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-Esta novela ¿cuántos matices autobiográficos tiene?
-¡Todos! ¡La he escrito yo! No obstante, hasta el
tabique que levanta un albañil, ladrillo a ladrillo, es
autobiográfico, ¿cómo no va a serlo una obra literaria escrita con
la lujuria del alma?
-¿Qué fue lo que te movió a escribir esta historia y querías dejar
plasmado?
-La biografía de dos personajes opuestos en todo: un
hombre que existió en la realidad, y una mujer que yo invento; un
hombre que fue poeta e intelectual y se suicidó joven, y una mujer
que le lavaba la ropa, que llegó a vieja; me apetecía contar un
suicidio y lo contrario de un suicidio, es decir, la supervivencia
de una mujer que amó y no fue amada.
-En una década llevas más de una veintena de libros escritos, además
de numerosos artículos de prensa y demás. ¿Tienes prisa por
escribir? ¿A qué se debe esa pasión literaria?
-Tengo prisa por vivir a la mayor velocidad posible,
me gustaría vivir tan rápido como para retroceder en el tiempo. Ya
los astrólogos me advierten, además, de que los Géminis, tenemos que
correr el doble que los demás para permanecer en el mismo sitio. Mi
pasión literaria se debe a que amo la literatura porque, entre otras
cosas, me permite vivir más que nadie y con menos riesgo. De hecho,
considero que las personas que no leen corren riesgos sin cuento.
Entrevista completa en la edición de
papel |