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Kiko Vega,
palista
Peña Bolística
La Cortina
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Foto: Pepe Heredia |
Kiko Vega
Palista
Ha vuelto a casa con
un éxito más en su palmarés: la victoria por segundo
año consecutivo en la Regata Internacional del Río
Negro, en la Patagonia argentina. Es la prueba más
larga del mundo en la modalidad de K1, un reto que
el palista de Cangas de Onís ha superado con nota.
Texto: Pablo Malde.
Un reto personal
Oyéndole, es fácil imaginar el ritmo
de los remos en el agua, la cadencia de la
embarcación deslizándose, el lenguaje mudo de la
concentración y el esfuerzo que suponen los largos
kilómetros de cada etapa. A través de sus palabras
nos da a entender que lo más importante es la lucha
que uno mantiene consigo mismo en la competición,
así como apreciar la compañía de la soledad, algo
que a menudo el ajetreo de la vida diaria nos
arrebata.
En la competición que ha ganado recientemente ha
recorrido 326 kilómetros de regata, en seis etapas
repartidas a lo largo de ocho días.
-¿Qué buscas en este tipo de pruebas?
-Hacer algo diferente. A mí lo que me
gusta es la resistencia, el maratón y encontrar
situaciones nuevas. No era algo conocido para mí,
hacer tantos kilómetros. Me gusta la sensación de no
estar compitiendo solamente contra otros
participantes, sino conmigo mismo, para tratar de
llegar a meta en las mejores condiciones.
-¿Se te queda pequeña Asturias a
nivel de retos personales? Has ganado varias veces
el Descenso del Sella...
-No es que me quede pequeña, pero
estamos acostumbrados a un tipo de piragüismo, el
que vemos y el que nos rodea, pero existe otro. En
el momento que sales te das cuenta de que hay
muchísimo más. Esa es la sensación que he tenido con
la competición.
-¿Cómo te surge la idea de hacer este
maratón?
-A los entrenadores que tuve y la
gente que me rodeó les gustaban las distancias
largas y el maratón. En la medida en que iba
compitiendo con el equipo nacional en maratones
internacionales, fui conociendo a gente de otros
países que me contaban las regatas que hay en sus
respectivos lugares, que son tan importantes como la
del Sella.
-¿Cuál fue el peor momento de la
regata?
-A partir de la primera etapa ya tuve
problemas como consecuencia del calor que hacía,
casi 40 grados, muy diferente al fresco al que
estamos acostumbrados en Asturias. Me entró un poco
de fiebre, no comía bien, lo pasé un poco mal
durante las siguientes etapas. No estaba en
condiciones, y no lo podía mostrar a los
competidores. Tenía que pensar en la etapa, llegar
al final, dar buena imagen a los demás regatistas
para que no me “arrearan” y aprovechar cuando
recuperaba.
-Tantas etapas y tantas horas remando
solo ¿qué se te pasa por la cabeza?
-Eso hay que tenerlo muy controlado.
Lo que diferencia a los grandes deportistas es la
capacidad de concentración. Si no vas concentrado en
la regata, en el momento que empiezan a aparecer
problemas físicos o mentales se te puede venir todo
abajo. Otra cosa muy importante es planificar antes
de comenzar la etapa, y también durante.
-¿El entrenamiento está enfocado
siempre a la competición?
-A mí me gusta entrenar, aparte de la
competición. En la competición lo paso bien, pero
sólo una parte. Hay un punto de presión a uno mismo,
de querer hacerlo muy bien, que no es agradable. Por
ejemplo en este maratón, a mí no me hace falta
competir con los demás para demostrar nada, pero sí
me surge la lucha conmigo mismo. Aunque tenga veinte
minutos de ventaja eso me obliga a estar
controlándome para que todo vaya bien. (...)
Entrevista completa
en la edición de papel
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