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El VII Mercao
Clariniano se celebrará los días 27, 28 y 29 de junio. El escenario
se recreará en el Parque de Les Conserveres.

Foto: Juanjo Arrojo
La Ruta Clariniana
está dividida en tres tramos que permiten al visitante su
realización de forma autoguiada, correspondientes a los cuentos de
“Viaje Redondo”, “Doña Berta” y “Boroña”. |
El
concejo de Carreño, ocupa un lugar privilegiado en la costa central
asturiana. Las distancias que lo separan de los grandes núcleos de
población –Oviedo, Gijón y Avilés- son mínimas y sus condiciones
paisajísticas son espectaculares gracias a la acción de su mayor
orfebre, el Cantábrico.
Candás, capital de Carreño, es históricamente uno de los puntos
pesqueros más importantes del litoral asturiano. Sus calles, sus
gentes, los monumentos, y la memoria de esta villa hablan el
lenguaje del mar.
Las leyendas cuentan historias como la del Cristo de Candás,
rescatado en los mares de Irlanda, al que hoy se rinde culto en uno
de los santuarios más visitados de Asturias, después de Covadonga.
De este pasado marinero Carreño ha heredado un carácter forjado a
fuerza de sal y tempestades, que también sabe ser tranquilo y bello
como una mar en calma.
Carreño es una tierra singular. Mientras en algunos lugares, la
cultura es un bien en franco retroceso, aquí te asalta en las
esquinas, te coge de la mano y te invita a viajar a través del
tiempo. Jugando entre el presente y el pasado establece una
complicidad mágica con el que esté dispuesto a abandonarse en sus
manos. Esta intensidad cultural está al alcance de todo intrépido
buscador de conocimiento.
Clarín
y Carreño
Fueron cerca de cuarenta veranos, los que D. Leopoldo Alas pasó en
Carreño. Aquí prepara y escribe novelas, cuentos, artículos y
conferencias, se cartea con sus editores y sus amigos escritores,
corrige pruebas y lee mucho, hace visitas y las recibe, va con
frecuencia a baños, romerías, mercaos y fiestas en Candás.
Fruto de esas estancias veraniegas en Guimarán, se convirtió en
perspicaz observador de la vida y el paisaje de este concejo
campesino y marinero, marcado también por la servidumbre y la
emigración a América. Los prados, los campesinos, los clérigos, las
familias infanzonas y las aldeas carreñenses pasaron con sus mismos
nombres o con otros supuestos a las páginas inmortales de la
narrativa clariniana.
La importancia de Leopoldo Alas “Clarín” a nivel internacional
inspira al Ayuntamiento de Carreño, en el año 2002, para la creación
de un producto turístico tomando como hilo conductor la obra y época
del autor, cuyo eje principal son el diseño y señalización de la
Ruta Clariniana. Esta ruta está dividida en tres tramos que permiten
al visitante su realización de forma autoguiada, correspondientes a
los cuentos de “Viaje Redondo”, “Doña Berta” y “Boroña”; aunque las
referencias de Carreño en la obra del autor aparecen hasta en un
total de catorce obras distintas.
La mencionada iniciativa también incluye la celebración de unas
jornadas gastronómicas (“Menús clarinianos”) basadas en platos que
figuran en las obras del escritor recogidos a través del trabajo de
investigación realizado por los historiadores José Mª González
García y Luis Arias González; y, por último, y como colofón, la
celebración de un “mercao” inspirado en el S. XIX, el siglo del
autor.
El
escenario que inspira el mercado clariniano: un poco de historia
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Foto cedida por Ayto. de
Carreño
El
Carreño campesino y marinero del XIX producía cereales,
legumbres, frutas, etc. y criaba ganado vacuno,
caballar, de cerda, lanar y cabrío. También había
abundante pesca de sardina, besugo, bonito y alguna
caza. |
El
Carreño de Clarín es el de las cuatro últimas décadas del siglo XIX.
En esta época las parroquias rurales del concejo desarrollaban una
economía autárquica, con la casería como unidad básica de
producción. El modelo socioeconómico imperante se basa en la
existencia de un manojo de propietarios agrarios (hidalgos, alto
clero y burguesía) de los que depende la gran masa de campesinado
arrendatario que cultiva la tierra, explota los pastos o la cría de
ganado. El arrendador comercializa los excedentes, mientras que el
campesinado, cuyos ingresos son escasos, se limita poco más que a
subsistir, refugiándose con alguna frecuencia en modelos de economía
mixta (agricultura–pesca) como medio de conseguir ingresos
adicionales. Los prestamistas se convertirían en una auténtica plaga
del mundo rural carreñense.
En
tiempos de Clarín, Carreño era totalmente preindustrial y
completamente inmiscuido en los parámetros propios del Antiguo
Régimen. El Carreño campesino y marinero del XIX producía cereales,
castañas, legumbres, frutas y pastos, y se criaba ganado vacuno,
caballar, de cerda, lanar y cabrío. Hay también alguna caza, y
abundante pesca de sardina, besugo, bonito y otros molinos harineros
y las fábricas de salazón de la sardina. Candás se diferenciaba del
resto del concejo por la pesca, las salazones y el comercio, cuenta
con Casa Consistorial, cárcel, escuela, una iglesia, tres ermitas,
cuatro fuentes y 180 casas distribuidas en cinco pequeños barrios:
La Cuesta, El Arrabal, El Regueral, La Matiella y el Muelle.
La mayor parte de la población carreñense y candasina vivía en
estado de precariedad. Las guerras de Cuba obligaban a la imposición
de continuas levas que afectaban a los sectores ya de por si más
deprimidos de la sociedad carreñense. La presión demográfica entre
1833 y 1887 complicó más las cosas para los campesinos y la villa
marinera. La solución lógica fue la emigración a Cuba e
Hispanoamérica, emigrantes carreñenses saldrían a Ultramar en busca
de la tierra que les vio nacer, con algunas inversiones y obras
filantrópicas.
