|

|
-¿Así
hasta que apareció la posibilidad de presentarlo a un concurso?
-La verdad es que un día me encontré con las bases y me dije, “¿por
qué no?”. El libro ya lo tenía, sólo hacía falta prepararlo.
Publicar poesía erótica es tremendamente difícil, así que me dije:
si no lo publico aquí, si no gano este concurso, no lo publicaré
nunca. Lo presenté un año y fui finalista. Lo presenté otro año y
también fui finalista. Lo presenté un tercer año y gané. Esta es la
historia de Erosyonandos.
-La poesía erótica es sólo una de las ramas que tocas como poeta.
-Sí, yo tengo muchos campos abiertos, siempre dentro
de la poesía. Trabajo como si fuera un ordenador, tengo un archivo
de poesía social, otro de poesía y pintura, otro con alguna elegía…
-Pocas palabras mejor que muchas. ¿Por qué esa declarada inclinación
por la brevedad?
-No me lo explico, la verdad. Quizá sea por la
velocidad innata que hay en mi vida. Por ejemplo, no me gustan los
grandes cuadros. Sí el Guernika, pero me resulta casi inabarcable.
Me gustan las cosas pequeñas. Lo grande me aturde. Prefiero los
cuentos a la novela; la poesía antes que un poema épico.
Lo que puedo abarcar en una sola mirada y comprender sin demasiado
tiempo, es lo que más me llama la atención.
(...)
-
Entrevista completa en la edición de papel |