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Qué fácilmente se
olvida que cuando llega el verano en algunas poblaciones de nuestra
región han tenido que hacer restricciones de agua debido a la
sequía.

Sin autogobierno ni
instituciones propias posiblemente Asturias no hubiera tenido
capacidad suficiente para hacer valer su posición en el concierto
autonómico.

“No van a ser los
servicios sanitarios los que resuelvan el problema de la ludopatía
porque las medidas de mayor eficacia no están en la medicina. Hay
otros factores sociales y económicos” |
Y esto lo digo porque no se está teniendo en cuenta en nuestra
región que el cambio climático no es un proceso futuro, sino que ya
está teniendo lugar. Recientemente los sorprendidos asturianos hemos
pasado un mes de noviembre y parte de diciembre prácticamente
primaverales, con las playas salpicadas de bañistas aprovechando los
últimos rayos de sol. Una imagen insólita en Asturias.
Qué fácilmente se olvida que cuando llega el verano en algunas
poblaciones de nuestra región han tenido que hacer restricciones de
agua debido a la sequía. Un hecho puntual ha pasado a ser habitual,
lo cual es grave. Estábamos acostumbrados a que aquí siempre
lloviese a gusto de todos, pero la realidad ya ha dado un giro de
ciento ochenta grados, todos lo podemos comprobar. De hecho, fue uno
de los motivos por los que se elaboró esta normativa para el uso y
el consumo racional del agua. A toda esta cuenta hay que añadir más
datos, y es que el fuerte crecimiento que está experimentando el
área central asturiana va a implicar la necesidad de más recursos
hídricos para abastecer un área metropolitana que se prevé que pueda
llegar a tener más de ochocientos mil habitantes, además de las
industrias y empresas asentadas. La solución propuesta es construir
más presas y embalses para abastecer la creciente demanda de agua,
como la que se quiere hacer en Caleao (Caso), en pleno Parque
Natural de Redes, rodeada por cierto de gran polémica.
Sea como sea, aquí en Asturias el problema no es tanto la escasez de
agua, como la posibilidad de almacenar la que tenemos, que se va
rápidamente al mar debido a las fuertes pendientes y escorrentías de
nuestra orografía regional. Incluso se está estudiando la
posibilidad de aprovechar los acuíferos de las minas abandonadas. El
tema da para rato.
Lo que sí es cierto es que desde hace unos seis años en toda España
se están poniendo en marcha planes de ahorro de agua. Es importante
que los asturianos tomemos conciencia de ello, y en especial
nuestros políticos, porque como dije al principio, un error como el
que señalaba no puede suceder en un servicio tan vital para la
población. ∆
El autogobierno en Asturias

una mirada optimista
Por Gonzalo Olmos Fernández-Corugedo
Uno de los debates que más horas, esfuerzos y quebraderos de cabeza
consume es el relativo a la organización territorial del Estado y su
trasfondo metafísico, que viene a concretarse en la disquisición
sobre el ser de España, su unidad como nación, el encaje de las
pretensiones nacionalistas en el actual marco jurídico, etc.
Reconozco que muchas veces cualquier acercamiento a este asunto se
hace difícil para el común de los mortales. Por un lado, se trata de
una cuestión trufada de emotividad, versiones históricas,
empecinamientos y radicalismos. Por otro lado muchas veces se trata
de un debate que a ojos de la mayoría de los ciudadanos es tedioso,
bizantino e inútil para su vida cotidiana, aunque la realidad no sea
precisamente esa. Sea como sea, la discusión existe y consume buena
parte de sesiones parlamentarias, tertulias periodísticas y páginas
escritas.
Seguramente tengan buena parte de razón quienes alegan que esta
continua introspección sobre la estructura del Estado es un debate
con un tanto de artificialidad, y sobre todo, con un coste de
oportunidad muy notable en el discurrir de la cosa pública. Es
cierto que, si se cerrase de una vez por todas un modelo territorial
en el que la gran mayoría se sintiese a gusto, posiblemente
consiguiésemos centrar de una vez por todas la atención pública y
mediática en cosas mucho más importantes: la cohesión social, la
participación de los ciudadanos, los servicios públicos, la
desigualdad internacional, los problemas del medio ambiente o el
fenómeno inmigratorio, por poner algunos ejemplos de los asuntos que
dirimirán nuestro futuro. Pero, aunque vaya siendo hora de fijar un
modelo territorial definitivo, conviene hacer balance del camino
recorrido hasta ahora en el desarrollo del Estado de las autonomías,
y comprobar que, a pesar de algunas paradojas y dificultades, el
saldo ha sido enormemente positivo.
