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Morcín
Su evolución es todo un ejemplo. Morcín está
sorteando la reconversión de la minería de manera
asombrosa. Los números cuadran y las perspectivas de
futuro son más que buenas. Quizá por eso aumenta
cada día el número de personas que piensan que Morcín es un buen lugar para vivir.
Texto: Isabel Muñiz. Foto: Fusión.
El cisne de las cuencas
La belleza de su entorno, su cercanía a la capital
del Principado y las buenas comunicaciones con el
área central están propiciando su despegue a muchos
niveles. Aunque sigue siendo un concejo minero en el
fondo y en la forma, puesto que en el Pozo Monsacro
trabajan actualmente 350 vecinos, puede afirmarse
que este municipio perteneciente a la Montaña
Central Asturiana está capeando la crisis del sector
con elegancia.
Tiene una tasa de paro inferior a la de otros municipios en similar
situación, y su población lejos de menguar, aumenta. En los últimos
años ha conseguido sacar adelante un proyecto muy soñado, el
polígono de Argame, que aunque todavía no haya concluido la fase de
urbanización tiene ya un superávit de demandas por parte de empresas
que quieren instalarse en su territorio. Además, la capital del
concejo, Santa Eulalia, ha renovado por completo su imagen y ha
incrementado enormemente su población gracias a la construcción de
nuevos bloques de viviendas.
Muchos de los núcleos rurales del concejo se hallan en plena
transformación para dar mayor calidad de vida a sus habitantes, y
los que todavía no han pasado por este proceso lo harán dentro de
unos plazos razonables. Por si fuera poco, Morcín atesora un paisaje
espectacular -parte del mismo perteneciente al Paisaje Protegido de
la Sierra del Aramo- que es posible recorrer a través de numerosas
sendas que atraviesan el concejo. En días despejados, desde alguna
de sus cumbres, como La Mostayal o el emblemático Monsacro, es
posible apreciar los cordales más importantes de Asturias e incluso
divisar la línea de costa. ∆ |