Asturias Empresarial

ENERO 2008

 

 

Innovar para crecer

Innovación. Una palabra que desde hace un tiempo resulta cada vez más necesaria en ámbitos tanto educativos como empresariales. La Universidad de Oviedo es pionera en este campo, aplicando nuevas fórmulas en sus métodos y contagiando a la sociedad y también a la empresa de la necesidad de innovar para crecer.

Campus de Mieres

La Universidad en cabeza

La Universidad, cuna por excelencia de la formación de jóvenes, comprendió hace ya unos años que su futuro como institución al servicio de la sociedad pasaba por la incorporación de las nuevas tecnologías a sus sistemas de enseñanza. El cambio que se debía operar lo resume Pedro Ignacio Alvarez Peñín en una imagen simbólica: se trataba de pasar de la clásica pizarra a la pantalla del ordenador.


Pedro Ignacio
 Alvarez Peñín

Director de Area de Innovación de la Universidad de Oviedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Ya está en marcha un proyecto para dotar al Centro de Innovación de la infraestructura necesaria, con servidores más modernos y más capacidad de almacenamiento”

Alvarez Peñín es director de Area de Innovación de la Universidad de Oviedo, situada en el Campus de Mieres. Hay que decir que la Universidad de Oviedo es puntera en este terreno. En el año 2000 se apostó fuertemente por la innovación y se promovió la creación de un centro hacia el que hoy miran el resto de universidades españolas.
Una revolución en el concepto de la enseñanza, tal y como la conocíamos, está ya puesta en marcha. Los canales de comunicación entre profesor y alumno empiezan a renovarse. ¿Cuál es el futuro? Imaginemos cómo sería un aula virtual: una plataforma donde el profesor se relaciona con sus alumnos, pone exámenes, deja contenidos para que el estudiante los descargue en cualquier momento, desde cualquier lugar. Este tipo de tele-formación ya es una realidad, aunque todavía en fase de desarrollo. Supone un cambio importante en la forma de trabajar, que en principio propone ir ampliando el número de asignaturas que combinan el tradicional modelo presencial con lo no presencial: las clases combinadas con el ordenador. Para ayudar a que el sistema dé pasos en esa dirección, todos los años se conceden ayudas para proyectos de innovación. De esa manera el profesorado puede tener apoyo económico o de personal, para poder sumarse a las posibilidades que abren las nuevas tecnologías.
Actualmente, todas las universidades están trabajando en esta dirección. Sin embargo, hay un grupo singular que, por sus características, resulta oportuno destacar. Se trata del Grupo 9 (G9), una asociación sin ánimo de lucro formada por las universidades públicas de Cantabria, Castilla La Mancha, Extremadura, Islas Baleares, La Rioja, Navarra, Oviedo, País Vasco y Zaragoza. La Universidad de Oviedo participa aportando más de una decena de asignaturas íntegramente virtuales. De esta manera, es ya una realidad que un alumno de Baleares pueda matricularse en unas asignaturas que oferta la Universidad de Oviedo sin que llegue a poner nunca un pie en Asturias. Entre todas las universidades, han creado un Campus Virtual compartido, el G9, que ofrece unas setenta asignaturas íntegramente no presenciales.
Todo esto no quiere decir que la universidad tradicional, con sus aulas y pasillos llenos de estudiantes, vaya a desaparecer, pero indudablemente el futuro incorpora nuevos elementos. Para Pedro Ignacio Alvarez Peñín, en un futuro no demasiado lejano todas las asignaturas serán semipresenciales: el profesor tendrá sus horas de clase y completará el trabajo usando la plataforma de tele-formación.

-La aplicación de las nuevas tecnologías es fundamental para la educación. ¿Cómo estamos avanzando en este terreno?
-Cada vez se implican más profesores y los equipos van mejorando en la medida en que hay más presupuestos... Lo que más cuesta es que participe más gente. Ahora mismo aquí hay casi la mitad de profesores que utilizan todo lo que tienen a su disposición, y más de 20.000 alumnos (de un total de 30.000). En nuestra Universidad el profesor que quiere espacio, lo solicita y se le asigna. Ya está en marcha un proyecto para dotar al Centro de Innovación de la infraestructura necesaria, con servidores más modernos y más capacidad de almacenamiento.

-¿Sólo los alumnos de la Universidad pueden tener acceso a estos contenidos?
-En principio estamos hablando de una plataforma cerrada. Hay otra iniciativa, todavía no muy conocida por los usuarios finales, que consiste en poner los contenidos en abierto. La iniciativa está muy desarrollada en inglés, y no tanto en castellano. Sin embargo, hay más de 150 asignaturas en abierto ahora mismo, con un crecimiento constante.

-Igual que la Universidad debe asimilar el concepto de innovación, también las empresas, si no quieren quedarse rápidamente atrás.
-Es un tema nuevo, relativamente. Hace ya más de diez años que obtuve financiación para un proyecto de I+D+i, sin embargo hay empresas y entidades que no terminan de entrar en ello. Para la empresa significa generar un producto que sea vendible y que produzca beneficio; para una universidad supone una mejora de cara a la calidad docente. La innovación siempre busca mejorar la manera tradicional de llevar a cabo los procesos. A veces se comete algún error y hay que dar marcha atrás, pero eso es innovación. Un experimento continuo.

-¿Cree que los empresarios están subiéndose al carro de la innovación con la velocidad adecuada?
-Siempre hay la queja de que las empresas se suman a la innovación muy despacio; en algunos casos se puede decir que prácticamente no hay innovación. Simplemente viven el día a día, que ya es demasiado costoso, y no dedican esfuerzos en innovar.

-¿Cómo les afectará eso?
-Yo ya llevo más de 10 años oyendo decir, que la empresa que no se suba al carro de la innovación terminará desapareciendo, sin embargo eso no está ocurriendo. Las empresas siguen adelante con su tecnología tradicional. Personalmente creo que sin innovación van a tener problemas, pero la realidad es que las empresas van por su camino, y a veces no necesariamente tenemos razón, tanto la Universidad como los organismos públicos que están continuamente insistiendo en este tema. Las empresas más grandes se van sumando, pero las pequeñas que tienen menos recursos, no quieren dedicar un dinero que no saben si va a producir o no.

El Area de Innovación que dirige Pedro Ignacio Alvarez Peñín, es un departamento pionero. El Campus de Mieres, su lugar de ubicación, es precisamente el que más abiertamente apuesta por las nuevas tecnologías. Su labor se desarrolla íntegramente en este campo, buscando nuevas vías para mejorar la docencia con las herramientas de las que ahora se puede disponer: Internet y todos los sistemas informáticos.

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