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“La vacuna funciona muy bien, pero el problema
es que hay algunos cánceres que no están relacionados con los virus
incluidos en ella” |
-¿Qué pasos se dieron hasta desarrollar la vacuna?
-Se cogieron muestras de cáncer de cuello de útero en
diferentes países. En estos tumores se buscó la presencia del virus
del papiloma humano y se confrontó con tejido no tumoral. Entonces
se vio que prácticamente el 100% de todos los cánceres de cérvix
contenían material genético viral. Esto sustentó la posibilidad de
desarrollar una vacuna. Fue la primera evidencia de que un virus
produce un tipo de cáncer determinado, porque aunque había otros
tumores como el cáncer de hígado -conocido como el virus de la
hepatitis B-, éstos también eran producidos por unas toxinas.
Fue una época muy interesante para la ciencia, porque a partir de
ahí lo primero que se intentó ver es cómo el virus podía producir
cáncer, es decir, el mecanismo para generar un tumor. En el caso del
virus del papiloma humano se sabe que primero hay una infección. Es
una infección que se produce frecuentemente, pero para que
desarrolle cáncer tiene que hacerse crónica.
-¿Qué grado de eficacia muestra la vacuna?
-El problema del virus del papiloma humano es que no
es sólo un virus, sino un grupo muy grande de ellos. Además, costó
mucho hacer la vacuna porque el VPH no produce anticuerpos. La gente
tiene infecciones pero no existe protección frente a ellas porque el
sistema inmunitario no llega donde se produjo la lesión.
Ahora mismo hay dos vacunas, una que tiene cuatro tipos de virus y
otra que tiene dos. La que se puso a la venta ahora, que se llama “Gardasil”,
tiene cuatro tipos de ellos: dos que producen cáncer y dos que
producen solamente verrugas. De todas las mujeres vacunadas ninguna
desarrolló cáncer, ni situación de precáncer relacionado con los
virus contra los que fue vacunada. La vacuna funciona muy bien, pero
el problema es que hay algunos cánceres que no están relacionados
con los virus incluidos en ella. El 70% de los cánceres de todo el
mundo están producidos por el tipo 16, que es el que previene la
vacuna. Hay otros grupos que están relacionados filogenéticamente
con el virus 16 y que la vacuna también previene, aunque no tan
efectivamente. Esto no es como la vacuna del sarampión, que cubre
todo. Estamos hablando de treinta tipos de virales que afectan al
aparato genital femenino, de los cuales la vacuna está cogiendo los
que con más frecuencia dan lugar a cáncer. Nunca tienes total
seguridad de que no lo va a producir.
Entrevista completa en la edición de
papel |