Opinión

ENERO 2007

 

 

 Error burrocrático

  El autogobierno en Asturias: una mirada optimista

 Ludopatía. Cuando el juego se vuelve peligroso

 El control del lobo. Un tema espinoso

 

 

Error burrocrático

Felipe González León

Error burrocrático

Sí paisano, error burrocrático, es lo que quiero decir. Y es que se me enciende el alma y el corazón cuando los políticos de turno no quieren asumir directamente sus negligencias e irresponsabilidades. Hago referencia a un caso concreto: el Gobierno regional hizo una ordenanza para la restricción del consumo de agua, pero esta normativa se atascó por el camino y tardó seis meses en ser remitida a los respectivos municipios, los que deberían asumirla y ponerla en marcha. Y todo por un error burocrático.
Si esto sucediese en una comunidad del sur de nuestro país, los embalses sencillamente se quedarían vacíos, lo que tendría unas repercusiones catastróficas para toda la población y específicamente para el campo. Pero bueno, no pasa nada, claro, estamos en Asturias, en la llamada España verde. Un verde que podría convertirse sólo en un recuerdo, si no cuidamos lo que tenemos.

Error burrocrático
Qué fácilmente se olvida que cuando llega el verano en algunas poblaciones de nuestra región han tenido que hacer restricciones de agua debido a la sequía.

 

 

 

 

 

 

 

 

Gonzalo Olmos Fernández-Corugedo

Sin autogobierno ni instituciones propias posiblemente Asturias no hubiera tenido capacidad suficiente para hacer valer su posición en el concierto autonómico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando el juego se vuelve peligroso

“No van a ser los servicios sanitarios los que resuelvan el problema de la ludopatía porque las medidas de mayor eficacia no están en la medicina. Hay otros factores sociales y económicos”

Y esto lo digo porque no se está teniendo en cuenta en nuestra región que el cambio climático no es un proceso futuro, sino que ya está teniendo lugar. Recientemente los sorprendidos asturianos hemos pasado un mes de noviembre y parte de diciembre prácticamente primaverales, con las playas salpicadas de bañistas aprovechando los últimos rayos de sol. Una imagen insólita en Asturias.
Qué fácilmente se olvida que cuando llega el verano en algunas poblaciones de nuestra región han tenido que hacer restricciones de agua debido a la sequía. Un hecho puntual ha pasado a ser habitual, lo cual es grave. Estábamos acostumbrados a que aquí siempre lloviese a gusto de todos, pero la realidad ya ha dado un giro de ciento ochenta grados, todos lo podemos comprobar. De hecho, fue uno de los motivos por los que se elaboró esta normativa para el uso y el consumo racional del agua. A toda esta cuenta hay que añadir más datos, y es que el fuerte crecimiento que está experimentando el área central asturiana va a implicar la necesidad de más recursos hídricos para abastecer un área metropolitana que se prevé que pueda llegar a tener más de ochocientos mil habitantes, además de las industrias y empresas asentadas. La solución propuesta es construir más presas y embalses para abastecer la creciente demanda de agua, como la que se quiere hacer en Caleao (Caso), en pleno Parque Natural de Redes, rodeada por cierto de gran polémica.
Sea como sea, aquí en Asturias el problema no es tanto la escasez de agua, como la posibilidad de almacenar la que tenemos, que se va rápidamente al mar debido a las fuertes pendientes y escorrentías de nuestra orografía regional. Incluso se está estudiando la posibilidad de aprovechar los acuíferos de las minas abandonadas. El tema da para rato.
Lo que sí es cierto es que desde hace unos seis años en toda España se están poniendo en marcha planes de ahorro de agua. Es importante que los asturianos tomemos conciencia de ello, y en especial nuestros políticos, porque como dije al principio, un error como el que señalaba no puede suceder en un servicio tan vital para la población. ∆

 

 

