Asturias Empresarial

DICIEMBRE 2008

 

 

Avelino Suárez

Consejero Delegado de Impulso

Han diseñado Centros Tecnológicos muy importantes en Asturias, pero su alcance no se reduce a las fronteras del Principado. Galicia, León, Madrid y países como Portugal y Angola son también beneficiarios de la calidad del trabajo de Impulso. Esta ingeniería, consultoría estratégico-tecnológica y de proyectos de arquitectura es en la actualidad una referencia internacional. Avelino Suárez, Consejero Delegado de Impulso y Medalla de Oro de Mérito al trabajo en el año 2007 es quien nos informa de la trayectoria de esta empresa asturiana.

Perfección en ingeniería y tecnología

 

 

 

 

-Llevan veintinueve años de innovación en el sector ¿cómo es el Impulso actual?
-Cuando nació, la empresa era muy pequeña y se dedicaba a hacer proyectos industriales, mineros y también las direcciones facultativas correspondientes. Más tarde evolucionó, fue creciendo de manera sólida y nuestros clientes comenzaron a demandar que además de hacer los proyectos industriales y de minería hiciésemos la consultoría que ellos necesitaban para desarrollar sus proyectos de inversión. Fue entonces cuando creamos Impulso, una sociedad anónima que nació para hacer consultoría.
Actualmente Impulso tiene tres departamentos de producción: un departamento de consultoría estratégica, uno de consultoría tecnológica y otro de ingeniería y arquitectura. Además tiene un departamento de desarrollo de negocio y otro económico-financiero de la compañía. Y seguimos fieles a nuestro planteamiento estratégico inicial, de ofrecer al mundo de la industria en general nuestros servicios de consultoría y de ingeniería. Esto nos permite disponer de equipos con una capacidad multidisciplinar muy importante, y por lo tanto, abre el abanico a la hora de ofrecer nuestros servicios de asistencia técnica al mundo de la empresa y también al mundo de las administraciones públicas.

-El edificio TSK, el Centro Tecnológico de Duro Felguera o el de Morés son algunos ejemplos innovadores de las edificaciones de Impulso. ¿Qué características específicas aporta la empresa a este tipo de proyectos?
-Impulso aporta en primer lugar el conocimiento que tiene de la actividad industrial y de los sectores donde trabaja. Esto posibilita que podamos ofrecer una arquitectura con un diseño adecuado y de vanguardia. Nosotros no construimos; vendemos papeles, planos, cálculo... pero sabemos cuál es la relación que debe existir entre el cliente, el promotor, y la contrata. Cuando nuestros ingenieros y arquitectos desarrollan la dirección facultativa para hacer esas obras, tienen un conocimiento muy profundo que permite que esas obras se realicen con pocas o nulas desviaciones, tanto económicas como en el tiempo de ejecución. Y se desarrollan dentro de los criterios más estrictos en materia de calidad, de seguridad en el trabajo y en materia de medioambiente. Muchos de los edificios que hacemos son ecológicamente sostenibles, edificios bioclimáticos donde incorporamos las últimas tecnologías en materia de energía y de emisiones.

-Dentro de los nuevos edificios que habéis llevado a cabo se encuentra vuestra propia ampliación. ¿En qué ha consistido este proyecto?
-Nuestro proyecto de crecimiento se plasma en tres grandes vectores. El primero, conseguir unas instalaciones más grandes aquí en Llanera. El edificio en el que estamos ahora se inauguró hace seis años y medio y ha sido Premio Asturias de Arquitectura en el año 2004, pero en virtud de nuestro programa de crecimiento necesitamos hacer esta ampliación. Se trata de un edificio de mil metros cuadrados, con capacidad para cincuenta nuevos puestos de trabajo, dotado con las tecnologías más modernas, y en el que hemos incorporado una guardería para los hijos de los trabajadores. Con la ampliación vamos a conseguir que el Centro de Trabajo principal de Impulso, que está en el Parque Tecnológico de Llanera, disponga de instalaciones capaces de proporcionar un puesto de trabajo cómodo y tecnológicamente adecuado para ciento cinco o ciento diez profesionales. Con el ritmo de crecimiento que tenemos esperamos que esté completo en el año 2010, a lo sumo. El nuevo edificio no se ha inaugurado oficialmente todavía, pero ya estamos trabajando y la obra está acabada. Éste es el primer vector y lo tenemos concluido.

-¿Y los vectores restantes?
-El segundo vector es Madrid, donde trabajan doce profesionales. Hemos abierto una oficina nueva en la Plaza de Castilla, al lado de las Torres Kio, y allí disponemos de un delegado que se encarga de la zona de Madrid, aledaños y sur. El tercer vector es de internacionalización. Apostamos en este momento por Portugal, donde estamos haciendo para el grupo Pescanova la planta más importante del mundo en cría y engorde de rodaballo, en Mira (Coimbra). Es un proyecto con tecnología de Impulso que esperamos que concluya aproximadamente a principios de 2010. Ya habíamos trabajado anteriormente para Pescanova, levantando la que entonces era la planta más importante del mundo en Xove, Lugo. El de la acuicultura es un mercado en el que nos hemos especializado y para el que hemos incorporado una tecnología muy potente que mereció el Premio al Desarrollo Tecnológico, concedido por el Gobierno del Principado en la edición pasada.
También estamos implantándonos en la capital de Angola, Luanda. De momento, con un parque científico y tecnológico de dieciséis hectáreas en Nueva Luanda, que es donde va a crecer la capital de la república. Así, estamos constituyendo lo que será Impulso Angola, una compañía que tendrá el domicilio social en Luanda y desarrollará proyectos en aquella república.

-Por último, ¿cuál es la participación de Impulso en la Ciudad de la Energía?
-Impulso es especialista en patrimonio industrial, es decir en la recuperación de viejos espacios industriales para la cultura, el turismo, etc. Con la idea de utilizar el pasado para economías del futuro, en Ponferrada tenemos la Ciudad de la Energía, un proyecto muy ambicioso bajo el punto de vista de la investigación, de la historia y la energía, con un aprovechamiento cultural y turístico muy potente. La Ciudad consta de dos grandes vectores de ingeniería. Uno es la construcción de la planta para la investigación de la combustión limpia del carbón y todos los procesos de secuestro y almacenamiento de CO2, que ya ha comenzado. También se ha hecho ya la rehabilitación del edificio de mandos de Compostilla 1, que fue la más antigua de ENDESA, y el proyecto de rehabilitación y dirección facultativa de las obras lo ha ganado Impulso.
El segundo es el Museo Nacional de la Energía, que comienza ahora a construirse. Es de una complejidad importante porque hay una parte dentro del museo dedicada al carbón y hay otras partes dedicadas a diferentes fuentes energéticas. En este momento estamos haciendo también el proyecto de rehabilitación de la vieja central Minero Siderúrgica de Ponferrada, que fue la más antigua de España. §

 

 

 
   

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