Tomemos el ejemplo de Asturias. Cuando comenzó el proceso
autonómico, nuestra Comunidad se encontraba atravesando una durísima
reconversión económica que vino acompañada de una fuerte crisis de
identidad y de la generalización de un pesimismo endémico. La
creación de las Comunidades Autónomas no supuso en ningún caso una
disminución de la solidaridad interterritorial, sino que, al
contrario, permitió que, adicionalmente a las actuaciones del
Estado, los órganos de autogobierno de Asturias centrasen sus
esfuerzos y el debate público regional, desde un primer momento, en
la recuperación económica y la salida de la crisis. Se acusa con
frecuencia a nuestros gobiernos autonómicos y a los representantes
de Asturias de no ser suficientemente exigentes ante los poderes
centrales. No tengo elementos de juicio para corroborar o desmentir
tal afirmación, pero el hecho indudable es que, durante el periodo
autonómico, Asturias ha sido receptora neta de fondos estatales, y
que, todos y cada uno de los gobiernos autonómicos han hecho lo que
buenamente han podido -con mayor o menor acierto- para mejorar la
actividad económica y el crecimiento del empleo. A esto debemos
sumar otro reconocimiento: la integración de España en la Unión
Europea, y la transferencia de fondos estructurales y de cohesión,
han permitido a Asturias emprender nuevas iniciativas de desarrollo
económico y la superación -en buena medida- del histórico
aislamiento con la construcción de importantes y costosas
infraestructuras.
Sin autogobierno ni instituciones propias posiblemente Asturias no
hubiera tenido capacidad suficiente para hacer valer su posición en
el concierto autonómico. Desde el minuto 0 de nuestra andadura
autonómica, la prioridad de la agenda pública de Asturias ha sido
nuestra situación socioeconómica, y ello ha tenido mucho que ver en
las políticas públicas desarrolladas por el Gobierno y en las leyes
aprobadas por la Junta General. Somos lo que somos: una región
pequeña en población y territorio que ha tenido que superar una
crisis económica múltiple y simultánea; pero que, veinticinco años
después de echar a andar como Comunidad Autónoma, puede afirmar que
la experiencia ha sido claramente satisfactoria. ∆
Ludopatía

Cuando el juego se vuelve peligroso
Una encuesta publicada recientemente en los medios de comunicación
situaba a los asturianos en el tercer puesto de la lista de las
comunidades que más gastaron en el juego durante el pasado 2005, por
detrás de Baleares y Murcia. ¿Cómo afecta el juego a nuestra
sociedad?
José Fernández Díaz
Doctor Jefe del Area de la red de Centros de Salud Mental del
Principado de Asturias.
El Doctor José Fernández Díaz, Jefe del Área de la red de Centros de
Salud Mental del Principado de Asturias, explica que la ludopatía
afecta en España al 2 ó 3% de la población adulta, aunque desconoce
si hay diferencias significativas en nuestra comunidad. Además,
añade, "no parece existir, con relación a la ludopatía, una
conciencia colectiva de que hay una especie de epidemia que se va
extendiendo progresivamente y a la que hay que poner límite y
tratamiento desde los servicios médicos".
-¿En qué momento se cruza la línea y el juego pasa a ser una
adicción?
-El juego patológico o ludopatía es reconocido oficialmente como un
trastorno mental desde 1980. Según el DSM IV el diagnostico de
ludopatía se establece cuando se cumplen al menos cinco de las
condiciones o características siguientes: Preocupación frecuente por
jugar. Necesidad de aumentar la magnitud o la frecuencia de las
apuestas para conseguir la excitación deseada. Intentos repetidos
sin éxito para controlar, reducir o parar el juego. Intranquilidad o
irritabilidad cuando se intenta reducir o parar el juego. El juego
es una estrategia para escapar de problemas, o para mitigar un
estado de ánimo deprimido o disfórico. Después de perder dinero en
el juego, vuelve al día siguiente para intentar recuperarlo.
Mentiras a miembros de la familia, terapeutas u otros, para ocultar
el grado de importancia del juego. Comisión de actos ilegales como:
fraude, falsificación, robo o desfalco, para poder financiar el
juego. Arriesgar o perder una relación de importancia, trabajo, u
oportunidad escolar o laboral a causa del juego. Engaños repetidos
para conseguir dinero con el que mitigar la desesperada situación
financiera, en la que se encuentra debido al juego.