El autogobierno en Asturias

una mirada optimista

Por Gonzalo Olmos Fernández-Corugedo

Uno de los debates que más horas, esfuerzos y quebraderos de cabeza consume es el relativo a la organización territorial del Estado y su trasfondo metafísico, que viene a concretarse en la disquisición sobre el ser de España, su unidad como nación, el encaje de las pretensiones nacionalistas en el actual marco jurídico, etc. Reconozco que muchas veces cualquier acercamiento a este asunto se hace difícil para el común de los mortales. Por un lado, se trata de una cuestión trufada de emotividad, versiones históricas, empecinamientos y radicalismos. Por otro lado muchas veces se trata de un debate que a ojos de la mayoría de los ciudadanos es tedioso, bizantino e inútil para su vida cotidiana, aunque la realidad no sea precisamente esa. Sea como sea, la discusión existe y consume buena parte de sesiones parlamentarias, tertulias periodísticas y páginas escritas.
Seguramente tengan buena parte de razón quienes alegan que esta continua introspección sobre la estructura del Estado es un debate con un tanto de artificialidad, y sobre todo, con un coste de oportunidad muy notable en el discurrir de la cosa pública. Es cierto que, si se cerrase de una vez por todas un modelo territorial en el que la gran mayoría se sintiese a gusto, posiblemente consiguiésemos centrar de una vez por todas la atención pública y mediática en cosas mucho más importantes: la cohesión social, la participación de los ciudadanos, los servicios públicos, la desigualdad internacional, los problemas del medio ambiente o el fenómeno inmigratorio, por poner algunos ejemplos de los asuntos que dirimirán nuestro futuro. Pero, aunque vaya siendo hora de fijar un modelo territorial definitivo, conviene hacer balance del camino recorrido hasta ahora en el desarrollo del Estado de las autonomías, y comprobar que, a pesar de algunas paradojas y dificultades, el saldo ha sido enormemente positivo.
Tomemos el ejemplo de Asturias. Cuando comenzó el proceso autonómico, nuestra Comunidad se encontraba atravesando una durísima reconversión económica que vino acompañada de una fuerte crisis de identidad y de la generalización de un pesimismo endémico. La creación de las Comunidades Autónomas no supuso en ningún caso una disminución de la solidaridad interterritorial, sino que, al contrario, permitió que, adicionalmente a las actuaciones del Estado, los órganos de autogobierno de Asturias centrasen sus esfuerzos y el debate público regional, desde un primer momento, en la recuperación económica y la salida de la crisis. Se acusa con frecuencia a nuestros gobiernos autonómicos y a los representantes de Asturias de no ser suficientemente exigentes ante los poderes centrales. No tengo elementos de juicio para corroborar o desmentir tal afirmación, pero el hecho indudable es que, durante el periodo autonómico, Asturias ha sido receptora neta de fondos estatales, y que, todos y cada uno de los gobiernos autonómicos han hecho lo que buenamente han podido -con mayor o menor acierto- para mejorar la actividad económica y el crecimiento del empleo. A esto debemos sumar otro reconocimiento: la integración de España en la Unión Europea, y la transferencia de fondos estructurales y de cohesión, han permitido a Asturias emprender nuevas iniciativas de desarrollo económico y la superación -en buena medida- del histórico aislamiento con la construcción de importantes y costosas infraestructuras.
Sin autogobierno ni instituciones propias posiblemente Asturias no hubiera tenido capacidad suficiente para hacer valer su posición en el concierto autonómico. Desde el minuto 0 de nuestra andadura autonómica, la prioridad de la agenda pública de Asturias ha sido nuestra situación socioeconómica, y ello ha tenido mucho que ver en las políticas públicas desarrolladas por el Gobierno y en las leyes aprobadas por la Junta General. Somos lo que somos: una región pequeña en población y territorio que ha tenido que superar una crisis económica múltiple y simultánea; pero que, veinticinco años después de echar a andar como Comunidad Autónoma, puede afirmar que la experiencia ha sido claramente satisfactoria. ∆

 

 

Ludopatía


Cuando el juego se vuelve peligroso

Una encuesta publicada recientemente en los medios de comunicación situaba a los asturianos en el tercer puesto de la lista de las comunidades que más gastaron en el juego durante el pasado 2005, por detrás de Baleares y Murcia. ¿Cómo afecta el juego a nuestra sociedad?


José Fernández Díaz
Doctor Jefe del Area de la red de Centros de Salud Mental del Principado de Asturias.

El Doctor José Fernández Díaz, Jefe del Área de la red de Centros de Salud Mental del Principado de Asturias, explica que la ludopatía afecta en España al 2 ó 3% de la población adulta, aunque desconoce si hay diferencias significativas en nuestra comunidad. Además, añade, "no parece existir, con relación a la ludopatía, una conciencia colectiva de que hay una especie de epidemia que se va extendiendo progresivamente y a la que hay que poner límite y tratamiento desde los servicios médicos".

