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"Los centros están
muy saturados"

"Creo que falta un
poco de calor humano para que el paciente se sienta seguro y cómodo"

"No hay ningún
recurso de alojamiento permanente para estas personas" |
José Fernández Díaz
Jefe del Area de la Red de Centros de Salud Mental del Principado
"Aún tenemos necesidad de desarrollar nuevos recursos"
Asturias ha sido una región que se ha adelantado al resto de
comunidades autónomas en el despliegue de una red territorializada
de servicios de salud mental. En este sentido, se sitúa sin duda,
entre las mejores.
Por otro lado, en Asturias ya no hay un hospital psiquiátrico, cosa
que representa un avance muy importante.
Otra cosa es que, con o sin hospital psiquiátrico, y con una buena
base de servicios especializados, sigamos teniendo necesidad de
desarrollar nuevos recursos y programas asistenciales. Esto es tan
cierto como lo anterior.
"Diagnosticar bien y cuanto antes"
En primer lugar, si alguna deuda histórica tiene la sociedad
asturiana con relación a la atención de la enfermedad mental y sus
consecuencias, es con las personas con problemas graves y
prolongados, generadores de incapacidad severa, y con sus familias.
Y me refiero a la sociedad asturiana porque no creo que éste sea un
problema exclusivo del Servicio de Salud, y concierne a la sociedad
en sentido amplio.
Éste es, a fecha de hoy, el reto más importante que tenemos por
delante: recursos y programas para la protección social, la
rehabilitación y la inclusión de las personas con enfermedad mental.
En segundo término de prioridad, yo situaría la necesidad de mejorar
los programas de atención infanto-juvenil. Tenemos cosas que hacer
en los servicios de salud mental y también en colaboración con la
pediatría, y con el Sistema Educativo. Diagnosticar bien y cuanto
antes, discriminar la gravedad, desarrollar programas de mayor
especificidad e intensidad terapéutica es, a mi modo de ver,
especialmente trascendente.
"Mejorar la organización asistencial e incrementar los recursos"
Hay dos aspectos que me parecen importantes y que vienen
determinados por la alta presión asistencial a que se ven sometidos
los Centros de Salud Mental. Me refiero, de una parte, a la
necesidad de asegurar, mediante programas y protocolos específicos,
la atención a personas con diagnósticos graves, como pueden ser
algunas psicosis, neurosis graves, trastorno bipolar, depresión...
que pueden y deben ser tratadas en régimen ambulatorio y que pueden
verse perjudicadas por el exceso de demanda y la dificultad de
diferenciar espacios terapéuticos apropiados en los Centros de Salud
Mental.
Por otra parte, el otro aspecto al que me refería son las patologías
más comunes que, junto con la medicalización de bastantes problemas
de la vida cotidiana, cierran ese círculo vicioso que resulta tan
difícil de superar: a más accesibilidad de atención especializada,
mayor demanda; y a mayor demanda asistencial, mayor presión sobre
los recursos y menos capacidad de respuesta y calidad.
A esta última parte, entiendo que hay que responder en dos planos:
a) mejorar la organización asistencial y adecuar -incrementar- la
dotación de recursos, por ejemplo en psicología clínica, en los
Centros de Salud Mental; y b) mejorar la capacidad de respuesta y la
coordinación con la Atención Primaria. ∆
Francisco José Gutiérrez
Presidente de la Asociación de Bipolares de Asturias
“Aquí sólo tenemos dos centros, el del Hospital de Jove y el del
Hospital General de Oviedo. Deberían ser espacios mayores y tener
algunas zonas verdes para que los pacientes puedan al menos salir a
dar un paseo. Cuando se produjo la reforma en el área de psiquiatría
varios centros cerraron y mucha gente se tuvo que quedar en casa,
por ejemplo esquizofrénicos, personas que posiblemente necesitarían
una vigilancia mucho más estrecha. A partir de entonces las familias
se tuvieron que hacer cargo de todos los cuidados.
En cuanto a la atención sanitaria, creo que los protocolos de
actuación, cuando vienen derivados del médico de cabecera, están
bien. La mayoría de la gente que va a psiquiatría no tiene realmente
un problema mental. Quizás tengan un disgusto, una depresión, pero
no una crisis derivada de una enfermedad mental. Eso provoca que los
centros estén muy saturados. Los pacientes que en verdad tienen una
enfermedad grave tienen que amoldarse a estos protocolos y como
consecuencia los plazos de revisión suelen ser bastante largos". ∆
José Vicente Villaverde González
Presidente de la Asociación de Amigos de la Jardinería y
Hierbabuena.
“La gente que llega a la Asociación se queja principalmente del
trato que reciben en la sanidad pública, y no tanto de las
dotaciones, que las encuentran bien. Nos comentan que no se sienten
bien atendidos, que no se les escucha del todo. Tienen la impresión
de que los profesionales que hay en Salud Mental adolecen de un
compromiso con el paciente. Muchos pacientes se quejan de los
efectos secundarios que tiene la medicación que están tomando, lo
que en algunos centros ha originado problemas con los profesionales,
mientras que al paciente no le queda otro recurso que tramitar su
queja a través de la Atención al Paciente y solicitar que le cambien
de médico. También hay escasez de profesionales, porque en algunos
centros hay un solo psicólogo para muchos pacientes. En otros, hay
más psiquiatras que psicólogos, y se cambian con frecuencia por lo
que cuando empiezas a conectar con uno ya te están cambiando con
otro. Creo que falta un poco de calor humano para que el paciente se
sienta seguro y cómodo". ∆
Nel Anxelu González
Presidente de AFESA
“En Asturias se ha avanzado muchísimo. Tenemos un gran patrimonio en
salud pública y es necesario dar una dotación económica que permita
afianzar todos los logros de la reforma psiquiátrica. Sin embargo,
tenemos una carencia grande, y es que no hay ningún recurso de
alojamiento permanente para estas personas. Y no me refiero a hacer
una copia de lo que eran los psiquiátricos, sino a buscar la manera
de que estas personas estén debidamente atendidas en un lugar
adecuado. Por esta razón nuestra principal reivindicación tiene que
ver con los recursos de alojamiento.
Por otro lado, los protocolos de atención en enfermedad mental para
ingresos en crisis, tal y como están montados son muy escandalosos e
innecesarios. El paciente, al no ser consciente de su enfermedad,
deja de tomar la medicación y sufre una crisis. Y como prima el
derecho a la libertad ante el derecho a la salud, se le achaca la
responsabilidad a la voluntad de la persona enferma. Pienso que ésa
es una actitud hipócrita. Nosotros los familiares tenemos varias
iniciativas de atención, como el TAI (Tratamiento Ambulatorio
Involuntario) que permite que una persona que, por virtud de su
enfermedad, no es consciente del proceso en el que se encuentra
pueda ser medicada de forma involuntaria. De esta manera se podrían
evitar muchos de esos hechos luctuosos que generan alarma social". ∆ |