Reportaje

JULIO 2008

 

 

Reportaje Somiedo

Entre teitos y osos

La naturaleza, principal atractivo

Viviendo en un parque natural

Universo de posibilidades

Hosteleros de Somiedo

Directorio de Hostelería y Turismo

Lago del Valle
Foto: Juanjo Arrojo

Entre teitos y osos

La cabaña de teito es la imagen más representativa de este Parque Natural, que con casi 30.000 hectáreas es uno de los escasos paraísos naturales en los que todavía viven ejemplares de oso pardo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los turistas que vienen a Somiedo dan mucha importancia al hecho de que el Parque, a pesar de su crecimiento, apenas ha sido estropeado por la mano del hombre.

Había que proteger un espacio natural singular, un quebrado territorio con valles profundos y cumbres de más de 2.000 metros, un paisaje que representa a la perfección los valores naturales y etnográficos de la montaña asturiana, y por eso fue nombrado en el año 1998 Parque Natural. Fue el primero de Asturias, una protección que años más tarde sería reforzada con la declaración por parte de la UNESCO como Reserva de la Biosfera. Y es que Somiedo ha hecho todo tipo de méritos para conseguir el reconocimiento nacional e internacional. Situado en el suroccidente del Principado de Asturias el Parque tiene una extensión de 29.164 hectáreas que coinciden en su totalidad con el correspondiente territorio del concejo de Somiedo.

Pola de Somiedo
Foto: Juanjo Arrojo

Altas cumbres como El Cornón (2.194 m.), Peña Orniz (2.190 m.) o los Picos Albos (2.109 m.) conviven en este espacio natural con un importante conjunto de lagos, de los cuales el Lago del Valle es el mayor -con una superficie de aproximadamente 24 hectáreas-, y también con frondosos bosques que cuentan con las especies arbóreas más características del bosque atlántico de montaña, destacando entre todos ellos los bosques de hayas y robles. La riqueza natural de Somiedo permite que vivan en este territorio más de 1.100 especies de flora vascular y una comunidad faunística formada por cerca de 180 especies de vertebrados. De entre todos ellos, dos son los más nombrados por su escasez: el urogallo -una especie en grave peligro de extinción-, y la que es sin duda la estrella del Parque, el oso pardo.
La protección de la fauna salvaje es uno de los objetivos prioritarios de los responsables del Parque y la Administración local, al igual que la conservación de un importante legado etnográfico que es exclusivo de esta zona y propio de una sociedad que hasta hace unas décadas vivía prácticamente encerrada en sí misma. Por eso cuando los turistas se acercan a las brañas y observan las cabanas de teitos y los corros, están accediendo a elementos de una cultura rural y milenaria que todavía permanece viva, aunque amenaza con desaparecer. Para entenderla en su contexto, lo mejor es visitar el Ecomuseo de Somiedo. Tiene dos sedes, una en Pola de Somiedo donde es posible conocer las herramientas y los utensilios que utilizaban artesanos de diferentes oficios: goxeiros, ferreiros, carpinteiros, filanderas y los madreñeiros. La otra, en la aldea de Veigas, muestra tres casas somedanas -cubiertas con teito de escoba- que conservan el mobiliario y la distribución tradicional.
La primera parada una vez que se llega al Parque Natural de Somiedo se realiza en Pola de Somiedo para obtener la información necesaria a través del Centro de Interpretación del Parque y Oficina de Turismo (para cualquier información: 985763758 o adl@somiedo.es) o en el propio Ayuntamiento. Allí conocen de primera mano todo lo que se puede hacer en este paraíso natural y las rutas que permiten atravesar su territorio. También pueden obtener información sobre la extensa red de alojamientos rurales que ofrece el concejo. §

 

 

 
   

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