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“Debemos conseguir
progresar, continuar adelante con la globalización, sin olvidar lo
que son nuestras raíces”
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-Eres periodista de profesión, ¿cómo ha sido el descubrimiento de tu
lado literario?
-Empecé a escribir en el año 98, pero sin afán de
publicar ni de hacer una novela. Al escribir y tener a alguien que
lo lee, lo critica y lo destroza totalmente, llega un momento que
dices: no escribo más en la vida. Pero si esa persona te da una
serie de pautas, te ofrece caminos a seguir porque sabe de ese tema,
los sigues y el producto te acaba gustando, vas viendo que el
trabajo que haces puede progresar.
Me presenté a concursos y tuve la suerte de ganar los tres primeros.
A partir de entonces empecé a pensar que lo que escribo parece que
le gusta a alguien más que a mí mismo. Ahí fue donde tomé la
decisión de tirar hacia delante.
-De modo que serás de los que piensan que los premios literarios son
un aliciente para el escritor y no un producto de mercado.
-Yo creo que los premios literarios son muy válidos y
un aliciente para continuar, sobre todo al principio. Cuando tienes
una pequeña idea de lo que eres y de lo que quieres llegar a ser, el
premio literario es un respaldo importantísimo, fundamental.
Personalmente, no habría continuado escribiendo si no hubiera ganado
unos cuantos premios al principio de mi carrera, porque te dan
dinero, cierto prestigio e ilusión para seguir. Esto es algo que se
valora mucho y que está bastante bien dentro de Asturias, en lo
referente a la llingua asturiana. Aún así pienso que podría hacerse
mucho más y mejor.
-¿Te quedas con la carretera de la ciudad o con el barro del campo?
-La idea fundamental a la hora de ponerme a escribir
“Carretera ensin barru” era poner de manifiesto la aniquilación de
lo que es la vida rural. Hay una serie de aspectos del progreso que
me duelen, como es el hecho de que lo que antes parecía totalmente
normal hoy se ha perdido. El progreso trae consecuencias buenas
-“carretera”- y consecuencias malas -el “barru”-.
Debemos conseguir progresar, continuar adelante con la
globalización, sin olvidar lo que son nuestras raíces, que en este
caso es la esencia de un núcleo rural cualquiera en Asturias.
Ha llegado un momento en que cada vez queda menos espacio para lo
que son las actividades tradicionales del campo. Además hoy en día,
salvo excepciones muy concretas, es imposible vivir del campo. Lo
normal es que la gente se vaya a las ciudades y que el campo
desaparezca.
-¿Nos puedes hacer un pequeño esbozo de cómo es Naciu Varillas?
-Hay dos cosas que me definen: la sinceridad y la
tenacidad. Me gustan las cosas claras, lo que no te digo a la cara
no lo voy a decir a tus espaldas. Es algo que aporto y que exijo en
los demás. Amigo mío no puede ser nadie que no me diga las cosas de
frente, sobre todo las malas; las buenas las dice cualquiera.
En el terreno de la literatura, no me vale que alguien me diga que
escribo muy bien, pero no me cuente lo que opina de verdad de la
obra. Lo que me aporta conocimiento es la crítica constructiva. Lo
demás te sube el ego, pero no te sirve para crecer.
(...)
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Entrevista completa en la edición de papel |