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“Un
poema es un fogonazo, una iluminación, una transfusión
de la imaginación al papel pasando por el oficio” |
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“No me interesan ciertos libros que
están prefabricados. No compro en
centros comerciales, donde hay pilas y
pilas del mismo ejemplar, mientras que
otros libros interesantes ni siquiera
consiguen un hueco” |
Juanjo
Barral
Escritor, Periodista y Filólogo
A Juanjo Barral le
encanta viajar. Viajar por placer, viajar por dentro
y por fuera del ser humano. Y como vehículo emplea
la palabra. Aborda la literatura en todas las
facetas en las que se presente, sea narrativa,
poesía o ensayo, como autor y como lector. La
prefiere comprometida antes que aséptica,
minoritaria antes que como producto de mercado. Sea
como sea, este ovetense bien curtido en las letras
apuesta siempre por la imaginación.
Texto y foto: Lupercio González
Viajero de la palabra
Londres, Parece mentira, o Gran
reserva, son algunas de sus novelas. Poemas de andar
por casa, 37 latidos, Pop supuesto, o Teoría de la
relatividad, con el que ganó el VII Premio
Internacional Surcos de Poesía, son algunas de sus
publicaciones poéticas.
-Juanjo, ¿cómo elaboraría su propio
perfil?
-Cuando me preguntan suelo decir que
soy filólogo de carrera, periodista en ejercicio y
escritor por vocación o por necesidad. Me autodefino
como una persona que pretende ser cada vez mejor y
escribir cada vez mejor. Mi padre era confitero.
Cuando yo tenía ocho años puso su propio negocio, y
sin querer y queriendo empecé a ayudar como el resto
de mis hermanos. Fui aprendiendo el oficio hasta
llegar a manejarme bien. Así saqué dinero para irme
a Londres por primera vez, una ciudad que me cambió
la vida... Acabé estudiando Filología Española, y a
partir de un momento empecé a inclinarme hacia el
periodismo. Comencé trabajando en el periódico de la
Universidad de Oviedo, creando el apartado de
cultura, luego en La Nueva España, una productora de
informativos... Ahora mismo soy Jefe de Prensa en
Comisiones Obreras.
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“Lo que a mí me
gusta es hibridar los géneros. Los géneros no son estancos. Es bueno
que se hermanen, que convivan juntos” |
-Digamos que es usted un confitero de palabras.
-Pues la verdad es que me gustaba mucho el oficio, y
se me daba bien fundamentalmente porque tuve un gran maestro, mi
padre, probablemente uno de los mejores de Asturias. Pasé muchísimos
años en el obrador. Es un oficio muy atractivo, pero muy sujeto.
Visto retrospectivamente, me sirvió sobre todo para tener un respeto
por el trabajo bien hecho.
-Si tuviera que decantarse por un género literario. ¿Con cuál se
queda?
-Me gustan todos, la verdad, como escritor y como
lector. Cada uno tiene su dinámica y su razón de ser. La novela, por
ejemplo, es una aventura. Durante el tiempo que estás escribiendo o
leyendo una novela estás conviviendo con ella, estás incrustado en
ella, la tienes a tu lado constantemente. La novela es un género que
te obliga a ir todos los días a la obra, como me dijo en su día Juan
José Millás. Y es cierto. Cualquiera estará de acuerdo conmigo en
que no puedes empezar una novela, dejarla y volver a los quince días
a leer dos páginas.
-¿Y la poesía?
-La poesía tiene otra dinámica. Un poema para mí es
un fogonazo, una iluminación, una transfusión de la imaginación al
papel pasando por el oficio. En contraste con la novela, la poesía
permite un acercamiento mucho más “breve”. Tú puedes esbozar hoy un
poema, seguir trabajándolo dentro de una semana y terminar de
escribirlo dentro de un mes. También hay poemas que bajan despacio,
como en paracaídas, y otros que no acaban nunca de escribirse. Un
libro de poemas puedes abrirlo muchas veces a lo largo de la vida,
mientras que lo habitual en una novela es que se lea una sola vez.
Lo que a mí me gusta por ejemplo es hibridar los géneros. Quiere
esto decir que los géneros no son estancos. Además, yo creo que es
bueno que se hermanen, que convivan juntos.
Entrevista completa en la edición de papel |
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