-¿En qué momento se cruza la línea y el juego pasa a ser una adicción?
-El juego patológico o ludopatía es reconocido oficialmente como un trastorno mental desde 1980. Según el DSM IV el diagnostico de ludopatía se establece cuando se cumplen al menos cinco de las condiciones o características siguientes: Preocupación frecuente por jugar. Necesidad de aumentar la magnitud o la frecuencia de las apuestas para conseguir la excitación deseada. Intentos repetidos sin éxito para controlar, reducir o parar el juego. Intranquilidad o irritabilidad cuando se intenta reducir o parar el juego. El juego es una estrategia para escapar de problemas, o para mitigar un estado de ánimo deprimido o disfórico. Después de perder dinero en el juego, vuelve al día siguiente para intentar recuperarlo. Mentiras a miembros de la familia, terapeutas u otros, para ocultar el grado de importancia del juego. Comisión de actos ilegales como: fraude, falsificación, robo o desfalco, para poder financiar el juego. Arriesgar o perder una relación de importancia, trabajo, u oportunidad escolar o laboral a causa del juego. Engaños repetidos para conseguir dinero con el que mitigar la desesperada situación financiera, en la que se encuentra debido al juego.

-¿Qué problemas causa la adicción al juego?
-El juego patológico se presenta asociado a diferentes trastornos que afectan a las áreas personal, familiar, social y laboral. Los trastornos asociados al área personal más destacados son los trastornos afectivos, los trastornos de ansiedad, los trastornos de personalidad, y los producidos por consumo excesivo de alcohol y/o tabaco. Son también muy frecuentes los trastornos asociados en el área familiar y socio-laboral.

-¿Se valora suficientemente el alcance de este problema?
-Salvando las diferencias, socialmente hay ciertas similitudes respecto de lo que ocurre con el consumo excesivo de alcohol y con el alcoholismo. Por un lado, hay un exceso de tolerancia social hacia comportamientos de abuso y, por el contrario, cuando esos comportamientos adquieren la dimensión de problema individual y familiar, el estigma que generan produce una tendencia a la negación o a la ocultación.
Respondiendo a la pregunta de forma más precisa: creo que no conocemos bastante acerca del alcance actual del problema.

-Algunas estadísticas sitúan a los asturianos entre los españoles que más gastan en las denominadas máquinas "tragaperras", y nos colocan los terceros de la lista. ¿A qué se debe esta tendencia?
-La ludopatía se incrementó en nuestro país a raíz de la legalización del juego y, sobre todo, con la difusión masiva de las máquinas tragaperras. No creo que esto respondiera a una demanda social previa sino que la legalización facilita la oferta y es la oferta la que determina, de forma casi absoluta, la emergencia y la extensión del problema como tal.

-¿Cuenta nuestra región con los suficientes medios y dotaciones para afrontar esta patología?
-En principio, hay que decir que bastantes de las personas con un problema de ludopatía no buscan ayuda terapéutica y niegan su situación o le quitan importancia
En segundo término, cabe señalar que la ludopatía aparece por primera vez en la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud en setiembre del año 2006 y lo hace, de forma explícita, entre las prestaciones propias de los servicios de salud mental. Por lo tanto, hasta ahora, la atención a este tipo de trastornos no ha sido objeto de ordenación formal y, en ese sentido, hay que pensar que no haya recibido asistencia adecuada. Así es que le puedo decir que tengo constancia de que la ludopatía se ha estado atendiendo de forma irregular, a criterio de los servicios. A partir de ahora toda persona afectada deberá ser valorada y atendida.
Con relación a si nuestros medios son suficientes, diría que no creo que vaya a ser la ludopatía el problema que ponga a prueba la capacidad de respuesta de los servicios de salud mental, pero al ser una prestación más de carácter obligatorio, entiendo que debemos trabajar en dos vertientes: reordenar los programas de atención a las adicciones y mejorar la capacidad de respuesta en el ámbito de la psicología clínica.

-¿Cómo está contemplado el tratamiento de la ludopatía en la Sanidad Pública Asturiana?
Pues igual que cualquier otro tipo de problema de adicción. Una persona con un problema de esta naturaleza acudirá a su Centro de Salud, será valorada y, en su caso, tratada por su médica o médico de atención primaria. Si la gravedad o la complejidad del problema desbordan las posibilidades de este nivel, será la médica de atención primaria quien decida sobre la conveniencia de que la persona afectada sea evaluada y tratada en los servicios de salud mental. Individualmente, si la persona afectada quiere, con ayuda saldrá adelante. Pero, de todas formas, en su dimensión social, no van a ser los servicios sanitarios los que resuelvan el problema de la ludopatía porque las medidas de mayor eficacia no están en la medicina: a los servicios sanitarios, como en otros casos, se les está pidiendo tapar agujeros, poner parches, y eso tiene un límite.
Hay otros factores sociales y económicos que pesan demasiado en el origen y desarrollo del problema. Ahí es donde habría que atacar, pero como soy bastante escéptico, hablaremos de la ludopatía en lenguaje médico, los servicios sanitarios seremos el centro de las demandas y, en general, aprenderemos a convivir con una enfermedad más de ésas que, con tanta normalidad, denominamos propias "de nuestro tiempo".
Q.H.

 

 

 
   

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