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El
Plan de Promoción del Suelo Industrial del Principado de Asturias
2001-2004 combina una doble vertiente: sectorial (al concentrar
algunos de los objetivos de estrategia económica del Gobierno del
Principado, especialmente en lo que se refiere a la mejora de la
competitividad empresarial y a la implantación de nuevas
inversiones) y territorial (de manera que ese crecimiento económico
se produzca de forma ordenada, apoyando en cada comarca las
iniciativas de desarrollo para las que exista una oportunidad o
ventaja competitiva).
Los Polígonos de Interés Comercial, tal y como los entiende el Plan
de Promoción del Suelo, son actuaciones de tamaño medio cuya
finalidad es desarrollar las iniciativas de desarrollo local,
fomentar la cohesión y atenuar los desequilibrios regionales.
Geográficamente se encuentran repartidos por las zonas oriental y
occidental. Para su desarrollo se parte, en la mayoría de los casos,
de la colaboración entre los Ayuntamientos, a quienes corresponde la
competencia urbanística, SOGEPSA, que se encarga del desarrollo y la
comercialización de los polígonos, y el IDEPA (Instituto de
Desarrollo Económico del Principado de Asturias), que, como entidad
gestora del plan, aporta los fondos necesarios para garantizar la
viabilidad económica de la operación y controla sus parámetros de
ejecución.
El objetivo fijado en el Plan en esta materia es el desarrollo de
cuatro polígonos comarcales en las alas del Principado. El que nos
ocupa, Jarrio-Río Pinto, en el concejo de Coaña, es el de mayor
tamaño de los cuatro, lo cual, según se valora en un informe del
IDEPA “supone un gran esfuerzo para un ayuntamiento modesto como el
coañés”. Pero el esfuerzo se ha hecho; el polígono está ahí,
funcionando, en una situación envidiable; y las fases de expansión
se van quedando pequeñas antes de terminarse. Río Pinto es una zona
catalogada como de gran potencial industrial.
Pero la historia de este polígono no ha estado exenta de problemas,
según explica ese mismo informe: “El proceso, iniciado en 1985, se
vio paralizado por dificultades en la obtención de los terrenos,
pese a lo cual se instala una media docena de empresas. Esta
situación se mantiene enquistada hasta el año 2000, cuando una
subvención regional y la posterior firma de un convenio entre el
IDEPA y el Ayuntamiento dan un nuevo impulso a su desarrollo”.
Efectivamente, el proceso de creación de Río Pinto no ha sido fácil.
Desde 1987, año en que se expropiaron las tierras, el polígono
estuvo paralizado durante casi trece años. Fue entonces cuando la
Corporación Municipal tomó de nuevo cartas en el asunto y se puso a
revisar todos los convenios con los propietarios y la documentación
existente sobre el tema, que era mucha y muy desordenada. Una vez
elaborado un informe en condiciones, comenzaron a buscar
financiación, y la encontraron en la Consejería de Industria del
Principado, que a través del IDEPA les hizo llegar una subvención,
incluyendo el Polígono en el Plan de Suelo Industrial 2005-2008. Con
ese dinero se pudo pagar el suelo -algunos terrenos mediante la
compra a los propietarios, otros por expropiación-, escriturar las
tierras a nombre del Ayuntamiento y empezar a trabajar.
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Las empresas que se
instalan en Río Pinto vienen pisando fuerte: generan trabajo e
incluso atraen turismo de negocios, ya que muchas de ellas tienen
proyección nacional e internacional. |
Fase
III: últimos detalles
La
fase III de Río Pinto se extiende entre las fases I y II, y una
gasolinera al lado de la Nacional N-634, y se desarrolla en paralelo
a la carretera y con forma de cuña. Cuando se empezó a plantear esta
actuación, las dos fases anteriores ya estaban vendidas, y ahora
mismo se están tramitando los contratos para la venta de las últimas
parcelas disponibles, que ya están adjudicadas en su totalidad. En
total, en esta fase se pusieron a la venta 48 parcelas: en una
primera parte se adjudican solamente 37 parcelas, que se reparten
entre 12 propietarios, de 22 solicitantes. Y por último quedaron
once parcelas que se han repartido entre 9 empresarios de los 18 que
presentaron la solicitud.
