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“Tanto la formación como la sensibilización
son fundamentales. Si alguien no ve el problema o no ve las causas,
poco va a poder hacer para solucionarlo: a veces es importante que
venga alguien de fuera y nos ayude”
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-¿De qué herramientas se vale el Club para fomentar el concepto de
calidad en las empresas?
-Disponemos de diferentes herramientas para hacer
posible que los nuevos conceptos se vayan incorporando. Una parte
muy importante es un plan de formación y sensibilización por el que
pasan a lo largo del año muchos empresarios y directivos. Por otro
lado, está el modelo EFQM de excelencia empresarial, con la creación
de toda una red de evaluadores a los que previamente se ha formado
en ese modelo. Tanto la formación como la sensibilización son
fundamentales. Si alguien no ve el problema o no ve las causas, poco
va a poder hacer para solucionarlo: a veces es importante que venga
alguien de fuera y nos ayude. Por eso el Club organiza también una
serie de jornadas de visitas a empresas. Además también se organizan
dos encuentros empresariales al año: uno dirigido a directivos y
empresarios, y otro más para el colectivo de mandos intermedios. Son
encuentros de fin de semana, donde se suelen traer ponentes expertos
en determinadas materias y se crean unas jornadas de convivencia
entre las cuarenta o cincuenta personas que asisten.
Por último, hay actividades puntuales: actos, conferencias... que se
van reflejando en la página web del Club.
-Se ha calculado que, al término de 2007, Asturias era la tercera
región de España en niveles de calidad. ¿Qué está haciendo bien el
empresario asturiano?
-Yo creo que aquí se está rompiendo un estereotipo,
que es el de Asturias ligada únicamente a determinados sectores.
Aquí siempre hubo una gran dependencia de la minería y la
siderurgia, lo que generó un modelo de región que se vino abajo con
los procesos de reconversión: uno durísimo, como el de la minería, y
otro, el de la siderurgia, con unos ajustes importantes. Con lo cual
todo el tejido empresarial que giraba en torno a estos sectores se
viene abajo y se replantea las cosas. De veinte años para acá
estamos asistiendo a una nueva generación de empresas, de
empresarios con ideas y conceptos mucho más novedosos y adaptados a
la realidad, sabiendo que no solamente hay que estar presente en
Asturias, sino que hay que salir fuera de la región y del país. Creo
que el modelo de región ha cambiado considerablemente y también lo
ha hecho el perfil, la formación y las características de las
empresas y los empresarios.
-¿Cómo afectará la ralentización del crecimiento económico en
Asturias?
-Ahora estamos asistiendo a un baile de cifras y
datos, así que hacer predicciones es bastante difícil. Sobre todo yo
creo que carecemos de información. En principio, Asturias, con un
crecimiento del 3,5% en 2007, podría afrontar mejor este año, pero
creo que habrá que ver los balances de 2007 de las diferentes
entidades financieras, de las grandes empresas. Tengo la impresión
personal de que el tema se va a complicar y podría afectar incluso
al año que viene. Las situaciones de incertidumbre no son buenas
para una economía. Pero por otro lado también las empresas estamos
acostumbradas a vivir situaciones difíciles, y tenemos una
importante capacidad de readaptación y ubicación, con lo cual yo
creo que hay que seguir siendo optimista.
-¿En qué medida se puede paliar esto con la calidad, la innovación,
la excelencia...?
-Todos estos conceptos sólo persiguen que la empresa
sea más competitiva y que aporte valor a sus servicios o productos.
La clave es que cada organización sepa aprovechar su potencial, y en
ese sentido los recursos humanos juegan un papel muy importante. Yo
creo que las empresas tienen que trabajar mucho más en su cultura
corporativa: plantearse qué tipo de empresa quieren ser en el futuro
y gestionar su clima laboral. Por ejemplo, manejando ideas
diferentes, como retribución en base a la gestión de competencias...
Hay una serie de conceptos que se tienen que ir incorporando.
-Una de las facetas por las que apuesta el Club es la flexibilidad.
¿Cómo potenciarla?
-Nos movemos en tiempos muy rápidos, los cambios son
constantes y las empresas tienen que adaptarse permanentemente. Se
dice que somos el país donde más horas se trabaja, sin embargo
tenemos un nivel muy bajo de productividad. Algo estamos haciendo
mal. Quizá no sepamos trabajar mejor, por ejemplo, no sepamos
utilizar las nuevas tecnologías. Es entonces cuando la formación
pasa a ser un elemento estratégico.
Además, trabajar muchas horas no significa que trabajemos mejor, así
que las nuevas generaciones están demandando una mejor forma de
conciliar la vida laboral con la personal. Las empresas tienen que
hacer un esfuerzo importante de adaptación para hacer horarios más
flexibles, para adoptar una serie de medidas sociales y hacer las
empresas más atractivas para los trabajadores. Es un reto muy
importante, porque no creo que todas las empresas estén preparadas
para pensar de esta manera. § |