“Los candidatos a esta técnica serían solamente aquellos diabéticos que ya tengan un trasplante renal previo”

 

 Entrevistas

MARZO 2007

 

 

Asturias pionera en el tratamiento
de la diabetes

Doctor Elías Delgado


El pasado mes de diciembre un equipo médico del Hospital Universitario Central de Asturias llevó a cabo una intervención pionera en todo el mundo: lograron transfundir células pancreáticas sanas a un paciente con una diabetes muy compleja, para conseguir que pudiera producir insulina.

Texto: Jose M. López / Fotos: Fusión

Doctor Elías Delgado
Endocrino del Hospital Universitario Central
de Asturias

Gracias a una labor de equipo muy compleja todo resultó un éxito, y hoy el paciente prácticamente no necesita inyectarse insulina. El Doctor Elías Delgado, del equipo
de endocrinología del Hospital, nos detalló los pormenores de esta intervención.

 

 

 

 

 

 

 

 

Asturias pionera en el tratamiento de la diabetes

 

 

 

 

“El paciente que operamos tenía una diabetes muy complicada, con muchos altibajos y muy difícil de ajustar. Él mismo dijo que de lo que más disfruta ahora es de la libertad”

 

-¿Qué es la diabetes y qué problemas ocasiona a quien la padece?
-En la diabetes mellitus tipo I concretamente, tiene lugar una lesión específica de las células Beta, que producen insulina. Estas están dentro de los islotes pancreáticos, que son como nidos de células que están dentro de toda la estructura del páncreas. El caso es que sin insulina no podemos vivir. Por decirlo de una manera gráfica, la insulina es la llave que abre las puertas de las células para que el azúcar pase a ellas y puedan vivir.

-¿Cuál es la complicación de una intervención de estas características?
-Para realizar este transplante existen varios problemas. El primero es  aislar esas células Beta de todo el páncreas. Es algo muy, muy difícil, pero en Asturias gracias a un buen laboratorio y un buen técnico, se han conseguido ya suficientes islotes. Lo segundo a tener en cuenta es que, al trasplantar o infundir islotes a una persona, tenemos que inmunodeprimirlo para que no los rechace. Por eso los candidatos a esta técnica serían solamente aquellos diabéticos que ya tengan un trasplante renal previo, es decir, que ya tienen inmunosupresión previa. Para alguien que se hace diabético ahora mismo, el mejor tratamiento es insulina, dieta, ejercicio y autoanálisis.

-Esta intervención ha supuesto un alivio de la enfermedad para esta persona, a la vez que ha sido una importante batalla ganada contra la diabetes.
-Efectivamente, las dos cosas. El paciente lleva desde el día 21 de diciembre, que fue cuando se hizo la infusión de los islotes, sin ponerse insulina, o poniéndose algún pinchazo muy puntual. Está encantado, porque vive mucho más libre, además tenía una diabetes muy complicada, con muchos altibajos y muy difícil de ajustar. Él mismo dijo que de lo que más disfruta ahora es de la libertad, de no tener que estar pendiente de los horarios.

-La intervención ha sido pionera en Asturias. ¿Eso se debe a su complejidad o a haber utilizado una técnica innovadora?
-Es complejo, porque hay pocos sitios en el mundo donde se hace. Puede haber unas mil personas en todo el mundo que hayan recibido un trasplante de islotes pancreáticos. Lo bonito de lo que hemos hecho aquí ha sido construir un equipo en el que cada uno ha ido poniendo su granito de arena para que al final todo haya visto la luz. Ojalá llegue el día en el que la inmunosupresión tuviera menos efectos secundarios, y se pudiera extender a todo el mundo.

-¿Está entonces Asturias a la vanguardia en la lucha contra la diabetes?
-Yo diría que sí. Hace muchos años el Doctor Cadórniga ya fue un fiel defensor de los diabéticos asturianos. Fue él quien empezó la educación del paciente diabético, y muchos de los primeros campos de enseñanza de diabéticos se hicieron en Asturias. Esto ha marcado un antes y un después, porque el paciente diabético tiene que acabar siendo su propio médico y para esto necesita un montón de información.
Por otra parte, estamos en la vanguardia de prevalencia y de estudio para saber, exactamente qué número de diabéticos tenemos en Asturias. Respecto a la transfusión de los islotes, se ha conseguido gracias a que el gerente de este Hospital nos ayudó y nos dio carta blanca para poder hacerlo. Si él no hubiese creído en este tema, no hubiésemos podido desarrollarlo, aunque luego la financiación haya sido a nivel privado.
Por todo ello yo diría que Asturias sí está a la vanguardia, y que los pacientes diabéticos que vienen a Asturias están muy bien atendidos.

-Transfusión de células Beta, investigación con células madre, los frentes a través de los que se está atacando a la diabetes son múltiples y variados. ¿Cuál cree que va a ser el que termine acorralando a esta enfermedad?
-Si nosotros hoy día pudiéramos transplantar islotes a todos los diabéticos -algo que en este momento es sólo posible para los diabéticos que tengan inmunosupresión-, no tendríamos donantes suficientes. Por eso, si pudiéramos conseguir células madre para reconvertirlas en células Beta, y esas células Beta infundirlas en el paciente diabético, entonces sí sería posible. Yo creo que ésa es una opción que probablemente veamos. La otra opción que yo oí a alguno de los grandes expertos en este tema, es la ingeniería genética. Se trataría de manipular una célula predestinada a ser músculo, para reconvertirla en célula Beta secretora de insulina y luego infundirla en el organismo. Yo creo que esto va a ser el futuro.
Hoy en día, el mensaje para todos los diabéticos es que el mejor tratamiento que tienen es ponerse la insulina, tener una dieta correcta, hacer ejercicio, y tener los controles metabólicos en las mejores condiciones posibles. De este modo si el día de mañana, cualquiera de estas avanzadillas de investigación se pudiera aplicar, estarían en condiciones de ser candidatos para recibirlas. ∆

Una intervención compleja

La máquina se pone a funcionar en cuanto aparece un donante. Es en ese momento cuando el Coordinador Autonómico de Transplantes, el doctor Luis Otero, avisa al equipo de cirujanos que debe realizar la extracción del páncreas. El órgano llega al laboratorio, donde un equipo de biólogos trabaja durante casi diez horas para separar los islotes del resto del tejido pancreático. Una vez que han conseguido más de 350.000 islotes pancreáticos se avisa al paciente, que está en lista de espera preparado para el trasplante. En cuanto llega al hospital, se le prepara en la sala de rayos, y se le realiza la  transfusión de los islotes. Por último, otros doctores modifican las pautas de inmunosupresión necesarias para que todo vaya bien.
Al final el equipo que llevó a cabo la intervención, entre cirujanos, biólogos, inmunólogos, nefrólogos, un radiólogo y el propio grupo de endocrinología, sumaron más de treinta personas. Todos, en conjunto, pusieron lo que estaba de su parte para que todo funcionara como un engranaje perfecto. ∆

 

 

 
   

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