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Bankunión
I se encontraba en un principio a tres
kilómetros de Gijón, pero el crecimiento de la ciudad ha convertido
esta zona en una vía de expansión residencial. Así, las nuevas
viviendas se entremezclan con las naves del polígono, creando un
originalísimo mapa y un polígono de características especiales,
dividido básicamente en dos zonas: por un lado, las calles Bazán,
Santa Dorotea, Los Pinos y Santa Cecilia, con pequeñas naves
adosadas entre sí, que corresponden a los primeros asentamientos
industriales; por el otro, la zona comprendida entre RENFE y el
camino del Melón, extendiéndose también hasta el antiguo polígono de
El Plano. Aquí las naves son más grandes y los viales más amplios.
En ambas zonas, Bankunión I cuenta con buenas infraestructuras: agua
potable, saneamiento, alumbrado público, red de telefonía, fibra
óptica, sistema de control de incendios, aparcamientos y accesos. A
diferencia de su vecino, Bankunión II, los servicios de este
polígono son suministrados directamente por el Ayuntamiento de
Gijón.
Bankunión
II se planteó ya en origen como
un polígono industrial, de modo que el trazado de sus calles y la
ubicación de las naves se conservan según el proyecto original.
Noventa y cinco empresas, en su mayoría del sector metal, se
reparten en sus 190,000 m2. El espacio está totalmente ocupado, de
modo que para acceder a una parcela hay que esperar a que una nave
se venda o alquile. No es fácil: tanto la situación como las
prestaciones de este polígono son envidiables. Aunque funciona de
forma totalmente independiente, Bankunión II limita en su parte
oeste con el polígono de La Peñona.
Los comienzos de este polígono fueron complicados: a pesar de ser
planteado desde el principio como suelo industrial, la falta de
servicios básicos puso en aprietos a los primeros propietarios. Para
poner solución a este problema se creó una Comunidad de
Propietarios, que desde entonces se ocupa de la gestión de ese
polígono, desligándose de la administración pública. Con los fondos
aportados por los empresarios, más determinadas fuentes de
financiación pública para grandes proyectos, la Comunidad gestiona
los servicios de agua, limpieza, alumbrado público, alcantarillado,
recogida y reciclaje de residuos, mantenimiento de zonas verdes y
viales, señalización, seguridad y vigilancia y administración. Esta
Asociación, además, invierte y gestiona ayudas para grandes mejoras
en las infraestructuras, como el nuevo cerramiento, que supone un
avance fundamental en la seguridad del polígono, o la gestión de un
punto limpio dentro de las instalaciones, dos grandes proyectos que
ya se están llevando a cabo. Otros proyectos ya terminados fueron la
regulación del tráfico interno, la colocación de paneles
informativos, la construcción de aparcamientos y el diseño de una
página web.
Nuevos
accesos, nuevos retos
Las mejoras en los accesos a Bankunión están íntimamente ligadas al
puerto de Gijón. Cuando termine la ampliación de El Musel, en 2010 ó
2011, el polígono experimentará un importante impulso en cuanto a
accesibilidad. Hay que pensar que sólo cuarenta kilómetros lo
separan del aeropuerto, veinticinco del puerto de Avilés y hay poco
más de cuatro kilómetros hasta el puerto de Gijón. Lo que ya es una
situación estratégica pronto lo será aún más, ya que dentro de las
obras de acceso a El Musel está contemplado desdoblar la ronda que
sale de la autopista, pasa por las instalaciones y va a Sabriña.
También se hará una distribución de tráfico que evitará
aglomeraciones y permitirá entrar y salir del polígono con absoluta
comodidad. Bankunión se convertirá entonces en uno de los polígonos
mejor comunicados de Asturias, con unas infraestructuras nuevas que
vienen a sumarse a las mejoras estratégicas que ya se están llevando
a cabo. Además, está en obras y pendiente de inaugurar un nuevo
polígono, La Lloreda, muy cercano a Bankunión y que también afectará
positivamente, ya que toda la zona industrial se beneficiará de los
nuevos accesos.
Tampoco es que las actuales infraestructuras sean deficitarias: al
actual acceso a la autovía y autopista, casi pegado al polígono, se
unen la estación de FEVE y la terminal de mercancías de RENFE, que
facilitan el transporte de trabajadores y materiales. Pero las
nuevas obras suponen una mejora importante; además, con las nuevas
infraestructuras el polígono se enfrenta también a nuevos retos, ya
que las empresas que lo deseen podrán ampliar su red de
distribución, y por lo tanto su proyección nacional e internacional.
De este modo, las empresas de Bankunión aumentan su competitividad
en el mercado, y convierten a este polígono en uno de los más
punteros de Asturias. § |