|
Muchos asturianos miran con recelo el aumento de la construcción en
Asturias. El norte siempre ha sido un oasis verde, de temperaturas
suaves y clima que en principio no invitaba al turismo masivo de
otros lugares costeros de España, pero sí atraía a visitantes
interesados más en la calidad, la naturaleza y la tranquilidad, que
en la promesa certificada de sol y playa. Ese carácter nos libró
durante las últimas décadas del siglo pasado, del turismo agresivo e
invasivo, ligado a la locura urbanística que, a juicio de la
mayoría, ha destrozado amplias zonas del sur y del Levante español.
Pero la realidad cambia. El clima se suaviza, los visitantes buscan
nuevas ofertas y Asturias no puede quedarse al margen de una vía
económica que gana importancia y que puede resultar fundamental en
el futuro. Hay que continuar adelante invirtiendo esfuerzos y dinero
en todas las vías de desarrollo. Por eso los empresarios del sector
buscan nuevas fórmulas que no encasillen el turismo en los meses de
verano, que en Asturias es corto y a veces inestable, sino que lo
repartan a lo largo del año, mediante propuestas diferentes y
atractivas. Nuestro carácter, nuestro sello, nuestra manera de
hacer. Ese es el reto, ésa es la búsqueda.
A la mayoría de los asturianos no les gusta la multiplicación de
grúas que ya se ven en muchos puntos de nuestras costas. El sector
de la construcción sabe cuáles son las directrices del futuro
cercano y se preparan para ello, lógicamente. La primera línea de
costa es el objetivo en muchos concejos, y ya se ha dado la voz de
alarma. No podemos permitir que nuestra región pierda su magia para
satisfacer un boom pasajero en el sector de la construcción. No
podemos dejar que se pierda el encanto de nuestras edificaciones
rurales o costeras, en favor del bloque de apartamentos. No debemos
ceder los lugares privilegiados de nuestras costas para que los
ocupe el ladrillo. Ese modelo de urbanismo salvaje que ya conocemos,
no debe repetirse aquí.
Asturias está en un momento importante de desarrollo. Acaba de salir
de una profunda crisis y quiere pasar página y concentrarse en
construir el futuro. ¿Cómo hacerlo? Muchos pensamos que es
preferible crecer despacio y sin cometer errores irreparables, antes
que lanzarnos a una explotación de nuestras posibilidades irracional
y urgente. Las decisiones así tomadas son pan para hoy y hambre para
mañana.
La construcción no debe cegar otras variables. Sin duda, es un
sector importante que está tirando fuertemente de la economía
asturiana, pero en ningún caso debe acaparar toda la atención. La
experiencia indica que hay que seguir diversificando nuestras vías
de desarrollo y convertirnos en pioneros en algunos aspectos, como
por ejemplo las nuevas tecnologías.
Confiamos en que el POLA (Plan de Ordenación del Litoral Asturiano)
sirva para colocar cada piedra en su sitio, y defina qué paisaje y
qué calidad de entorno queremos para nuestra tierra.
Debemos hacer una reflexión sobre estas bases. Desde aquí, ahora que
han pasado las elecciones municipales y autonómicas, invitamos no
sólo a los políticos sino a todos los asturianos sea cual sea su
condición, a que velemos todos juntos para que nuestra tierra sea
realmente un lugar hermoso para vivir, para visitar, para trabajar
y, por qué no , para soñar. De sueños nos alimentamos y son éstos
los que nos empujan a mejorar.
Soñemos la Asturias que queremos. Es importante. |
| |
|