|

Pedro Ignacio
Alvarez Peñín
Director
de Area de Innovación de la Universidad de Oviedo
“Ya está en
marcha un proyecto para dotar al Centro de Innovación de la
infraestructura necesaria, con servidores más modernos y más
capacidad de almacenamiento” |
Alvarez Peñín es director de Area de Innovación de la Universidad de
Oviedo, situada en el Campus de Mieres. Hay que decir que la
Universidad de Oviedo es puntera en este terreno. En el año 2000 se
apostó fuertemente por la innovación y se promovió la creación de un
centro hacia el que hoy miran el resto de universidades españolas.
Una revolución en el concepto de la enseñanza, tal y como la
conocíamos, está ya puesta en marcha. Los canales de comunicación
entre profesor y alumno empiezan a renovarse. ¿Cuál es el futuro?
Imaginemos cómo sería un aula virtual: una plataforma donde el
profesor se relaciona con sus alumnos, pone exámenes, deja
contenidos para que el estudiante los descargue en cualquier
momento, desde cualquier lugar. Este tipo de tele-formación ya es
una realidad, aunque todavía en fase de desarrollo. Supone un cambio
importante en la forma de trabajar, que en principio propone ir
ampliando el número de asignaturas que combinan el tradicional
modelo presencial con lo no presencial: las clases combinadas con el
ordenador. Para ayudar a que el sistema dé pasos en esa dirección,
todos los años se conceden ayudas para proyectos de innovación. De
esa manera el profesorado puede tener apoyo económico o de personal,
para poder sumarse a las posibilidades que abren las nuevas
tecnologías.
Actualmente, todas las universidades están trabajando en esta
dirección. Sin embargo, hay un grupo singular que, por sus
características, resulta oportuno destacar. Se trata del Grupo 9
(G9), una asociación sin ánimo de lucro formada por las
universidades públicas de Cantabria, Castilla La Mancha,
Extremadura, Islas Baleares, La Rioja, Navarra, Oviedo, País Vasco y
Zaragoza. La Universidad de Oviedo participa aportando más de una
decena de asignaturas íntegramente virtuales. De esta manera, es ya
una realidad que un alumno de Baleares pueda matricularse en unas
asignaturas que oferta la Universidad de Oviedo sin que llegue a
poner nunca un pie en Asturias. Entre todas las universidades, han
creado un Campus Virtual compartido, el G9, que ofrece unas setenta
asignaturas íntegramente no presenciales.
Todo esto no quiere decir que la universidad tradicional, con sus
aulas y pasillos llenos de estudiantes, vaya a desaparecer, pero
indudablemente el futuro incorpora nuevos elementos. Para Pedro
Ignacio Alvarez Peñín, en un futuro no demasiado lejano todas las
asignaturas serán semipresenciales: el profesor tendrá sus horas de
clase y completará el trabajo usando la plataforma de
tele-formación.
-La aplicación de las nuevas tecnologías es fundamental para la
educación. ¿Cómo estamos avanzando en este terreno?
-Cada vez se implican más profesores y los equipos
van mejorando en la medida en que hay más presupuestos... Lo que más
cuesta es que participe más gente. Ahora mismo aquí hay casi la
mitad de profesores que utilizan todo lo que tienen a su
disposición, y más de 20.000 alumnos (de un total de 30.000). En
nuestra Universidad el profesor que quiere espacio, lo solicita y se
le asigna. Ya está en marcha un proyecto para dotar al Centro de
Innovación de la infraestructura necesaria, con servidores más
modernos y más capacidad de almacenamiento.
-¿Sólo los alumnos de la Universidad pueden tener acceso a estos
contenidos?
-En principio estamos hablando de una plataforma
cerrada. Hay otra iniciativa, todavía no muy conocida por los
usuarios finales, que consiste en poner los contenidos en abierto.
La iniciativa está muy desarrollada en inglés, y no tanto en
castellano. Sin embargo, hay más de 150 asignaturas en abierto ahora
mismo, con un crecimiento constante.
-Igual
que la Universidad debe asimilar el concepto de innovación, también
las empresas, si no quieren quedarse rápidamente atrás.
-Es un tema nuevo, relativamente. Hace ya más de diez años que
obtuve financiación para un proyecto de I+D+i, sin embargo hay
empresas y entidades que no terminan de entrar en ello. Para la
empresa significa generar un producto que sea vendible y que
produzca beneficio; para una universidad supone una mejora de cara a
la calidad docente. La innovación siempre busca mejorar la manera
tradicional de llevar a cabo los procesos. A veces se comete algún
error y hay que dar marcha atrás, pero eso es innovación. Un
experimento continuo.
-¿Cree que los empresarios están subiéndose al carro de la
innovación con la velocidad adecuada?
-Siempre hay la queja de que las empresas se suman a
la innovación muy despacio; en algunos casos se puede decir que
prácticamente no hay innovación. Simplemente viven el día a día, que
ya es demasiado costoso, y no dedican esfuerzos en innovar.
-¿Cómo les afectará eso?
-Yo ya llevo más de 10 años oyendo decir, que la
empresa que no se suba al carro de la innovación terminará
desapareciendo, sin embargo eso no está ocurriendo. Las empresas
siguen adelante con su tecnología tradicional. Personalmente creo
que sin innovación van a tener problemas, pero la realidad es que
las empresas van por su camino, y a veces no necesariamente tenemos
razón, tanto la Universidad como los organismos públicos que están
continuamente insistiendo en este tema. Las empresas más grandes se
van sumando, pero las pequeñas que tienen menos recursos, no quieren
dedicar un dinero que no saben si va a producir o no.
|
El Area de Innovación que
dirige Pedro Ignacio Alvarez Peñín, es un departamento
pionero. El Campus de Mieres, su lugar de ubicación, es
precisamente el que más abiertamente apuesta por las
nuevas tecnologías. Su labor se desarrolla íntegramente
en este campo, buscando nuevas vías para mejorar la
docencia con las herramientas de las que ahora se puede
disponer: Internet y todos los sistemas informáticos. |
g |