Roberto Hartasánchez
Presidente de FAPAS

 

Hay razones para pensar que nace un alto número de osos, pero sólo sobrevive una pequeña parte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Es una instalación peligrosa para todo Gijón, teniendo en cuenta la distancia de seguridad que tiene que tener la regasificadora con los núcleos habitados”

 

 Ecología

MARZO 2008

 

 

La recuperación del oso pardo

Polémica Regasificadora de El Musel

 

La recuperación del oso pardo

El oso, uno de los emblemas de Asturias, estaba poco a poco desapareciendo. Hoy, gracias a la movilizaciones en su defensa y los acuerdos alcanzados con los cazadores, se vislumbra una ligera mejoría en el censo osero de Asturias. Aún así, todavía queda mucho por hacer. Fotos cedidas por FAPAS

El oso cantábrico es de pequeño tamaño, en comparación con otros de su especie. Su  contacto con el hombre durante cientos de años ha modelado su carácter, convirtiéndolo en un animal absolutamente inofensivo y muy huidizo. En libertad vive entre veinte y veinticinco años y, sobre todo los machos, tienen una gran capacidad para recorrer amplios territorios. Los que habitan en la Cordillera Cantábrica abarcan un espacio de aproximadamente doce mil kilómetros cuadrados. Un oso puede recorrer hasta dos mil kilómetros cuadrados a lo largo de un año, buscando comida y hembras en la época de celo.
Lo cierto es que este animal pasa por horas bajas. El número de ejemplares ha ido en regresión debido a la caza indiscriminada y al furtivismo. Si a esto añadimos el cambio en la estructura de su hábitat y la escasez de sus alimentos habituales, podemos comprender por qué sólo quedan alrededor de 140 ejemplares de oso pardo y unas treinta osas reproductoras en la Cordillera.
Roberto Hartasánchez es el presidente de FAPAS (Fondo para la Protección de Animales Salvajes), y conoce en profundidad la vida, costumbres y problemas con los que se encuentra este animal. “Tradicionalmente en la Cordillera Cantábrica los animales domésticos que se morían eran enterrados, o en algunos casos abandonados, en zonas de montaña. De esa manera formaban parte de la dieta alimenticia de la fauna salvaje (osos, buitres, lobos...). Ahora, debido a una serie de normas de la Unión Europea, esa cantidad de comida es incinerada o enterrada en otros lugares”. Esta carencia afecta a los osos en momentos muy determinados, sobre todo cuando han estado hibernando dos o tres meses y salen de sus cuevas en busca de proteínas.


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Polémica Regasificadora de El Musel

La instalación de la regasificadora preocupa. Y mucho. Tanto que algunos vecinos de Gijón, en concreto habitantes de los barrios más afectados en la zona oeste, como La Calzada, El Jove, Natahoyo o Moreda, se han agrupado en torno a una Plataforma ciudadana que pretende primero informar, y luego movilizar. Fotos cedidas por Plataforma “Regasificadora No”.

La principal preocupación surge a  partir de la falta de datos objetivos que llegan a la ciudadanía. La mayoría no sabe en qué consiste este proyecto y qué consecuencias puede tener para los habitantes de las zonas cercanas. Por eso, a finales de 2007 se celebran dos charlas en el Ateneo de La Calzada que llenan el salón de actos hasta la bandera. Viendo que la preocupación es general, a mediados de enero se celebra la primera reunión y se presenta a los medios la recién creada Plataforma “Regasificadora NO”. Leo García es su portavoz.

-¿Cuál es el aspecto que más os preocupa?
-El tema medioambiental. La regasificadora no es una oferta limpia, como quieren pretender. El gas licuado viene a 160º bajo cero y se calienta mediante agua de mar. Luego, para limpiar las tuberías se echa hipoclorito sódico -lejía-, que se vierte al mar también. Por otra parte, está el problema de traslado en los barcos metaneros, descarga, almacenamiento, etc. Es un riesgo constante tener barcos metaneros frente a la costa. Son una auténtica bomba flotante, y suponen un riesgo aún más elevado que la propia planta regasificadora, debido a las maniobras de aproximación, atraque y descarga.

-¿De cuánto volumen hablamos?
-Ellos pretenden llegar a conseguir cuatro depósitos de ciento cincuenta mil metros cúbicos, en total seiscientos mil metros cúbicos. Si explota un depósito está demostrado que explotan todos. Existen accidentes de gas natural recientes en Ghilslenghien (Bélgica) o en Skikda (Argelia), por poner algunos ejemplos. Esta última planta estaba situada a diez kilómetros del centro de la ciudad, y aún a tanta distancia, la explosión provocó la rotura de ventanas y escaparates. Aquí, en las inmediaciones tenemos Xivares, Muselín, Jove, La Calzada, parte de El Natahoyo. Hay que hacer hincapié en que la explosión es muy virulenta. Sólo hay que fijarse en una bombona de butano, que es capaz de desguazar una casa entera. ¿Qué harán seiscientos mil metros cúbicos de gas?

 


Entrevista completa en la edición de papel

 

 

 

 
   

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