Editorial

ENERO 2008

 

 

 

 

En clave de cambio

Comienza un nuevo ciclo. El 2008. Cuatro números ordenados significativamente que no dejan de ser una cuenta más en el collar del tiempo. Atrás quedaron doce meses de cambios para Asturias, de novedades, de mejoras y sucesos.
En el transcurso del viaje anual nuestra región experimentó grandes y pequeños cambios, podría decirse que mudó su piel. Estrenó nuevos equipamientos, desarrolló leyes, proyectos, nuevas vías de comunicación... Fueron doce meses de cambios que consolidan lo que ya es una realidad, la Asturias de hoy no se parece en nada a la que conocieron nuestros abuelos. Nuestra región se ha introducido de lleno en el tiempo de las nuevas tecnologías, que ya están llegando a los rincones más alejados. La cobertura de Internet alcanza a un territorio cada vez más amplio, y sus posibilidades se aprovechan en todos los ámbitos: educación, empresa, comunicación, relaciones sociales... Los adolescentes son los grandes "internautas", pero no los únicos. Los mayores, amas de casa, y en general todos los sectores de población se benefician cada vez más de sus posibilidades. También los métodos de trabajo tradicionales se han revolucionado con la incorporación de las nuevas tecnologías. Que se lo digan a nuestras vacas, que ya conocen los ordeñadores automáticos. En las aldeas de montaña, a la puerta de la casa siguen las madreñas y los cayaos, pero en el interior abundan los ratones inalámbricos, los MP4, los Gps...Y todo convive. Así es la Asturias de hoy.
Tradición y modernidad. Todo lo que hoy consideramos joven, mañana será un poco más viejo y con el tiempo formará parte de la historia. Pero nunca será producto de desecho. Ahí reside la clave del éxito: en darse la mano, en avanzar hacia el futuro sin perder de vista los orígenes, el tronco madre del cual surgen las nuevas criaturas, pues éstas obtendrán su fuerza de las primeras y al final mejorarán el resultado. Nada se pierde, todo se gana. A la vista está en muchos de los sectores con los que convivimos diariamente, como ejemplo, el gastronómico. Desde hace ya varios años nuevas generaciones de restauradores han introducido otro concepto de cocina, más creativa e innovadora, diferente a la tradicional pero basada en ella y respetuosa con los sabores originales. Ante este giro, los antiguos, los de siempre, han tomado nota y han aprovechado el tirón para ponerse las pilas y mejorar el servicio.
De eso se trata, de continuar mejorando. La piedra del azabache, ese lignito extraído de las entrañas de la tierra, tantos años fraguando, resalta ahora en engarces de nuevo diseño. La fuerza de lo milenario sigue impresa en su sustancia, y ésta es seducida tanto por las nuevas como por las técnicas ancestrales. Hasta la tradicional gaita asturiana ha decidido copar nuevos espacios, alcanzar las fronteras -por qué no del pop- sin dejar de sonar en ámbitos más puristas. Incluso desde hace tiempo tiene una hermana gemela, la electrónica gaita MIDI, que ha descubierto otros horizontes.
Sumándose al carro de la necesidad de innovación están algunos jóvenes cantantes de tonada, que se plantean cómo reabrir este género, experimentando y alcanzando otras metas.
Así es el ciclo de Asturias. Lo nuevo surge de la tradición y la experiencia, y en su desplazamiento renueva y alimenta ambas corrientes. No han de rivalizar, sino de complementarse.
Por eso, ahora que comienza un nuevo año y el espíritu se alimenta de ilusiones renovadoras, de sueños, de objetivos alcanzables, es importante tener en cuenta que en toda evolución hay movimiento, hay innovación y hay cambio. Un cambio que permanece unido a lo original, que respeta lo primigenio.
Asturias lo ha entendido bien: no hay hijo sin padre, ni padre sin abuelo.

 

 

 
   

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