Entre representaciones y proyecciones, el año pasado vieron la ópera de Oviedo unas 44.000 personas.

 

 Entrevistas

JUNIO 2008

 

 

Jaime Martínez
Presidente de la Asociación de Amigos de la Opera

Tras su reelección, Jaime Martínez afronta un nuevo periodo al frente de la Asociación de Amigos de la Opera. Ovetense, Jefe del Servicio de Neumología del Hospital Central, el doctor Martínez es un caballero, de carácter modelado por algunos avatares de la vida y también, por supuesto, por una natural afición a la música. Después de años disfrutando de Il Trovatore, Carmen o Madame Butterfly entre muchas otras, afirma con orgullo que todavía conserva la capacidad de sorprenderse y de emocionarse.

Texto: Carolina Fernández. Foto: Fusión Asturias

“Oviedo se merece estar en el ámbito de la excelencia”

Su padre se lanzaba todas las mañanas a entonar el “Espírito gentile”, frente al espejo mientras se afeitaba. No sabía que con esas notas madrugadoras de La Favorita empezaba a arraigar en el niño Jaime una pasión que no ha hecho más que crecer, y que lo ha convertido en una referencia para los aficionados a la Opera. Él es responsable, en la parte que le toca, de que Oviedo se haya convertido en el Salzburgo de España. Sí, Salzburgo. Lo afirma sin pestañear: “No exagero. Oviedo es una ciudad lírica”. Desde luego, la actividad de la Asociación de Amigos de la Opera a lo largo de sesenta y cinco años ha modelado carácter y cultura en la ciudad. Hoy, la temporada de ópera de Oviedo consta de seis representaciones con cuatro funciones cada una, flanqueadas por un amplio programa de conferencias paralelas y otras actividades de divulgación. Por eso y por ejemplo, desde hace pocos años se proyectan óperas de forma gratuita en el Auditorio de Oviedo. Poco a poco, otros concejos se han sumado al proyecto: Candás, Mieres, Langreo, Siero... Una actividad intensa encaminada a dar a conocer el género: cuanta más gente tenga acceso, mejor. Hay que probarla al menos una vez. Jaime Martínez lleva cuatro años presidiendo este entramado. Y ahora estrena su reelección.

“La ópera ni es para mayores ni hay que saber mucho para disfrutarla”

 

 

 

 

 

Ifigenia en Táuride
Foto: carlospictures ©

 

 

 

 

 

Oviedo es la segunda ópera más antigua de España. Cuida su programa hasta el extremo, manteniendo los grandes clásicos pero también introduciendo óperas más modernas.

“Yo de joven era un bicho raro”, reconoce con toda tranquilidad. Durante algunos años casi le daba vergüenza decir en alto que le gustaba la ópera. Estudiando en Madrid, en las aulas de la Complutense, escuchaba toda la ópera disponible en la discoteca del Colegio Mayor y empezó a visitar el Teatro de la Zarzuela. Más tarde, ya casado y en Nueva York, cuando disfrutaba de una plaza en la Fundación Jiménez Díaz, acudía con su esposa a las matinés del Metropolitan. Funciones baratas que había que ver de pie y desde atrás. “Ibamos sábados y domingos, a ver qué caía”. Ya en Oviedo, lo que hubo fue entradas ciegas durante bastante tiempo, hasta que “en un golpe de suerte” pudo conseguir las entradas de butaca que disfruta en la actualidad.
Este hombre es un viejo conocido del Teatro Campoamor, y también se guarda algún pequeño secreto en común: “Sí, sí, también actué”. Y se apresura a explicar: “No cantaba, ya me hubiera gustado a mí cantar bien. Actué como comparsa a mediados de los cincuenta. Maté a Franco Corelli en Tosca; hice de torero en Carmen, participé en la escena de la revolución, y tenía que cantar lo de ‘la liberté, la liberté…” corriendo alrededor del escenario; participé en La Boheme...” Así lo recuerda hoy el Doctor Martínez, ataviado con la bata blanca con cruz azul del Hospital Central de Asturias. El bolsillo derecho, a punto de desbordarse de papeles y bolígrafos. La tarjeta de identificación aclara: Jefe de Servicio. Hace años que coordina el área de neumología. Ahora, ya está totalmente recuperado de un cáncer de amígdalas que le hizo pasar momentos muy difíciles. Pero hoy no hablamos de eso, sino de ópera. “Desde que soy presidente no me he perdido ninguna representación en el Campoamor, salvo una”. Y no es poco. Aclaramos que se refiere a todas las representaciones de cada una de las obras, para quien quiera hacer la multiplicación. Eso sin contar los ensayos, que tampoco se pierde si sus ocupaciones lo permiten.
Claramente, se le escapa el apasionamiento, y eso que hoy no es un buen día. No para los aficionados asturianos. Esta mañana, Jaime Martínez nos ha recibido algo contrariado porque se ha conocido la noticia de la denegación del prometido aumento de la subvención. Se esperaban ciento veinte mil euros más, primera subida desde hace cinco años. Pero parece que no va a poder ser, de modo que el doctor Martínez está algo preocupado. Ya habían ampliado a cuatro las funciones por representación, una antigua aspiración que ya está hecha. Ahora habrá que ver cómo se mantiene. Es inevitable la comparación con Bilbao, pero Martínez siempre rehúsa alimentar la polémica ante lo que considera un problema político. “Enhorabuena a ellos. Cada uno hace lo que puede y ellos han podido más. Yo sólo pido igualdad”. Lo que tiene claro es que las cuentas están al día y que no van a meterse en una espiral de gastos y deudas. “Tenemos cuatro años para consolidar la ópera en Oviedo y tratar de estar al máximo nivel. No sé si podremos mantener las cuatro funciones. Si hay que volver a tres, pues se vuelve a tres, pero lo que no vamos a hacer es bajar el nivel de calidad ni tampoco subir el precio de las entradas. Nos merecemos estar en el ámbito de excelencia”. Estamos hablando de la segunda ópera más antigua de España, que cuida su programa hasta el extremo, manteniendo los grandes clásicos pero también introduciendo óperas más modernas.
Es inevitable hablar sobre el elitismo de un espectáculo que se asocia a los tiros largos. El tópico dice que es un lujo exclusivo y caro. Jaime Martínez defiende: “Yo tengo que decirlo muy claro: hay gente que se gasta sin pestañear seiscientos euros para ir a ver a Fernando Alonso a Barcelona, y pagar ciento diez para ver ópera les parece caro. Y fíjate en las entradas para ver al Barça: ¡350 euros la más cara y noventa la más barata! Y eso no tiene que ver con la clase social, eso es popular”. Pues hay que darle la razón, aunque aún habrá que trabajar mucho en la educación y la difusión para lograr que la ópera llegue a todos los públicos. Y que se entienda. Y que guste. Lo dicho, mucho trabajo. “Hombre, yo tengo claro que no le tiene por qué gustar a todo el mundo. ¿No sabes ese chiste tan famoso? Hoy me gustó la ópera: sólo se me durmió la pierna derecha...” Se ríe y toma un sorbo de agua. Bromas aparte: “Esto hay que desmitificarlo. Ni es para mayores ni hay que saber mucho para disfrutarla. Hombre, un poco sí, para eso tenemos las conferencias previas. Indudablemente se disfruta mucho más si uno sabe cuál es el argumento, dónde están las dificultades, cuáles son las arias más bonitas...”. (...)


Entrevista completa en la edición de papel.

 

 

 
   

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