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“El paciente que
operamos tenía una diabetes muy complicada, con muchos altibajos y
muy difícil de ajustar. Él mismo dijo que de lo que más disfruta
ahora es de la libertad”
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-¿Qué es la diabetes y qué problemas ocasiona a quien la padece?
-En
la diabetes mellitus tipo I concretamente, tiene lugar una lesión
específica de las células Beta, que producen insulina. Estas están
dentro de los islotes pancreáticos, que son como nidos de células
que están dentro de toda la estructura del páncreas. El caso es que
sin insulina no podemos vivir. Por decirlo de una manera gráfica, la
insulina es la llave que abre las puertas de las células para que el
azúcar pase a ellas y puedan vivir.
-¿Cuál es la complicación de una intervención de estas
características?
-Para
realizar este transplante existen varios problemas. El primero es
aislar esas células Beta de todo el páncreas. Es algo muy, muy
difícil, pero en Asturias gracias a un buen laboratorio y un buen
técnico, se han conseguido ya suficientes islotes. Lo segundo a
tener en cuenta es que, al trasplantar o infundir islotes a una
persona, tenemos que inmunodeprimirlo para que no los rechace. Por
eso los candidatos a esta técnica serían solamente aquellos
diabéticos que ya tengan un trasplante renal previo, es decir, que
ya tienen inmunosupresión previa. Para alguien que se hace diabético
ahora mismo, el mejor tratamiento es insulina, dieta, ejercicio y
autoanálisis.
-Esta intervención ha supuesto un alivio de la enfermedad para esta
persona, a la vez que ha sido una importante batalla ganada contra
la diabetes.
-Efectivamente, las dos cosas. El paciente lleva desde el día 21 de
diciembre, que fue cuando se hizo la infusión de los islotes, sin
ponerse insulina, o poniéndose algún pinchazo muy puntual. Está
encantado, porque vive mucho más libre, además tenía una diabetes
muy complicada, con muchos altibajos y muy difícil de ajustar. Él
mismo dijo que de lo que más disfruta ahora es de la libertad, de no
tener que estar pendiente de los horarios.
-La intervención ha sido pionera en Asturias. ¿Eso se debe a su
complejidad o a haber utilizado una técnica innovadora?
-Es
complejo, porque hay pocos sitios en el mundo donde se hace. Puede
haber unas mil personas en todo el mundo que hayan recibido un
trasplante de islotes pancreáticos. Lo bonito de lo que hemos hecho
aquí ha sido construir un equipo en el que cada uno ha ido poniendo
su granito de arena para que al final todo haya visto la luz. Ojalá
llegue el día en el que la inmunosupresión tuviera menos efectos
secundarios, y se pudiera extender a todo el mundo.
-¿Está entonces Asturias a la vanguardia en la lucha contra la
diabetes?
-Yo
diría que sí. Hace muchos años el Doctor Cadórniga ya fue un fiel
defensor de los diabéticos asturianos. Fue él quien empezó la
educación del paciente diabético, y muchos de los primeros campos de
enseñanza de diabéticos se hicieron en Asturias. Esto ha marcado un
antes y un después, porque el paciente diabético tiene que acabar
siendo su propio médico y para esto necesita un montón de
información.
Por otra parte, estamos en la vanguardia de prevalencia y de estudio
para saber, exactamente qué número de diabéticos tenemos en
Asturias. Respecto a la transfusión de los islotes, se ha conseguido
gracias a que el gerente de este Hospital nos ayudó y nos dio carta
blanca para poder hacerlo. Si él no hubiese creído en este tema, no
hubiésemos podido desarrollarlo, aunque luego la financiación haya
sido a nivel privado.
Por todo ello yo diría que Asturias sí está a la vanguardia, y que
los pacientes diabéticos que vienen a Asturias están muy bien
atendidos.
-Transfusión de células Beta, investigación con células madre, los
frentes a través de los que se está atacando a la diabetes son
múltiples y variados. ¿Cuál cree que va a ser el que termine
acorralando a esta enfermedad?
-Si nosotros hoy día pudiéramos transplantar islotes a todos los
diabéticos -algo que en este momento es sólo posible para los
diabéticos que tengan inmunosupresión-, no tendríamos donantes
suficientes. Por eso, si pudiéramos conseguir células madre para
reconvertirlas en células Beta, y esas células Beta infundirlas en
el paciente diabético, entonces sí sería posible. Yo creo que ésa es
una opción que probablemente veamos. La otra opción que yo oí a
alguno de los grandes expertos en este tema, es la ingeniería
genética. Se trataría de manipular una célula predestinada a ser
músculo, para reconvertirla en célula Beta secretora de insulina y
luego infundirla en el organismo. Yo creo que esto va a ser el
futuro.
Hoy en día, el mensaje para todos los diabéticos es que el mejor
tratamiento que tienen es ponerse la insulina, tener una dieta
correcta, hacer ejercicio, y tener los controles metabólicos en las
mejores condiciones posibles. De este modo si el día de mañana,
cualquiera de estas avanzadillas de investigación se pudiera
aplicar, estarían en condiciones de ser candidatos para recibirlas.
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