-¿Qué problemas causa la adicción al juego?
-El juego patológico se presenta asociado a diferentes trastornos
que afectan a las áreas personal, familiar, social y laboral. Los
trastornos asociados al área personal más destacados son los
trastornos afectivos, los trastornos de ansiedad, los trastornos de
personalidad, y los producidos por consumo excesivo de alcohol y/o
tabaco. Son también muy frecuentes los trastornos asociados en el
área familiar y socio-laboral.
-¿Se valora suficientemente el alcance de este problema?
-Salvando las diferencias, socialmente hay ciertas similitudes
respecto de lo que ocurre con el consumo excesivo de alcohol y con
el alcoholismo. Por un lado, hay un exceso de tolerancia social
hacia comportamientos de abuso y, por el contrario, cuando esos
comportamientos adquieren la dimensión de problema individual y
familiar, el estigma que generan produce una tendencia a la negación
o a la ocultación.
Respondiendo a la pregunta de forma más precisa: creo que no
conocemos bastante acerca del alcance actual del problema.
-Algunas estadísticas sitúan a los asturianos entre los españoles
que más gastan en las denominadas máquinas "tragaperras", y nos
colocan los terceros de la lista. ¿A qué se debe esta tendencia?
-La ludopatía se incrementó en nuestro país a raíz de la
legalización del juego y, sobre todo, con la difusión masiva de las
máquinas tragaperras. No creo que esto respondiera a una demanda
social previa sino que la legalización facilita la oferta y es la
oferta la que determina, de forma casi absoluta, la emergencia y la
extensión del problema como tal.
-¿Cuenta nuestra región con los suficientes medios y dotaciones para
afrontar esta patología?
-En principio, hay que decir que bastantes de las personas con un
problema de ludopatía no buscan ayuda terapéutica y niegan su
situación o le quitan importancia
En segundo término, cabe señalar que la ludopatía aparece por
primera vez en la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud
en setiembre del año 2006 y lo hace, de forma explícita, entre las
prestaciones propias de los servicios de salud mental. Por lo tanto,
hasta ahora, la atención a este tipo de trastornos no ha sido objeto
de ordenación formal y, en ese sentido, hay que pensar que no haya
recibido asistencia adecuada. Así es que le puedo decir que tengo
constancia de que la ludopatía se ha estado atendiendo de forma
irregular, a criterio de los servicios. A partir de ahora toda
persona afectada deberá ser valorada y atendida.
Con relación a si nuestros medios son suficientes, diría que no creo
que vaya a ser la ludopatía el problema que ponga a prueba la
capacidad de respuesta de los servicios de salud mental, pero al ser
una prestación más de carácter obligatorio, entiendo que debemos
trabajar en dos vertientes: reordenar los programas de atención a
las adicciones y mejorar la capacidad de respuesta en el ámbito de
la psicología clínica.
-¿Cómo está contemplado el tratamiento de la ludopatía en la Sanidad
Pública Asturiana?
Pues igual que cualquier otro tipo de problema de adicción. Una
persona con un problema de esta naturaleza acudirá a su Centro de
Salud, será valorada y, en su caso, tratada por su médica o médico
de atención primaria. Si la gravedad o la complejidad del problema
desbordan las posibilidades de este nivel, será la médica de
atención primaria quien decida sobre la conveniencia de que la
persona afectada sea evaluada y tratada en los servicios de salud
mental. Individualmente, si la persona afectada quiere, con ayuda
saldrá adelante. Pero, de todas formas, en su dimensión social, no
van a ser los servicios sanitarios los que resuelvan el problema de
la ludopatía porque las medidas de mayor eficacia no están en la
medicina: a los servicios sanitarios, como en otros casos, se les
está pidiendo tapar agujeros, poner parches, y eso tiene un límite.
Hay otros factores sociales y económicos que pesan demasiado en el
origen y desarrollo del problema. Ahí es donde habría que atacar,
pero como soy bastante escéptico, hablaremos de la ludopatía en
lenguaje médico, los servicios sanitarios seremos el centro de las
demandas y, en general, aprenderemos a convivir con una enfermedad
más de ésas que, con tanta normalidad, denominamos propias "de
nuestro tiempo".
Q.H. |