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Varios ríos, y muchos riachuelos o regueras, dan su nombre a este
municipio que ha sabido conservar un entorno saludable, libre de
contaminación, donde el estrés de las grandes ciudades queda aún muy
lejos. El futuro cercano de Las Regueras pasa, probablemente, por
convertirse en refugio de los que, hartos del ruido, buscan un sitio
más tranquilo y familiar para vivir. Así es con el turismo de fin de
semana, que llega principalmente de Oviedo, y así será cuando el
nuevo plan de ordenación urbanística adjudique terrenos para
viviendas. Frente al envejecimiento de la población local, Las
Regueras busca atraer a nuevos habitantes, pero sin perder el
ambiente rural que les caracteriza y que es cada vez más apreciado,
especialmente por los que vienen de fuera.
El que no haya tenido la precaución de preparar la visita se llevará
una grata sorpresa por la riqueza natural y patrimonial que esconde
el municipio, la sencillez y contundencia de su gastronomía y la
hospitalidad de sus gentes.
Y todo, a un paso.
La orografía de Las Regueras se compone de suaves relieves y
paisajes de agua. Además de los ríos Nalón, Nora, Soto y Andayón,
los pequeños riachuelos que se reparten por todo el concejo crean un
entorno natural espectacular. Las pequeñas cumbres del Monte Otero
(348 m) y el Pico La Llinar (593 m) -entre los concejos de Illas y
Las Regueras- permiten hacer un senderismo relajado, paseando por
bosques con vegetación autóctona. Son varias las rutas señalizadas:
la Ruta de Los Escuderos se cruza en un tramo con el Camino de
Santiago y nos permite visitar joyas arquitectónicas, como la
Iglesia de San Pedro de Nora, y tesoros paisajísticos, como el
Mirador de los Meandros del río Nora. Si el caminante está de humor
puede enlazar esta ruta con la de Los Palacios, catorce kilómetros
en los que encontramos muestras de arquitectura señorial, religiosa
y popular. La Ruta del Alto de Piedrafita, más corta que las
anteriores pero más dura por su desnivel, trascurre a lo largo de
interesantes yacimientos arqueológicos. El esfuerzo merecerá la pena
cuando el caminante contemple la vista desde el alto que le da
nombre.
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Foto: Juanjo Arrojo |
Una de las muestras patrimoniales de más interés es la Iglesia
Prerrománica de San Pedro de Nora, declarada Monumento Nacional en
1931. En el 36 sobrevivió a un incendio, y años más tarde fue objeto
de una restauración a cargo del arquitecto Luis Menéndez Pidal. Es
entonces cuando se añade la torre del campanario. En Premoño, a la
izquierda del Camino de Santiago, encontramos el antiguo Hospital de
Premoño conocido como La Portalada, hoy de propiedad privada, y la
Capilla de Santa Ana. Además, los Palacios de Bolgues (siglo XVI) y
Viado (siglo XVII) son dos interesantes muestras de las casas
señoriales de la época. No podemos olvidar tampoco la arquitectura
popular: en el concejo queda en pie un gran número de hórreos,
algunos de ellos centenarios. Aunque, como no podía ser menos, las
construcciones tradicionales de Las Regueras están basadas
fundamentalmente en el agua: por todo el municipio encontramos
molinos, fuentes y lavaderos, importantes también a nivel
etnográfico, ya que eran punto de encuentro de la comunidad y han
dado lugar a costumbres, leyendas, refranes, canciones...
Arqueológicamente, Las Regueras sorprende por su riqueza. La joya de
la corona son las termas romanas de Valduno, pero hay muchos más
testimonios de la dominación romana repartidos por todo el concejo.
Y aún podemos remontarnos más atrás:en la cueva de Sofoxó se han
encontrado objetos del período Magdaleniense Medio y Superior. En la
Cueva de las Mestas, declarada Bien de Interés Cultural, está una de
las más antiguas representaciones rupestres del Principado. La Cueva
de la Paloma es un importante yacimiento arqueológico del
Paleolítico Superior, lo mismo que la Cueva Oscura de Ania. En
Piedrafita se encuentra la Necrópolis Tumular, correspondiente a la
Edad de Bronce Antiguo y existen tres castros dentro del territorio
de Las Regueras. Más cerca en el tiempo, encontramos por todo el
concejo muestras de arquitectura religiosa y civil de gran interés.
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Foto: Ayto. Las Regueras |
Para los peregrinos que pasan por Asturias de camino a Compostela,
Las Regueras es paso obligado, ya que por su territorio cruza el
camino que comunica Oviedo con el Occidente de Asturias y, más allá,
con Galicia y la tumba del Apóstol. El camino, entra en Las Regueras
por el puente de Gallegos y sigue hasta El Escamplero. Aquí el
peregrino puede hacer una parada en el albergue para al día
siguiente continuar ruta por Valsera y Premoño, donde encontramos
La Portalada, una casa hoy de uso privado pero que en la Baja Edad
Media funcionaba como hospital de peregrinos y alberguería. Muy
cerca está la pequeña Capilla de Santa Ana, que guarda en su
interior una imagen de la patrona en madera policromada, que data
del siglo XVIII. La ruta sigue por varias localidades, entre las que
destacan Valduno y Bolgues, hasta abandonar Las Regueras.
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