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Es indudable que nuestra región se encuentra inmersa en un momento
trascendental en su camino hacia el futuro. Una de las claves de
dicho futuro dependerá del resultado electoral derivado de estos
comicios de mayo, donde los asturianos decidiremos qué gestores
queremos para nuestro territorio.
Si echamos una mirada hacia atrás, veremos que la puesta en
funcionamiento de la autopista del Huerna y la autopista Y del área
central marcaron en su día un antes y un después en el desarrollo
regional. Con ello se derribó un primer escollo, aunque no el único,
y comenzó el fin de nuestro aislamiento con la meseta.
Después vino el desarrollo de las grandes infraestructuras de la
comunicación. Llegó el tiempo de la construcción de la gran
autopista del Cantábrico a su paso por Asturias, y aunque aún no
está terminada del todo, ya se puede afirmar que los tramos que se
han ejecutado han sido un elemento impulsor de las zonas por donde
pasa. Hoy viajar desde las alas hacia el centro de la región y
viceversa, lleva cada vez menos tiempo, algo que mejorará todavía
más cuando todas las obras de esta infraestructura estén acabadas en
estos próximos años. Hoy podemos decir ya que prácticamente podemos
viajar desde nuestra región a cualquier capital europea por
autopista. Eso es un paso importantísimo para abrir nuevos mercados
a nuestros productos y competir con ellos en el extranjero. Pero
todo ello también ha requerido que se habiliten nuevas e importantes
vías como la AS-I y la AS-II para que nuestra red de comunicaciones
terrestres esté a la altura de la demanda de una sociedad moderna y
abierta al mundo.
Asturias también ha apostado por subirse a ese carro de la alta
velocidad en las comunicaciones ferroviarias y el AVE será
posiblemente una realidad antes de 2010.
Tampoco han quedado atrás las conexiones aéreas, que han mejorado
sensiblemente, aunque queda mucho por hacer en ese campo.
Paralelamente avanzan también las obras de ampliación del puerto de
El Musel de Gijón. No hay que olvidar que por este puerto salen el
80% de las exportaciones asturianas y entran el 97% de las
importaciones. No cabe duda que esta ampliación es un importante
elemento dinamizador de la economía asturiana, además de un
revulsivo para nuestro tejido empresarial.
No podemos olvidarnos de que también están en marcha, y no exentas
de polémicas, las nuevas “autopistas eléctricas” que cada día se
abren paso por el occidente asturiano y que conectarán Asturias con
Galicia. En un futuro muy próximo también se abrirá, si se
desbloquea el corredor Soto de Ribera-Penagos, hacia Cantabria. En
fin, unas inversiones millonarias del sector energético asturiano
que según argumentan los técnicos son imprescindibles para reforzar
la garantía de suministro eléctrico en la cornisa cantábrica.
Asturias está en un momento óptimo para lanzarse hacia un futuro
prometedor. Nuestros políticos no son ajenos a esta realidad y
tratan de vendernos promesas en sus respectivos programas
electorales. A nosotros nos toca mostrar nuestro grado de madurez y
de compromiso con nuestra tierra. Nos toca ser sensibles a nuestra
auténtica realidad, no a la que algunos nos quieren hacer ver.
A la vista de todos estos elementos, nuestra región a lo largo de
estos años ha hecho músculo, y aunque aún faltan muchas cosas para
estar en plena forma, lo que sí es cierto es que no hay razón para
el pesimismo y sí para abrir la mente a las nuevas posibilidades.
Y no nos cansaremos de decirlo: ese futuro hay que construirlo entre
todos. Aquí no sobra nadie. |