Reportaje

JULIO 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El agua brota caliente y con un elevado caudal, lo que permite llenar una piscina y tres bañeras de hidromasaje, todo integrado en una cueva natural.


Foto: Juanjo Arrojo

 

Paraíso termal

Entre los ríos Ponga y Taranes están las Mestas de Ponga: un área recreativa-termal, una Casa de Baños y una antigua Hospedería, ahora Hotel. El termalismo está en auge, y en el Concejo quieren integrar a Ponga en la sección de concejos con aguas termales de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

La Casa de Baños cuenta con una tradición que se remonta hasta el siglo XVIII. Se trata de agua que brota entre 29 y 30º C con un elevado caudal: ocho litros por segundo, lo que permite llenar una amplia piscina y tres bañeras de hidromasaje independientes, todo integrado en una cueva natural. El agua tiene una escasa concentración mineral, es sedante y analgésica, y se recomienda para neuralgias, reumas, secuelas de traumatismos, ciertas dermatitis y afecciones respiratorias crónicas. Las instalaciones disponibles son modernas y funcionales, acordes con el entorno, y cuentan con todo lo necesario (vestuarios, sanitarios, etc).
Junto a la Casa se encuentra el Hotel La Casona de Mestas, antigua hospedería hoy restaurada y propiedad del Principado de Asturias. Nieves Uzal lleva unos diecinueve años trabajando en la Casona, de modo que conoce perfectamente las características de la zona y su turismo. Lo primero: esto no es un balneario “porque aquí no se hacen tratamientos, funciona sólo como casa de baños. Y, aunque el agua es buena para la piel y para más cosas, mucha gente viene sólo para darse un baño y relajarse”. A pesar de que el hotel abre todo el año, los  baños tienen cierta estacionalidad “en invierno muchas veces hay filtraciones y el río inunda las instalaciones. Los meses más importantes son los de verano”.
¿Qué tipo de clientes buscan este turismo? “Tenemos de todo, desde gente mayor que viene todas las temporadas -incluso el baño de las habitaciones dispone de aguas termales-, hasta aquellos que ni usan las piscinas porque sólo buscan un sitio tranquilo y hacer turismo por la zona”.
Nieves prefiere no entrar en el proyecto de incluir a Ponga en la lista de la FEMP: “eso es entre el Ayuntamiento y el Principado”. Sin embargo el Alcalde, Cándido Vega, lo tiene muy claro: “El termalismo mueve cada vez más, y queremos hacer una inversión importante”. La idea incluye trasladar parte del agua de los manantiales al área recreativa, en una especie de spa natural, pero hay que conseguir permiso del Principado. La reunión con los responsables de Turismo ya está en marcha, y habrá que ver cómo van las negociaciones. “Nosotros vamos a poner todo de nuestra parte”, afirma Vega. §

 

Queso de Los Beyos

En Viegu está la única quesería del concejo, regentada por Pilar Alonso. Esta artesana lleva más de veinticinco años haciendo queso de Los Beyos según la tradición familiar.

Pilar Alonso
Foto: Fusión Asturias

Todo natural

La carretera que normalmente va de Ponga a Viegu está en obras, y así va a seguir durante cierto tiempo. No en vano en el concejo están intentando mejorar las infraestructuras. Así que para llegar a la Quesería de Viegu hay que dar un rodeo interesante por las montañas, de modo que el conductor no sabe si molestarse, por la dificultad de la carretera, o alegrarse, por la belleza de un paisaje que de otro modo no llegaría a ver. Llegar al pueblo, seguir los carteles, y encontrarse con la sonrisa de Pilar Alonso, que accede a abrir la quesería a deshora, es todo uno.
Pilar lleva más de veinticinco años haciendo queso, según lo aprendió de sus abuelos y padres. Abrió la quesería hace unos quince, con gran esfuerzo, y aquí sigue. Es la única de todo Ponga, aunque hay más gente en el concejo que elabora el queso en casa. Pilar se ríe y cuenta que, a pesar del tiempo que lleva abierta, aún está pensando el nombre para la quesería, pero que como todo el mundo la conoce como la Quesería de Viegu, para qué darle más vueltas.
Una quesería como ésta produce unos setecientos quesos de cabra al mes y entre 1.200 y 1.500 de vaca. Hacer el queso es laborioso, aunque tener las instalaciones ya preparadas ayuda: mezclar la leche con el cuajo, esperar algo más de veinticuatro horas; meterlo en los moldes, echarle sal y de nuevo esperar. Darle la vuelta y más sal; unos ocho días de secado, y ya.
Tal y como lo cuenta Pilar, parece fácil y todo. Pero ¿cuál es el secreto para hacer un buen queso? Ella se encoge de hombros: “No lo hay. O si lo hay, yo no lo sé. Yo calculo un poco a ojo, la experiencia me dice cuánto cuajo tengo que echar, soy incapaz de dar una medida porque depende de cómo esté el tiempo, de cómo lo vea yo... Supongo que hay gente que lo mide todo, pero yo soy incapaz. Seguro que si usase medidas fijas el queso no me saldría bien”.
En cuanto a los ingredientes, “aquí es todo natural: leche, cuajo y ya está. Yo sé que hay gente que le echa conservantes a las cosas, pero no sé como saldría aquí. Este queso no necesita nada más”. El queso de Los Beyos es un queso tierno y sabroso, cada vez más valorado en crudo y para cocina. Muestra de ellos son las V Jornadas Gastronómicas del Quesu de Los Beyos, que se han celebrado en Ponga el mes pasado, donde los menús eran un despliegue de creatividad con este queso como ingrediente básico.
Ya cerrando la puerta, Pilar cuenta que se derrite con su nieta, que ha resultado ser, cómo no, especialmente aficionada al queso de Los Beyos. “Fíjate, con veinte meses, y tenemos que vigilarla, porque es capaz de venir a cogerse un queso si le apetece”. Pues cuando crezca habrá que enseñarla a hacerlo, ¿no? “No sé, a mí me gustaría que se dedicara a otra cosa. Pero también es cierto que como no se enseñe a los jóvenes esto igual se pierde”. §

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