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“Cuando la dignidad de uno está llevada al
límite, hay que tener derecho a la rebelión. Pocos pacifistas
estarían en contra de esto, aunque sí se puede discrepar en los
métodos”
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-Educación para la Ciudadanía. ¿Un proyecto con buenas intenciones
pero con recursos insuficientes?
-Yo creo que básicamente es una equivocación. La
gente que lo está planificando tiene buenas intenciones, sabe qué es
lo que habría que hacer, pero no sabe el cómo. Educación para la
Ciudadanía no puede ser algo rígido, como una serie de normas que se
enseñan, eso es propio de países dictatoriales. Ocurre como con la
Constitución, que todo el mundo la plantea como un marco que no se
puede cambiar, y eso es falso. En los 25 años de democracia se ha
cambiado al menos tres veces y tendrá que cambiarse más. Igualmente,
las normas de convivencia ciudadana no son rígidas. Hay que enseñar
a la gente esa dinámica. Eso no quiere decir que no haya que conocer
las normas, la Constitución, los Derechos Humanos, pero no se pueden
enseñar como la tabla de multiplicar, sino de una manera crítica, y
eso lo hace la filosofía, concretamente una de sus ramas, que es la
ética.
-¿Los políticos son el ejemplo de mucha palabra y poco contenido?
-Desde el momento en que una de las cuestiones
fundamentales es ganar las elecciones, gran parte de su actividad es
la pura propaganda. Ya no se trata tanto de plantear cosas serias,
sino de ver cómo convencemos a los demás para que nos voten. Las
campañas están dirigidas por profesionales de marketing, lo cual
debería estar prohibido porque parece que estamos vendiendo
detergente, y no importa que lave si no que lo compre la gente. Que
en estos momentos algunos de los dirigentes políticos que mintieron
a este país, no una sola vez sino varias veces -con el 11M, con el
Prestige...- sigan haciéndose además valedores de la honestidad,
hace que resulte muy difícil explicar ética en los institutos.

Por
asociación de ideas
Conflicto: lo normal en toda
sociedad, es algo cotidiano.
Diversión: es un enfoque de la
vida.
Solidaridad: la dimensión humana
por excelencia. La empatía, ponerse en el lugar del otro.
Sexo: algo muy divertido.
Religión: el mal de la
humanidad.
Palabrería: algo muy cotidiano.
Televisión: el gran hermano.
Opositor: la posición que
deberíamos tener todos.
Platón: uno de los grandes de la
filosofía, hice la tesis sobre él.
Democracia: un concepto
dinámico, no existe en sí, es una idea límite a la que según se
llega hay que volver a reformularla.
Dogma: lo que le gusta al poder,
y a todo el que lucha contra el dinamismo social. Es algo a abatir.
Cambio climático: mitad
propaganda, mitad problema de la humanidad.
Campaña electoral: la mentira
por excelencia.
Fútbol: yo de esto no entiendo,
es algo que me desborda. No soy capaz de entender cómo a alguien
puede gustarle ver a veintidós tíos en calzoncillos dando patadas a
una pelota.
Futuro: no existe, para mí el
futuro es lo que se hace ahora. El trabajo que estamos haciendo es
lo que determina el futuro, no las grandes planificaciones a largo
plazo.

Entrevista completa en la edición de
papel |