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En periodos
vacacionales, y de forma especial en verano, el puerto se llena de
visitantes que pasean tras probar los mariscos y pescados del
Cantábrico.
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Gozón
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De mar y tierra
Tras la visita obligada a Covadonga, queda un lugar
imprescindible para el visitante que quiere conocer el Paraíso
Natural.
Es Cabo Peñas, el Finisterre asturiano. El Cabo más septentrional de
la región. Su belleza, única, es la excusa perfecta para conocer el
resto de un concejo que, sencillamente, no desmerece.
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Texto: Isabel G. Muñiz. Fotos:
Juanjo Arrojo.
Tan sólo cuarenta y tres kilómetros separan Gozón de la capital del
Principado, Oviedo. Su territorio, de 81,7 km2, tiene la
particularidad de ser el más septentrional de Asturias, tanto, que
su Cabo Peñas parece desafiar al Cantábrico adentrándose en él y
creando un paisaje sencillamente espectacular. Este paraje, que
además se encuentra desde el año 1995 bajo la figura de Paisaje
Protegido del Cabo Peñas, está grabado en la retina de los
asturianos y visitantes que se precien de conocer Asturias. Tal vez
por ello, Cabo Peñas es el segundo destino turístico más visitado de
la región, sólo por detrás de Covadonga. En su entorno, en Viodo, se
halla un Centro de Recepción de Visitantes e Interpretación que
explica a la perfección la relación tan íntima de esta zona con el
mar. Una senda de pasarelas de madera que se halla a la entrada del
Centro nos permite asomarnos al borde de los acantilados y
maravillarnos con la espectacularidad del paisaje.
En el Mirador de Cabo Peñas encontramos el Faro que lleva su nombre.
El es el guardián silencioso que ha sido testigo de galernas,
temporales y cálidos vientos del sur. Desde este punto, es posible
observar la Isla La Herbosa, un peñón de base plana e irregular, que
además de tener un gran valor paisajístico, es de gran interés
ornitológico.
El mar ha marcado desde siempre la vida de los gozoniegos. La
historia de Luanco, la capital del concejo, es también la historia
de los pescadores asturianos que embarcan de madrugada y regresan
con las redes llenas. Y eso que ahora la flota del concejo ha
disminuido enormente. De todas formas una visita al MUMA, Museo
Marítimo de Asturias saciará toda la sed de preguntas sobre la
Asturias marinera. Ubicado en el centro de Luanco el Museo guarda
piezas entrañables, maquetas detrás de las cuales se ocultan
historias de lucha dignas de ser representadas en cualquier
pantalla. Joyas, como el barco a escala de La Corbeta “Fermina”, una
embarcación de 29 metros de eslora que llevaba a cientos de
asturianos a hacer Las Américas. El MUMA es el Decano de los museos
asturianos y el único en su género en la región.
La artesanía más famosa de Luanco, la malla, que comenzaron tejiendo
las mujeres de los pescadores en las largas tardes de espera, o la
tradición conservera, que compartían con el vecino concejo de
Carreño, también son aspectos que recoge el Museo.
El puerto, una parada imprescindible
Otra de las visitas que no podemos dejar de lado, pasa por el puerto
pesquero de Luanco. En periodos vacacionales, y de forma especial en
verano, el puerto se llena de visitantes que pasean tras probar los
mariscos y pescados del Cantábrico. Porque eso sí, quien hace escala
en Luanco no dejará de probar las parrilladas de pescado, los
chipirones o los revueltos de marisco. Y como punto final, las
marañuelas, el postre típico por excelencia.
El muelle empezó a construirse en el año 1679, lo que supuso un
gran avance para el gremio de pescadores, que hasta esa fecha
arribaban en la cercana playa de La Ribera. Antaño, la playa era el
lugar donde se despedazaban los grandes cetáceos capturados, una
actividad que reunía a muchos vecinos, de ahí que se la conociese
como Puerto de Ballenas. Ahora la playa forma parte del paisaje
urbano de Luanco y es el escenario de un torneo de gran renombre, el
Torneo Internacional de Tenis-Playa que desde hace varios años reúne
a importantes figuras de esta modalidad deportiva.
