Arte

AGOSTO 2008

 

 

Cerámica de El Rayu

Casa de la Apicultura (Boal)

 

 

Cerámica de El Rayu

Gracias a la labor de recuperación de Florentino Iglesias Vega, ceramista, hoy se puede disfrutar de la cerámica tradicional de El Rayu, típica del concejo de Siero.

Foto cedida por Laborna

Por muchos años

Esta cerámica comenzó a elaborarse en Pola de Siero en el siglo XIX. Debe su origen a un empresario venido desde Francia para establecerse en Asturias, donde fundó una fábrica. Entonces todavía no se llamaba El Rayu. Tomó el nombre cuando, al cerrar la fábrica tiempo después, los operarios que estaban allí trabajando fueron poniendo sus propios talleres en La Pola, en el barrio de El Rayu. Las piezas se cargaban en burros para ser vendidas en los mercados locales. Así fue hasta principios del siglo XX, cuando empezó a decaer. El último taller sobrevivió hasta 1936 haciendo tejas y macetas.

 

 

 

 

Y estaría condenada a perderse en la memoria, si no fuese por la labor de recuperación de tradiciones que desarrolla la agrupación polesa El Ventolín. Así, en 1997 dedicó su Semana del Folclore astur a este tipo de cerámica, y se puso en contacto con Florentino Iglesias para ver si había posibilidades de recuperarla. “Como yo era de Siero y el único ceramista, me lo propusieron”, recuerda Florentino. Y se puso a la labor. “Algunos coleccionistas me dejaron piezas para saber cómo se elaboraba. Quería imitar los dibujos que se hacían, porque el esmalte era difícil de conseguir. Yo pedí una pasta con unos esmaltes blancos con tonos azules, que cuezo a 1200 grados para que las piezas tengan más dureza y se puedan meter en el lavavajillas sin descascarillarse”. La pieza que más se llevan los coleccionistas son los botijos, pero lo que más se vende son platos de uso cotidiano. “La jarra del agua del Rayu no entra en la nevera pero puedes usarla de florero o para decorar”.
Además de la cerámica de El Rayu, Florentino trabaja otros estilos. (...)


Artículo completo en la edición de papel

 

 

Casa de la Apicultura (Boal)

La primera piedra la puso la Asociación de Apicultores de Boal en los años 80. Fue entonces cuando comenzó a profesionalizarse el sector de la miel (apicultura), frente al predominio del llamado “trobo”, la apicultura rústica o tradicional. Más tarde, y dado que se echaba en falta un espacio para reunirse e intercambiar ideas, surge la Casa de la Apicultura en el año 97, por iniciativa municipal y ubicada en una antigua escuela. Su objetivo es desde entonces divulgar la evolución de la apicultura en la comarca durante la última centuria, así como la adaptación a las nuevas técnicas. La Casa cuenta con un aula de formación, sala de proyecciones y una pequeña biblioteca
La visita es un viaje a través del tiempo, siguiendo las técnicas tradicionales hasta la apicultura moderna, que llega a partir de los años 80 masivamente. La visita tiene un carácter más etnográfico que biológico. Se ilustra gracias a unos paneles, resultado de un trabajo de investigación de Xuaco López Alvarez, actual director del Museo del Pueblo de Asturias, sobre el papel de las abejas, la miel y la cera en la historia tradicional asturiana. La muestra enseña cómo se extrae la miel y la cera de una colmena tradicional, cómo se organiza la colmena, qué productos podemos obtener, cuáles se comercializan ahora mismo, y también las características de la miel. La colmena moderna tiene en cambio unos cuadros móviles que multiplican la producción de miel. §

 

 

 
   

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