-Cuando nosotros montamos la editorial teníamos principalmente
objetivos universitarios, aunque no nos cerrábamos al resto de
campos. Habíamos previsto abrir el campo de la edición de narrativa,
poesía, ensayo. Digamos que la propia dinámica del ensayo nos llevó
a cubrir ese hueco antes de lo que nosotros teníamos pensado.
-Tu formación en Ciencias Económicas ¿cómo ayudó en el proyecto?
-Haber estudiado Economía es una ayuda porque sales con más ojo,
un poco más aventajada en ese sentido, aunque también te digo que lo
que te enseñan en la facultad no tiene nada que ver con lo que te
encuentras después en el día a día. Cualquier parecido con la
realidad es pura coincidencia.
-Crear desde cero una empresa propia es siempre asumir un gran reto.
-Y sinceramente, no me arrepiento de ello. Creo que tenía que
haberlo hecho mucho antes. Lo mejor que se puede hacer es ser tu
propio jefe y ser creador de riqueza y de empleo para otros; ser
motor económico.
-Para un proyecto como éste, ¿hace falta más corazón o más cabeza?
-Creo que al cincuenta por ciento. Si pones excesivo corazón
puede llevarte al mayor desastre. Tienes que ser muy templado e
intentar tomar las decisiones meditadamente y con pausa. El libro en
sí no solamente es un producto de consumo, como una silla o una
mesa, sino que también tiene una transmisión de carácter cultural.
Es un bien que perdura en el tiempo. Por eso hay que intentar
equilibrar el componente económico con el cultural y social. Hay que
lograr que el libro, tu producto, sea bueno y atractivo, y al mismo
tiempo que tu empresa tenga las cuentas saneadas. Parte del trabajo
de muchas de las imprentas de la región, viene del sector editorial.
El papel, la logística, el almacenamiento, los diseñadores, todo. Se
mueve tal cantidad de colaboradores y de agentes alrededor de una
editorial, que es una responsabilidad bastante grande. Hay que ser
muy equilibrado. (...)
-
Entrevista completa en la edición de papel