Antes de emprender la ruta hacia otros puntos de Gozón tendremos que
conocer rincones luanquinos destacados, como la Torre del Reloj, que
aunque se construyó para utilizarse como reloj municipal tuvo
también otras utilidades como cárcel, polvorín y almacén. La Iglesia
de Santa María, de diseño barroco, es otra de las construcciones que
hay que visitar, así como el Palacio de los Menéndez de la Pola, que
se halla muy próximo a la Iglesia y que muchos estudiosos del arte
consideran de los mejores ejemplos de arquitectura nobiliaria de
Asturias. La Casa Mori es otra imagen característica de Luanco, un
edificio modernista que data de 1902.
Un capítulo aparte merecen algunas playas del concejo, como el
conjunto de Verdicio, también muy conocido por los bañistas que
acuden a Gozón en busca de playas naturales. Sus tres playas
Aguilera, Carniciega y Tenrero o Verdicio forman parte de una misma
ensenada que se abre entre Puerto Llampero y Punta de la Campana.
Otra un tanto característica es la Playa de los cristales, pequeña,
de sólo 150 metros, y ubicada en Antromero, en la parroquia de
Bocines. El término “de los cristales” se debe a que hace varias
décadas existía en las cercanías un vertedero. De él sólo quedan los
vidrios de colores perfectamente erosionados por el oleaje que
actualmente se entremezclan con la arena y le dan un colorido muy
particular.
La playa de La Ribera, de la que hablamos anteriormente, y la de
Luanco, cuentan por su ubicación con un gran número de servicios.
Ambas son de fina arena, como la de Bañugues, muy concurrida en
verano por sus aguas tranquilas y un bello entorno paisajístico.
Otras, como Moniello y Llumeres, tienen un aire más salvaje, quizás
debido a que son playas formadas por cantos rodados y arena.
La más extensa del concejo es la playa de Xagó, de dos kilómetros de
arena fina, que posee un interesante sistema dunar. Muy próximo a
ella, se encuentra el Faro de San Juan de Nieva. Desde este faro,
que data de 1863, las vistas sobre Xagó, y sobre la ciudad de Avilés
son inmejorables.
Un enclave natural
Si todavía disponemos de algo de tiempo, a muy poca distancia del
Faro se encuentra otro de los enclaves naturales que figuran en las
guías de los naturalistas asturianos, es la Charca Zeluán y la
Ensenada Llodero. Han sido catalogadas como Monumento Natural y se
localizan en la margen derecha de la ría de Avilés. Constituyen uno
de los puntos más importantes en cuanto a concentración de aves en
Asturias. Otra visita, que se debe hacer con los prismáticos en la
mano, es la que nos lleva a conocer uno de los mejores humedales de
agua dulce de Asturias, el Embalse de la Granda, declarado como Zona
Especial Protección para las Aves (ZEPA). Para ello tendremos que
adentrarnos en el interior del concejo, y llegar hasta las
parroquias de Ambiedes y San Martín de Cardo.
En el recorrido por el paisaje gozoniego apreciaremos la amplitud de
espacios abiertos, las largas praderías fruto de un relieve dominado
por la rasa costera. Esto ha permitido a sus habitantes tener una
gran tradición, no sólo marinera, si no también agricultora y
ganadera. Esta última se ha orientado principalmente a la producción
lechera. A pesar de las dificultades los ganaderos de Gozón han
sabido modernizarse y adaptarse a lo que exige el sector, hasta el
punto de que algunas explotaciones figuran como las más destacadas
de la región en cuanto a producción de leche.
Recorrer y conocer las trece parroquias que conforman Gozón no tiene
gran dificultad, gracias a los senderos y caminos que las unen. De
paso, por los límites de Santa Eulalia, podremos visitar la Iglesia
de Nembro. La visita finaliza en San Jorge de Manzaneda, donde
encontraremos su iglesia parroquial, una de las construcciones de
románico rural mejor conservadas de toda la región. |