“A los asturianos nos falta creer en el potencial cultural que tenemos”

 

 Entrevistas

FEBRERO 2007

 

 

Jorge Moreno

Konjuro Teatro

33 años y un potencial creativo desbordante. Como autor, como actor o como director, Jorge Moreno se pone al frente de la compañía Konjuro Teatro para llenar de magia las tablas de los escenarios.

Jorge Moreno

Adicto al escenario

La casualidad, el destino, el azar... Son elementos que muchas veces se konjuran -sí, con "k"- para que, al final, la vida se adentre por caminos que se alejan de lo que uno tenía pensado. En el caso de Jorge Moreno el azar jugó sus cartas y éstas ya estaban marcadas. Una figuración en una obra de la Universidad, cuando estaba estudiando Geografía e Historia, le hizo pisar un escenario por primera vez. A partir de ahí el "veneno del teatro" comenzó su particular invasión. Un grupo de aficionados, otro de profesionales y, como él mismo confiesa, "cuando me di cuenta ya estaba malviviendo de esto y había dejado de lado otras actividades". A sus 33 años este gijonés tiene unas 60 obras escritas en varios géneros y ha recibido varios premios, entre los que se encuentra el prestigioso premio Carlos Arniches con la obra "Happy birthday, miss Monroe". Una tragicomedia que representa con Konjuro Teatro y con la que está recorriendo los escenarios asturianos.

 

 

 

 

Una escena de lla obra "Happy birthday, miss Monroe"
"Happy birthday, miss Monroe"

 

 

 

 

 

“Si no tienes en consideración la opinión del público, lo que estás haciendo es un ejercicio de masturbación”

-Decía Oscar Wilde que "El artista es el creador de cosas bellas..."
-Cuando escribo, escribo lo que me apetece escribir. Yo le tenía un poco de miedo a la obra porque es un poco peculiar, extraña sobre todo al comienzo. Tenía miedo de que el público genérico no supiera entender del todo el argumento de la obra, y la verdad es que la gente ha sabido reírse en los momentos oportunos y reflexionar en los momentos en los que había que hacerlo.

-¿Qué sería un artista sin público?
-Un autor sin el público no es nada, y sobre todo un autor de teatro. Si no tienes en consideración la opinión del público, lo que estás haciendo es un ejercicio de masturbación. Me gusta tener un contacto directo con el público, observar si comparten todo, parte o nada del discurso que yo manejo en mis montajes. Me gusta ver lo que entiende o lo que no entiende, con qué se ríe y la verdad es que la respuesta ha sido entusiasta. También ha venido a ver gente de la profesión y nos han remitido muy buenas críticas.

-¿Cómo se siente uno mejor, como autor, como director o como actor?
-Como actor disfruto mucho, sobre todo cuando me dirigen, porque me resulta más cómodo. Dirigirse a uno mismo es mucho más sufrido porque, en algún momento, vas a tener que mostrar tu trabajo a los que tú estás dirigiendo, y siempre te entra un poco de timidez... La dirección también me gusta, quedarme con aportaciones de los actores, que hagan suyo el personaje, incluso que transformen algunas de sus características. Pero me quedo con la faceta de autor porque es la que requiere estar en soledad. Es un trabajo que implica pegarte de bruces contra ti mismo, y me parece apasionante. Ese sufrimiento, a la larga, es un goce.

-Unas semanas antes de estrenar la obra recibiste el XXII Premio Carlos Arniches. Los premios ¿le aumentan a uno el ego, la cuenta corriente, la popularidad...?
-Los premios valen, sobre todo, para el tema publicitario. Si es un premio de la categoría del Arniches la publicidad viene por sí sola. Mucha gente escoge una u otra obra en función de las críticas o los premios que tenga, lo cual no es siempre sinónimo de calidad. También te digo que mentiría si te contase que a los cinco minutos de haber recibido el premio no te sientes el rey del mambo. Lo que pasa es que también, a los cinco minutos, te das cuenta de que no es para tanto y lo dejas en invitar a un café a los amigos. Los premios sirven como gran justificación para reunirse todos, celebrarlo, y a la mañana siguiente, seguir trabajando para hacerte merecedor de ese reconocimiento.

-¿Cómo está la salud del teatro asturiano?
-El teatro en Asturias tiene una salud esplendida a nivel vocacional, artístico y creativo. Pero la salud no es tanta a nivel de apoyo institucional. El público empieza a entrar en los teatros y, a lo largo de toda la región, vas notando que va creciendo y exige más. Ya no se conforman con cualquier cosa. Pero a nivel de apoyos no se corresponde con lo que tendría que ser. A los asturianos nos falta creer en el potencial cultural que tenemos. Tenemos más de 20 grupos profesionales de teatro, decenas de grupos amateurs, y esto es un potencial enorme para una región tan pequeña. Se está desaprovechando un caudal creativo y artístico importante por parte, ya no sólo de la iniciativa pública, sino también de la privada que tiene que implicarse en las artes escénicas. Texto: C.F.  Fotos cedidas por Konjuro Teatro.

 

 

 
   

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