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Luis Valdés García
Director General de
Formastur y Vicepresidente del Club Asturiano de Calidad. |
Como
recientemente recordaba el Presidente del Club Asturiano de Calidad
en estas páginas de FUSIÓN, Asturias es hoy una comunidad líder en
la gestión de la excelencia empresarial, lo que nos sitúa,
afortunadamente, en las antípodas de la exégesis noventayochista.
Sirva como ejemplo su capacidad para, en poco menos de tres décadas,
cubrir el enorme vacío que dejó en nuestra comunidad el sector
público industrial. El pasado diciembre, un reportaje de La Voz de
Galicia titulado ‘Asturias sale del infierno’, recordaba que durante
décadas esta región había sido “una isla en España. Daba igual cómo
fueran las cosas en el país, porque el Principado vivía a su ritmo.
Con el paso cambiado. La dependencia del sector público era tan
grande que un tercio del empleo y más de la mitad del producto
interior bruto de la región dependían directamente de empresas
públicas o de las distintas Administraciones”.
Frente a esa situación que ya es Historia, la Asturias actual es la
geografía de una iniciativa empresarial con una inequívoca vocación
innovadora y de calidad, que ha sabido desarrollar un moderno tejido
económico que nos coloca frente a un horizonte razonablemente
optimista. El reciente informe “Situación actual y perspectivas de
las regiones de España”, de Hispalink, nos recordaba hace apenas un
mes que Asturias había cerrado el año 2007 “con una tasa de
crecimiento del 3,5% que permite una valoración optimista de la
economía regional. Esta evolución favorable es resultado del buen
comportamiento de la construcción y los servicios, unido a la
recuperación de la actividad industrial, destacando las ramas de
bienes de equipo y bienes intermedios. Para 2008 se espera que la
ralentización del crecimiento en España afecte, aunque en menor
medida, a la economía asturiana, cuya tasa prevista de crecimiento
es, por primera vez en la última década superior, a la media
nacional”.
Esta perspectiva moderadamente positiva –y más aún en tiempos de
recesión generalizada- ofrece al empresariado asturiano un contexto
que, sin estar despejado, sí parece que será lo suficientemente
estable como para permitirnos reforzar nuestro compromiso con
calidad y la innovación en un clima sin apremios. Qué mejor, pues,
que aprovecharlo para continuar mejorando nuestros índices de
productividad, optimizando nuestras respuestas y flexibilidad ante
los mercados, generando valor añadido para nuestras empresas;
ganando clientes... Es decir, qué mejor que aprovechar esta
coyuntura estable para mirar hacia futuro con la calidad y la
innovación como referencia de nuestro presente.
Para este desafío, el empresariado asturiano continuará teniendo a
su lado al Club Asturiano de la Calidad, como viene ocurriendo desde
hace casi tres lustros. De hecho, nuestro Presidente José Julio
Fernández y quienes integramos su Junta Directiva trabajamos con el
compromiso de continuar afianzando en Asturias el compromiso con la
calidad, la innovación y la excelencia; para consolidar esa forma de
ser y entender la empresa que, desde las exigencias y las urgencias
del presente, sabe convertir al futuro en el punto de partida./
Fotos cedidas por Club Asturiano de Calidad |