Seguidamente adviene un ciclo minero con el auge de las
explotaciones mineras de hierro, la construcción del ferrocarril
minero de Candás–Aboño. Este episodio minero pronto entraría en
declive por distintas causas y se extinguiría paulatinamente hasta
su práctica desaparición.
La burguesía acomodada de Oviedo y Madrid, puso de moda y dio un
toque distinguido a las estancias veraniegas en la villa candasina.
Este turismo favoreció el desarrollo de un modesto sector de
servicios pensados para el solaz visitante: establecimientos de
víveres, tiendas de ropas, cafés, billares, confiterías, almacén de
efectos navales, farmacia y fonda.
Mercado
o transacciones que se desarrollaban en la época
Las
ferias y mercados candasinos atravesaron una época de escasa
relevancia, debido a la fuerte competencia de las ferias y mercados
de Gijón y Avilés, lugares a los que acudían los agricultores y
ganaderos carreñenses dado que tenían más demanda y mejores precios.
En 1841 estaba autorizada en Candás la celebración de una feria
anual (durante las fiestas del Cristo) y también un mercado semanal
(los jueves). A la vista de la escasa afluencia se cambia su
celebración a los domingos y se establecieron una serie de medidas
coercitivas (con multas a los productores de Carreño que, por
riguroso turno, no se presentaran con sus productos en los mercados
candasinos).
En 1891 la corporación municipal decide establecer un coche de
transporte costeado con fondos municipales para conducir en los días
de mercado compradores de Gijón a Candás. Esta iniciativa estuvo en
marcha durante varios años pero no consiguió los fines que
pretendía: dado el esplendor de los mercados de las villas vecinas
de Avilés y Gijón, no había lugar en el concejo de Carreño para
transacciones comerciales de alguna entidad, como ferias o mercados
estables.
En los mercados periódicos estaban presentes mercaderías de muy
diverso origen. La mayor parte de los mismos eran de carácter
primario, procedentes de la zona rural, a las que se unían las
manufacturas realizadas por los artesanos. Se trataba de productos
agrarios de toda clase, entre los cuales los que ocupaban una mayor
parte eran los granos de escanda, trigo, centeno, avena y otros
cereales.
El VII Mercao Clariniano
Este
año se celebrará la séptima edición del Mercao Clariniano el próximo
junio en los días 27, 28 y 29. Como en las anteriores ediciones,
todos los participantes de la feria: vendedores, artesanos, servicio
turístico, etc... van vestidos con el traje típico de Candás
(sardinero/a) o bien con el tradicional traje de asturiano/a, o el
correspondiente a la época del Mercao (siglo XIX).
En los puestos decorados especialmente para el Mercao se ponen a la
venta diferentes productos pertenecientes a la artesanía y
gastronomía popular asturiana (cuero, pintura, maquetismo naval,
cerámica, talla de madera, marañuelas, arroz con leche, empanadas,
productos de la huerta, etc.).
El escenario se recrea en el Parque de Les Conserveres ambientándolo
en dos zonas: una parte rural, con elementos y utillaje típicos del
campo, y otra marinera con redes, nasas y otros utensilios de pesca.
Durante el desarrollo del Mercao se realizan, además, diferentes
actividades que complementarán la oferta. Se cuenta con la
participación de un grupo de teatro en la calle que representan a
diferentes personajes relacionados con Clarín y con los personajes
más típicos del Concejo (El escritor Leopoldo Alas, su esposa Onofre,
el indiano, etc...).
También se pueden realizar paseos en xarré o en burro y se
desarrollarán diferentes talleres y demostraciones de deportes
autóctonos en los que pueden participar los niños y niñas que
visiten el mercado. Así mismo, se disfruta de la presencia de grupos
folklóricos locales y de actuaciones musicales que ambientan el
lugar y la época.
Rutas
Clarinianas
La Ruta Clariniana
es una experiencia literaria-turística única en España. Por primera
vez la narración se encuentra inmersa en el paisaje, en el escenario
donde acontecen los hechos.
Durante el recorrido el visitante podrá disfrutar leyendo las citas
del propio escritor, alusivas a los parajes carreñenses y sus
gentes. Además están señalizados cruces y lugares de interés.
La Ruta Clariniana por tierras de Carreño hay que hacerla con un
libro en la mano o, en su defecto, en la memoria. La literatura se
une al turismo en un matrimonio perfecto.
Gracias a un verbo privilegiado, dotado de la premura del viento
para unir letras, formar palabras, componer frases y crear
historias, pasearemos del brazo de Doña Berta por Piedeloro,
leeremos el Viaje Redondo conociendo Logrezana y Guimarán y con
“Pepe Francisca”, el protagonista de Boroña, visitaremos las
parroquias de Prendes y Albandi.
El estudiante conoce en sus primeros años de instituto La Regenta,
lectura obligada. Esta novela, la más importante del siglo XIX, fue
el método con el que Clarín criticó a la sociedad de su tiempo
cuando aún no existían los grandes medios de comunicación y las
nuevas tecnologías no eran ni tan siquiera imaginadas. Al igual que
esta obra oculta entre líneas historias poco conocidas, las obras de
Clarín no sólo cuentan las historias de los personajes que les dan
vida sino que hablan de lugares descritos con la precisión de quien
los conoce y los recorre muchas veces a lo largo de su vida.
Pasear formando parte de la historia. Ésta podría ser la sensación
que se quiere transmitir con las Rutas Clarinianas. Veintisiete
kilómetros de dificultad media, divididas en tres tramos que
recorren los lugares de los que habla Clarín en sus obras. §
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