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El
tirón industrial de una ciudad como Valladolid y alrededores,
especialmente durante los años sesenta y setenta, fue lo que atrajo
a centenares de trabajadores de muchos puntos de España. Allí
acudieron operarios asturianos, curtidos como aprendices en las
”aulas” de las grandes empresas como Duro Felguera o la Fábrica de
Armas. Ese fue el camino que tomó José del Canto, actual presidente
del Centro Asturiano de Valladolid y natural de Barredos... “Mi
madre era de Tineo y mi mujer y mi padre de la Cuenca. Debido a una
bronquitis crónica de mi hijo pequeño, el médico nos recomendó ir a
Castilla. Y como teníamos familia en Valladolid...” Así comenzó una
nueva etapa en su familia, y empezó también a formarse la idea de
crear un Centro Asturiano en la ciudad que los había acogido. “En
esas fábricas de Valladolid, donde nos conocíamos casi todos, fue
donde se generaron las raíces del Centro Asturiano. Había una
persona que tenía un bar, y en ese local empezamos a reunirnos en
torno a unas sidras. En los años 75 ó 76 es cuando se hacen los
primeros mimbres de la cesta. Ahora mismo somos en torno a
trescientas veinte familias”.
La agrupación pasó por diferentes ubicaciones hasta llegar a la
actual, que supuso un gran salto cualitativo. La Junta directiva
buscó un lugar para asentarse y encontró en La Overuela un terreno
apropiado de siete mil metros cuadrados, con una edificación para
las salas del centro. La puesta en marcha de todas las instalaciones
fue un trabajo laborioso pero agradecido. La antigua edificación
estaba casi en ruinas -”alguna reunión hubo dentro de la casa a la
que hubo que ir con paraguas”, recuerda José del Canto, con una
sonrisa. Y se acondicionó entera. Se dividió en tres partes:
oficinas, salón para niños y otra sala para ver la televisión. Y el
“chigre”, por supuesto, para dar comidas, para jugar la partida de
cartas y para cualquier encuentro social que hiciera falta.
Y siguieron avanzando. En San Mateo, había un día de fiesta dedicado
a las Casas Regionales, a cuya Federación pertenece el Centro. Allí
empezaron a mostrar la mejor cara de Asturias, sirviendo culines de
sidra para regar las empanadas, casadielles, y otras viandas. A
partir del 94 se permitió poner una carpa en las ferias y vender los
productos típicos de cada región. Con los beneficios, el Centro fue
creciendo. En los terrenos adquiridos se construyó una pista
polideportiva; más tarde se compró un hórreo tradicional, donde se
instalaron las oficinas; seguidamente se recreó la cueva de la
Santina, toda en piedra,con un pequeño estanque en la parte
delantera; también una bolera asturiana, y una pequeña pomarada con
dieciséis manzanos traídos directamente de Villaviciosa, la tierra
de la sidra. “Nosotros decimos que aquí hay un cachín de Asturias
porque tenemos un poco de todo”. (...)
Centro Asturiano de Valladolid.
C/ Corregidores s/n. La Overuela • 47009 Valladolid
Reportaje completo en la edición de
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