido tu
trayectoria para llegar hasta aquí?
-Yo conocí este deporte por la tele, por las olimpiadas. Empecé en
el colegio como actividad extraescolar, luego seguí haciéndolo en el
Palacio de los deportes, después en el Grupo Covadonga, y hasta
aquí. Llevo haciendo gimnasia desde los cinco años y compitiendo a
alto nivel desde los quince.
Estuve en Gijón estudiando y compitiendo con la selección, y cuando
acabé en el instituto me vine a Madrid.
-¿Te ayudó en su momento el paso por el grupo Covadonga de gimnastas
de la talla de Saúl Cofiño, José Luis
Fernández y otros?
-La verdad es que he tenido la suerte de contar siempre con muy
buenos profesionales a nivel técnico, y con grandes compañeros de
entrenamiento. Gracias a eso no sólo progreso cada día en lo que
hago, sino que disfruto plenamente haciendo gimnasia.
-¿Cuál es tu sueño en tu deporte, qué te gustaría conseguir?
-Desde pequeño quiero participar en una Olimpiada, es el techo que
me pongo a corto plazo. Voy a luchar por poder ir a Pekín 2008,
primero a clasificar al equipo y luego a competir lo mejor posible.
-¿Tienes tus esperanzas en las anillas o vas a ir a por todas?
-Se me dan bien las anillas y el salto, pero quiero pensar que puedo
hacer un buen papel en los seis aparatos. Si puedo brillar un poco
más en estos dos, pues mejor, pero me gusta ser un gimnasta
completo.
-¿Por qué te encuentras mejor en anillas? ¿Qué cualidades exigen?
-Aparte de mi condición física -es un aparato que requiere fuerza, y
yo soy bastante fuerte- siempre me ha gustado. También el salto, que
es un aparato explosivo, se me da bien. Donde me encuentro menos a
gusto es en el potro con arcos, que es completamente distinto a
estos dos. Cada aparato exige cosas diferentes.
-Ahora estás en Madrid, todos los buenos deportistas acabáis allí.
¿No es posible competir con la selección española y seguir en
Asturias, como en otros deportes?
-A este nivel no, porque teniendo en cuenta la carencia de
instalaciones y de técnicos que hay, sería muy complicado. El
problema es que es un deporte tan minoritario -sólo somos una docena
compitiendo- que no compensa el gasto que puedan hacer para
nosotros. Evidentemente esto no es fútbol. Si hubiera más gimnastas,
seguramente habría centros de alto rendimiento en Asturias, como
ocurre en Cataluña, que tienen su centro propio, pero de momento no
es posible.
-¿Este deporte es demasiado duro, exige demasiado sacrificio?
-Yo llevo entrenando cinco horas diarias desde que tengo doce años,
y los sábados con dos sesiones. Claro, es un esfuerzo que la mayoría
de la gente no está dispuesta a realizar, sobre todo en algunas
edades.
-¿Y qué es lo que te compensa de todo lo que exige?
-La gimnasia me ha dado la mayoría de mis mejores amigos, y momentos
tanto felices como frustrantes, como por ejemplo las lesiones. Pero
si hago balance, las lesiones me han respetado bastante, nunca he
tenido que pasar por el quirófano. Me pesa mucho más lo positivo.
-¿Hay algún gimnasta que haya sido para ti una referencia en tu
carrera?
-No hay uno en especial, pero sí grandes gimnastas que me llaman la
atención. Alexei Nemov marcó una época; aquí en Madrid, Rafa
Martínez me gusta mucho, además es muy correcto y un gran amigo.
También está Jesús Carballo. La verdad es que te pones a mirar y
coges lo bueno de cada uno de ellos, por eso no pienso en uno
exclusivamente. Se puede aprender de todos. ∆ |