Entrevistas

ENERO 2008

 

 

Manolo Linares

Pintor y escultor

Manuel García Linares despliega sobre la mesa, y entre un par de cafés, un discurso global de Asturias. Una visión alejada de los tópicos pero que no desprecia peculiaridades. Universal pero con carácter propio. El artista de Tineo reivindica la importancia del medio rural y la cultura del pueblo.  Texto y foto: Lupercio González

Desde el Occidente al mundo

Se dice que sus pinturas cuentan historias de la tierra y del hombre que la habita. Están fundidas con el medio, integradas en el entorno y nunca aisladas de la sociedad. Linares defiende que el arte siempre debe albergar un sentimiento, una denuncia, un mensaje.

“Pinté la mar, pinté la mina, pero sobre todo mi sentimiento estaba en el campo, tanto en la plástica pura como en la denuncia. Trato de que el arte sea un mensaje”

 

 

 

 

 

 

 

 

“En lugares grandes como Madrid, hay salas que se quejan de que dan una conferencia y acuden veinte personas, pero si organizan una fiesta de la cerveza reúnen muchas más”

 

-Manolo Linares fue y aún es conocido como el “pintor de Navelgas”. ¿Qué le dice eso?
-Bueno, hay gente todavía en Navelgas que piensa que yo estoy afincado ahí... Estuve treinta años seguidos en Madrid y sigo en Madrid, porque realmente es imprescindible para mí. Antes de eso yo venía a Asturias todos los meses. Primero viajaba en tren, en los famosos bancos de tercera comiendo la tortilla de patata; luego ya pude tener acceso a un Diane 6. Siempre estuve vinculado a esto. Y no falta quien cree que utilicé Navelgas para hacerme popular, igual que hay gente que dice que yo inventé Navelgas. Eso es como lo de “¿qué fue antes, el huevo o la gallina? Yo lo único que hice de verdad fue usar los contactos que tenía en Madrid, traer medios de comunicación y dar a conocer un rincón de Asturias que, como muchos otros, creo que tiene muchas posibilidades.

-Fue un impulsor de Navelgas como Pueblo Ejemplar.
-Pueblos interesantes, atractivos y recuperables tenemos bastantes en Asturias, pero yo soy partidario de premiar a aquellos que tengan interés, que luchen y que se molesten por mantener algo. Yo, que contribuí directamente en el tema de la consecución del premio de Pueblo Ejemplar, puedo decir que el resultado fue bastante pobre, es más, yo aconsejaría que los jurados fueran a los sitios donde se dan los premios para ver qué ha sido de ese premio. La promoción es para sacarle rendimiento y para crear vida. No fallan los lugares, sino las personas.

-¿Ha influido mucho en su manera de ver el mundo el hecho de haber vivido en el medio rural?
-Sin duda alguna, porque realmente lo he vivido desde niño. Yo saqué patatas, cuidé vacas, segué hierba y me revolqué en los pajares en los primeros escarceos con las mocinas, que era una cosa muy divertida. Antes, en los años 60, cuando estabas en Madrid y hablabas de Asturias, parece que sólo existían los mineros. Y los mineros llegaron después de los campesinos. Pero es que tampoco habla nadie de los marineros. Asturias es tan plural que lo tenemos todo. Lo triste es que a estas alturas tengamos que decir que teniéndolo todo no tenemos nada.

-¿Las reconversiones han hecho más mal que bien?
-Nosotros hemos usado muchas veces esos medios para vivir de ellos, no para el desarrollo. Ahora está pasando en el campo lo mismo que en las cuencas mineras o que en el mar. Me ha llamado la atención que están dando al campesino subvenciones para que abandonen las ganaderías y que mantengan los campos limpios; es lo que se llama “jardinero rural”. Esto sigue políticas europeas que yo no sé si van en la línea de las grandes multinacionales. Lo que les interesa es que no produzcamos para luego ellos tener el control del mercado y vendernos, a los precios que ellos quieran, los productos de primera necesidad que nosotros antes teníamos.

-¿Qué es lo que tenemos entonces?
-Lo que tenemos es un sentido de “babayos”, es decir, creernos que somos algo. Nos engañaron un poco en el fondo. Nos creímos que éramos el ombligo del mundo con aquella frase de “Asturias es España y lo demás tierra conquistada”. Teniendo muchas posibilidades, carecemos de casi todo porque nos hemos hecho demasiado cómodos.

-¿Y de qué manera todo esto tiene que ver con el arte?
-Es que la plástica nace ahí, en la vida. Yo siempre dije que el arte es la vida. En épocas determinadas el arte fue algo dedicado a una clase alta, el pueblo no percibía nada de esto. Yo lamento que hoy en día, cuando cualquiera puede estudiar Bellas Artes igual que estudia ingeniería, el arte no participe más en el pueblo.(...)

 

Manuel García Linares nace un domingo del verano de 1943 en Navelgas, localidad asturiana perteneciente al concejo de Tineo. Su participación siendo niño de la vida del campo le hizo absorber una información que plasma en numerosos cuadros, además de asumir como propia toda la problemática que acarrean hoy en día las reconversiones en este sector.
Dejó su tierra por Madrid, donde vive desde hace más de treinta años, pero su amor por Navelgas lo llevó a impulsar y conseguir su nominación como Pueblo Ejemplar de Asturias.

-Entrevista completa en la edición de papel

 

 

 
   

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