“Hay que retocar el equipo con tres pinceladas que se necesiten, pero no volverse loco gastando dinero, como sucedió en alguna época pasada”

 

 Deportes

MARZO 2007

 

 

Manuel Preciado

Entrenador del Sporting de Gijón

Manuel Preciado

Le asaltamos poco antes de un entrenamiento y, siempre atento con la prensa, nos concede una porción de su tiempo. Durante la entrevista, se muestra relajado, seguro de lo que hace, y con las ideas muy claras. Se le ve a gusto en Gijón. Y eso se nota en su trabajo. Es Manolo Preciado, el entrenador que puede devolver al Sporting a su categoría, a Primera División. Texto: Gerardo Calvo. Foto: Pablo Malde.

Objetivo: PRIMERA

El club ha pasado por diversas dificultades pero el equipo mantiene intacta su ilusión, su garra, y su buen juego. Ahí se ve la mano del técnico.

 

 

 

 

 

 

 

 

“Esto es fútbol, es deporte, y siempre hay uno que gana y otro que pierde. Lo que hay que hacer es seguir entrenando con la máxima ilusión, con todas las ganas de mejorar”

 

 

 

 

 

 

“Ir a jugar a cientos de kilómetros de Gijón y que siempre veas en la grada miles de bufandas rojiblancas, es algo muy grande. Imagínate lo que podría ser esto en Primera División. Ese es el sueño que quiero vivir con el Sporting”

 

 

 

 

 

 

“Yo no soy muy purista, lo que sí quiero es que mi equipo sea ambicioso, que esté siempre dispuesto y se vea capaz de ganar a cualquiera. A partir de ahí, puede pasar de todo”

-Cuando vino a Gijón tenía una idea de lo que quería conseguir. ¿Puede decir que ya está viendo en el campo parte de ese proyecto?
-Sí, poco a poco. Es cierto que cada vez se ve más mejoría en el grupo. Hay mucha gente joven, los chavales van creciendo, y a ver si podemos darle continuidad al proyecto. Esto se consigue sobre todo con tiempo, con paciencia, y con el trabajo del día a día. En el fútbol se vive de eso, y creo que en este momento estamos preparados para todo.

-¿Cómo enfrenta momentos en los cuales se está trabajando, se presiona, se crean ocasiones, pero sin embargo no acaban de llegar los resultados?
-Esto es fútbol, es deporte, y siempre hay uno que gana y otro que pierde. Lo que hay que hacer es seguir entrenando con la máxima ilusión, con todas las ganas de mejorar, y eso es lo que nos va a hacer ser mejores o peores.
Por supuesto que ganar es casi casi lo más importante, pero hay que poner los argumentos para conseguirlo, y creo que nosotros lo estamos haciendo.

-¿Cuál es su concepción del fútbol, qué tipo de fútbol es el que juegan sus equipos?
-Yo no soy muy purista, lo que sí quiero es que mi equipo sea ambicioso, que esté siempre dispuesto y se vea capaz de ganar a cualquiera. A partir de ahí, puede pasar de todo. Nosotros desde que ha empezado la liga,  tenemos la filosofía muy clara: ganar sí o sí. Intentarlo siempre. Eso nos ha hecho a veces perder partidos que en otras circunstancias, si hubiéramos sido más reservados, a lo mejor hubiéramos empatado, pero también nos ha hecho ganar otras veces, y yo lo prefiero así.

-Ese carácter ganador es un rasgo personal suyo. ¿Cómo se contagia eso a una plantilla?
-Evidentemente yo tengo esa filosofía, pero si tuviera jugadores de otro corte, a lo mejor jugaba de otra manera. Creo que este equipo, por las armas que tiene, por su juventud, su calidad y su potencial, tiene que jugar para arriba, tiene que jugar para ganar. Lo contrario sería un error. Eso es lo que he intentado contagiar a mis jugadores, y pienso que lo están entendiendo cada día más.
De hecho, puede que ganemos o puede que perdamos, pero sinceramente, a día de hoy no he visto que ningún equipo nos haya pasado por encima. Los jugadores lo ven y se van convenciendo por ellos mismos. Esa es la única dinámica válida; eso, y el trabajo diario en los entrenamientos.

