“Es inútil hablar de previsiones a tan largo plazo. Con tres o cuatro días de antelación mantienen una fiabilidad del 80%. De cuatro a siete días puedes simplemente mirar tendencias, y a partir de siete u ocho días hacer previsiones para una zona en concreto ya es hablar de ciencia ficción”

 

 Entrevistas

DICIEMBRE 2008

 

 

David Arango

David Arango es el rey de los ascensores. El sitio donde se desmenuza el tiempo exhaustivamente es un buen sitio para encontrarse con un meteorólogo. Sobre todo, sabiendo que al hombre del tiempo de la TPA le gusta dar explicaciones asequibles a cualquiera, combinadas con conceptos un poco más técnicos. Después de todo, éste es un tema que interesa a todo el mundo. Texto: Elena F. Vispo.


Foto: Fusión Asturias

El hombre del tiempo

La jornada de trabajo del hombre del tiempo empieza con un ordenador. O con varios, ya que comparte espacio con el departamento de grafismo, donde se crea la imagen de la tele. “Todos los mapas están diseñados aquí -comienza a explicar David-, para eso tenemos a cinco artistas en el departamento”. “Oye, sin insultar”, se ríen al fondo. Buen rollo, vamos. Lo cual es de agradecer, porque este hombre pasa aquí gran parte de su día. Primero, consultando cantidad y variedad de mapas y datos meteorológicos. Luego, elaborando la predicción y por último editando los mapas que han preparado los “artistas”, poniendo las temperaturas previstas, los soles o las lluvias que marcarán los planes de los asturianos. Hay un mapa en 3D, un vuelo por toda Asturias, que definitivamente destaca: “Yo creo que no es comparable a nada que se esté haciendo en otras televisiones. También el entorno es muy bonito, y eso que tenemos nuestras limitaciones: trabajamos con croma, que es una tela verde. No tenemos un ciclorama, ni pantallas de plasma o pantallas táctiles, pero así y todo se saca un producto que yo creo que es muy digno”.
Pero eso, insisto, será más tarde. Antes, hay que organizar la información también para la radio, para la web, para determinados programas que piden previsiones...

 

 

 

 

 

 

 

 

“La gente que vive en una zona y observa los fenómenos suele hacer predicciones muy buenas. Hace un tiempo leí que en la televisión vasca habían recibido la llamada de un hombre que aseguraba que iba a nevar porque las vacas se habían tumbado del lado contrario al habitual. Y realmente nevó, los meteorólogos alucinaban”


 

 

 

-Y luego hay quien piensa que el hombre del tiempo se limita a ponerse delante de la cámara y decir lo que le preparan...
-Sí, hay mucha gente que te comenta: “vaya trabajo, cinco minutos por la mañana, cinco minutos por la noche...”. Yo no sé si otra gente tiene meteorólogos detrás que le hagan la previsión pero nosotros lo hacemos todo aquí.

-Todo el mundo tiene una opinión sobre el tiempo. No en vano es un tema de ascensor.
-¡Soy un crack de los ascensores! Mucha gente me para y me pregunta, alguno me reprocha no haber acertado... Bueno, la gente en general es educada, y se acercan más para elogiar que para criticar. Aunque yo recibo bien las críticas, porque considero que van con el sueldo.

-¿Y qué pasa si te equivocas? Sabrás que muchos planes dependen de lo que tú digas en pantalla...
-Hay de todo: bodas, vacaciones, incluso parrilladas que se pueden mojar. Pero hay que asumir que esto tiene un riesgo. No es una ciencia exacta. Creo que una de las asignaturas pendientes de las informaciones meteorológicas es transmitir al espectador el margen de fiabilidad de lo que estás diciendo, acostumbrar a la gente al concepto de probabilidad.
Yo soy partidario de que si hay tiempo, tiempo físico a la hora de dar el parte meteorológico, hagamos una información enfocada a dos sectores. Que la persona que no tiene ningún conocimiento llegue a una conclusión, y que el que sabe un poco más pueda sacar también algo de jugo, explicándole cosas un poco más complejas: situaciones en altura, cómo va a variar el tiempo en los próximos días...

-Lo que sí es cierto es que Asturias es una zona especialmente difícil para hacer una previsión.
-Por suerte o por desgracia, y yo creo que es lo primero porque eso nos da una biodiversidad tremenda, estamos rodeados de situaciones muy diferentes. Por un lado una meseta, seca. Por otro el mar Cantábrico y por el oeste el océano Atlántico con la llegada de frentes cargados de humedad. Y después a eso le sumas las montañas y valles que tenemos aquí... Evidentemente, no vemos venir las cosas con tanta antelación como en otras zonas. Además hay muy pocos puntos de recogida de datos y eso lo hace más complicado todavía.
Aún así las previsiones han mejorado una barbaridad en los últimos años, cada vez se afina más. El otro día hablábamos en la radio con Pilar Sanjurjo, que fue la primera mujer del tiempo de Televisión Española. Le preguntaban cómo hacía las previsiones y decía: “ay, hijo, fiabilidad muy poca”. A dos o tres días cometían cantidad de errores, tenían un cuarenta o cincuenta por ciento de acierto, cuando ahora se manejan medias siempre por encima del ochenta.

-¿Y la intuición influye?
-Más que la intuición, la observación. Observar los vientos, las nubes, eso vale para predecir el tiempo en periodos muy cortos. La gente que vive en una zona y observa los fenómenos suele hacer predicciones muy buenas. Hace días leí un artículo contando que en la televisión vasca habían recibido la llamada de un hombre que aseguraba que iba a nevar porque las vacas se habían tumbado del lado contrario al habitual. Y realmente nevó, los meteorólogos alucinaban.
Esta ciencia se llama fenología: los animales notan los cambios de presión, las telas de araña se ponen más tensas, contando la cantidad de cri-cris de los grillos puedes saber la temperatura... Esas cosas son de observación y valen para previsiones a corto plazo.

-Voy a ponerte en un compromiso: ¿tendremos unas Navidades blancas?
-Es imposible saberlo. Por ejemplo, cuando empieza el verano tanto en Estados Unidos como el Instituto Meteorológico Europeo sacan unas previsiones que llaman estacionales, pues el verano pasado se contradijeron los dos. Es inútil hablar de previsiones a tan largo plazo. Con tres o cuatro días de antelación las previsiones mantienen una fiabilidad de aproximadamente un ochenta por ciento. De cuatro a siete días puedes simplemente mirar tendencias, y a partir de siete u ocho días hacer previsiones para una zona en concreto ya es hablar de ciencia ficción.
Yo lo que puedo hacer es explicar lo que es más normal en Asturias, que tengamos unos meses fantásticos en septiembre y octubre y que diciembre, enero y febrero sean los más fríos... Pero no se puede hacer una previsión de nieve, ni de precipitaciones, ni de temperaturas, porque será variable como todos los años. Y eso también es bonito ¿no? (...)


Entrevista completa en la edición de papel

 

 

 
   

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