La única parcela que se ha sacado a la venta de forma independiente
es la parcela comercial, ya que el proceso es restringido, mediante
subasta. La subasta se ha publicado en el BOPA, varios empresarios
interesados han presentado sus solicitudes, que ya han sido
valoradas, y ahora están presentando la oferta económica, de modo
que en un plazo de tiempo muy breve se decidirá a quién se adjudica
esta parcela. Su destino es servir de ubicación para instalar un
hotel, cafetería o restaurante, o las tres cosas juntas.
Las parcelas se están cubriendo con empresarios pertenecientes a
todo tipo de negocios, aunque hay una fuerte demanda por parte del
sector del transporte en todos sus ámbitos: guardería de camiones,
lavadero, taller mecánico, venta de suministros... Desde la apertura
de la primera fase, la demanda no ha dejado de crecer, así que una
nueva etapa se hace necesaria. La cuarta fase empieza a perfilarse
en el horizonte. En el Ayuntamiento explican que aún no se han
puesto a concretar detalles, ya que están cerrando la fase tres. Lo
que sí ya tienen claro es que esta nueva etapa va a hacerse, y
dónde: en la zona de Loza. De momento, sólo se están realizando los
estudios previos necesarios y las autorizaciones que se necesitan
para poder iniciar las obras. Sin embargo, desde el Ayuntamiento
llevan el tema con toda la disposición, más viendo el interés que
existe por parte de los empresarios, ya que continuamente se reciben
llamadas y consultas pidiendo información acerca del polígono: en
qué estado se encuentra, hay plazas disponibles, para cuándo la
nueva fase. Para informarse también cuentan con web
www.ayuntamientodecoana.com que acaba de ser remodelada en
profundidad y que actualiza la información continuamente.
Muchas
ventajas, mucha demanda
Es
lógico que muchas empresas busquen su hueco en Río Pinto, ya que las
ventajas son evidentes. Por un lado, las excelentes comunicaciones,
ya que la llegada de la Autovía del Cantábrico, con un cómodo acceso
mediante rotonda a escasos metros de la salida del polígono, ha
convertido a Río Pinto en un lugar de importancia estratégica.
Además, también está cerca de la línea de ferrocarril El Ferrol-Gijón,
o de otros servicios como el Hospital Comarcal de Jarrio. La gran
extensión del polígono hace que sea muy versátil, adaptándose a las
necesidades de las empresas, que disfrutan además de todos los
equipamientos necesarios, ya que no falta nada en la urbanización
del terreno: electricidad, alumbrado, telefonía, saneamiento,
abastecimiento de agua y gas, recogida de basuras... todo en un
terreno llano y un espacio abierto. No es de extrañar, pues, que la
demanda sea creciente, no sólo por parte de empresarios coañeses o
de concejos limítrofes, sino también de otras autonomías como
Galicia, que por cercanía y comodidad ven en esta zona un buen lugar
para establecerse.
El desarrollo del tejido empresarial en un concejo es siempre fuente
de riqueza; sobre todo en este caso, que la previsión al alza es
meteórica. Las empresas que se instalan en Río Pinto vienen pisando
fuerte: generan trabajo e incluso atraen turismo de negocios, ya que
muchas de ellas tienen proyección nacional e internacional. Coaña se
ha convertido ya en punto de referencia del panorama empresarial en
el Principado de Asturias, y por eso todo el mundo quiere estar
aquí: la situación es privilegiada, el Ayuntamiento da todas las
facilidades y las empresas ya ubicadas en la zona permiten disfrutar
de mayores servicios y posibilidades empresariales. §
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