-Este equipo está construido casi por completo con los "ladrillos" de la escuela de fútbol de Mareo. ¿Se ha retomado por fin un camino que el Sporting nunca debió de abandonar?
-No sé si nunca, porque en el fútbol no hay una certeza absoluta de lo que hay que hacer, pero tanto los actuales dirigentes del club como yo, tenemos los conceptos muy claros en ese sentido. Es un equipo que ha pasado por unas crisis económicas tremendas, pero cuando tienes mimbres, y cuando Mareo lleva funcionando con niños como De Lucas, como Landeira, desde hace muchísimos años, pues hay que darles vida, hay que darles cancha. A partir de ahí, hay que retocar el equipo con tres pinceladas que se necesiten, pero no volverse loco gastando dinero, como sucedió en alguna época pasada.

-¿Incluso si el equipo consigue retornar a Primera, seguiría con esa filosofía?
-Mientras yo sea entrenador, sí. Si este equipo tiene la capacidad y la suerte de subir, los que han sido protagonistas de ese ascenso, van a ser también protagonistas de la alegría que es jugar en Primera. Evidentemente, siempre puede haber cambios en un club, pero sería lo mínimo posible. Yo creo que sería un error histórico, si eso llegara a suceder, decirles a los que han conseguido el ascenso: "Fuera, que ahora vienen siete rusos".

-¿Cómo es la relación con la plantilla, para que luego sea fructífera en resultados?
-Depende de cada entrenador, el entrenador no deja de ser el "jefe", pero hay muchas maneras de llevar un grupo. Yo intento ser amigo de mis futbolistas. Eso no significa que vengan a cenar a mi casa todos los días, pero sí que tiene traducción. Primero hay que tener muy claro que aquí se viene a trabajar, y segundo, saber que al margen de esto hay otra vida, y que hay que ayudar a la gente. Esto es el Sporting, y tenemos todos que sumar. Si tenemos eso claro, todo es mucho más sencillo.

-Estamos en un momento en el que gran parte de los clubes son sociedades anónimas, empresas, donde el dinero pesa demasiado.
-Sí, eso es cierto, pero yo por eso estoy encantado aquí, porque éste es un club muy familiar. Por todo lo ocurrido en el pasado, se ha ido mucha gente, y ahora lo llevan entre unos pocos directivos. Eso para mí como entrenador es genial, porque sólo tengo que dirigirme a dos o tres personas. Así es mucho más fácil la comunicación y es mucho más difícil equivocarse. Es bueno para el club.

-Firmó la renovación con el Sporting a pesar de tener suculentas ofertas. ¿Por qué?
-Porque soy feliz, creo que eso lo resume todo. He tenido la posibilidad de ir a un equipo de Primera en donde ya había estado, y no me lo he pensado ni un minuto. Soy muy feliz en Gijón, me siento supervalorado, siento que la gente me quiere, y por otro lado tengo a estos veinticinco monstruos que forman la plantilla que me hacen ser muy feliz en el día a día. No me planteo más, un millón arriba o abajo no va a ningún lado.

-¿Qué tiene que decir de la afición rojiblanca?
-Es un lujo de afición. Yo se lo digo muchas veces a los chicos, que ir a jugar a cientos de kilómetros de Gijón, con lluvia, con tres bajo cero como jugamos alguna vez, y que siempre veas en la grada miles de bufandas rojiblancas, es algo muy grande. Imagínate lo que podría ser esto en Primera División. Pues ésa es una de las razones por las que estoy aquí. Ese es el sueño que quiero vivir con el Sporting. ∆

 

 

 
   

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