Centros Asturianos

JUNIO 2007

 

 

Centro Asturiano de Buenos Aires

Jose Antonio Nespral, Presidente.
Foto: L.G.

Después de las dificultades que trajo consigo la reciente crisis económica argentina, el Centro Asturiano de Buenos Aires se mantiene en su lucha por seguir adelante, ofreciendo alternativas a los más jóvenes.

Contra viento y marea

Desde Bagadeo (Piloña) hasta Buenos Aires. José Antonio Nespral embarcó en el Musel el 18 de enero de 1947. Encontró su futuro en Argentina, donde fue comerciante durante muchos años. Actualmente preside el Centro Asturiano de Buenos Aires, y ya va por su tercera reelección. Remontándose unas cuantas décadas atrás, recuerda su primer contacto con esta institución: “Cuando llegué al Asturiano tenía una actividad fantástica”. Efectivamente, eran los años más activos. El Centro, con 94 años de historia y ubicado en un importante edificio de la capital, contaba con una compañía de teatro, un coro de casi sesenta integrantes, y una gran biblioteca. Lamentablemente, vinieron tiempos más difíciles, en los que ha habido que sortear las dificultades económicas y a la vez hacer frente al relevo generacional. Como se sabe, en diciembre de 2001 la economía argentina se rompe. Son los tiempos del corralito. La situación económica fue tan grave que la institución estuvo unos años prácticamente paralizada. “Aún no la hemos puesto a la altura de lo que hoy necesita la juventud, explica su presidente-, nuestra economía no nos lo permite. Felizmente el Gobierno de Asturias ha comprendido nuestras dificultades y nos está ayudando mucho. En este momento todavía tenemos déficit todos los meses, pero creo que en pocos años más podremos equilibrar las entradas y las salidas”.

 

 

 

 

 

Una de las actividades realizadas en el Centro Asturiano de Buenos Aires.
Foto cedida por el Centro Asturiano de Buenos Aires

A pesar de todo, hoy en día suman 3.100 socios y son la comunidad de españoles más importante en Argentina, por detrás de la gallega. “Nos consideran muchísimo, tanto las autoridades argentinas como en la embajada. Estamos muy bien reconocidos”, explica. El entusiasmo de estos asturianos que no pierden el contacto con su tierra, no ha mermado. Conocen el valor de las raíces y mantienen los rasgos culturales, aún a miles de kilómetros de distancia. Los socios tienen a su disposición un gran número de actividades, entre las que tienen especial   acogida   los cursos   sobre  folclore  astur,  sin descartar tampoco el aprendizaje de los bailes de otras zonas de España.

También las actividades deportivas tienen un gran protagonismo. Todos los años se celebra un campeonato de tenis para los jóvenes, patrocinado por La Federación de Tenis; de hecho, las primeras canchas de tenis de piso rápido y duro de Argentina las hizo el Centro Asturiano, ”fuimos unos adelantados”, asegura José Antonio. También dedican un buen número de recursos al fútbol, y están tratando de incorporar algunos deportes más.

Otro servicio que ofrece el Centro es un seguro social para los asociados. Esto supone un gasto muy importante, que se afronta gracias al apoyo que recibe por parte del Principado de Asturias.

Pese a todas las dificultades, se puede decir que el Centro mira hacia el futuro con optimismo. “Seguimos luchando –comenta Nespral-. Nos está ayudando la Comunidad asturiana, y saldremos adelante”.

 

- Reportaje completo en la edición de papel -

 

 

 
   

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