Si un niño de ocho años dice que su personaje favorito es House, ¿a quién le vamos a echar la culpa? Sería hipócrita decir que los medios son los únicos responsables”

 

 Entrevistas

SEPTIEMBRE 2008

 

 

María Esther del Moral

Presidenta de la Asociación de Telespectadores y Radioyentes de Asturias

María Esther del Moral es catedrática de Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Educación en la Universidad de Oviedo, y además preside la Asociación de Telespectadores y Radioyentes de Asturias (ATR), un observatorio que pretende “poner en evidencia las contradicciones de aquellos medios que, aunque han firmado el Código de Autorregulación, emiten una programación que vulnera esos derechos”. Para no poner el acento sólo en lo negativo, la ATR también premia los programas o iniciativas con fines educativos, porque “sería injusto decir que todo lo que sale en televisión es monstruoso”. / Texto: Elena F. Vispo.


Foto: Fusión Asturias

Los medios de comunicación son en gran parte formadores... o deformadores”

Hay algo en especial que caracteriza esta nueva etapa de la Asociación: su faceta formativa. Desde la Universidad de Oviedo, María Esther ha dirigido una investigación sobre el consumo televisivo de los menores en Educación Primaria en Asturias, con la participación de dieciséis centros escolares, y ahora están formando a padres y madres en colaboración con los centros educativos. “La idea es que si los padres son los primeros formadores, el niño debería ser una responsabilidad compartida. Si un niño de ocho años dice que su personaje favorito es House, ¿a quién le vamos a echar la culpa? Sería hipócrita decir que los medios son los únicos responsables”. Por eso, en esta última etapa, la ATR pone el acento en favorecer una actitud crítica y un consumo responsable tanto de televisión como de videojuegos e Internet.

 

No se puede adulterar los finales de los cuentos. En el original de Perrault de Caperucita Roja, a Caperucita se la comió el lobo. Punto. Antes había una moraleja, y hoy lo único que hay es un formato de entretenimiento”

 

-¿Por qué ese interés especial en la protección de niños y jóvenes?
-Hacemos hincapié en el sector de la población más vulnerable, aquel que necesita que esas medidas se respeten. Entendemos que los niños están en un periodo en el que necesitan estabilidad, una idea de formación convergente con la escuela. Y los medios de comunicación no pueden perder de vista que tienen una gran parte de formadores... o deformadores.

-En Internet, por ejemplo, hay métodos de control parental, pero muchos padres no conocen la tecnología para usarlos. ¿Es parte de la formación necesaria?
-Los propios padres reconocen que necesitan este tipo de cosas. Pero creo que también son un poco cómodos, no siempre hacen ese esfuerzo por la educación de sus hijos, es más fácil delegar en la escuela. Puede ser comprensible, vienen cansados de una jornada laboral casi infinita, pero no se puede negar que tienen una parte importante de responsabilidad.

-¿Realmente los padres tienen herramientas para controlar lo que ven sus hijos?
-Lo que hemos tenido ocasión de ver en estos meses de charlas en los colegios es que los padres muchas veces son chantajeados emocionalmente: “todos lo ven, yo soy el raro...” Si los padres no son hábiles, se doblegan. Ahí habría que tener un poco de firmeza. A veces hay que adoptar posturas desde la responsabilidad y la autoridad paterna, porque la televisión es una plataforma para el aprendizaje social. Por ejemplo, una vez pregunté a mis alumnos, que van a ser maestros: ¿Quiénes son los personajes más guays de Física o Química? “Los que se meten de todo”, me contestaron. ¿Esos son los modelos a imitar?, porque eso es lo que aparece como puesto en valor. Los medios de comunicación actúan como referente de conducta.
Pero cuando a mí me dicen que la juventud está perdida, esos discursos apocalípticos... pues no, habrá un sector de la población que efectivamente sea violento, consuma drogas, pertenezca a tribus urbanas que van montando gresca... pero hay otro sector que está silenciado. Si te fías de lo que ves terminas pensando ¿pero dónde vivo? ¿En Harlem, en el Bronx? Yo tengo alumnos que están trabajando en ONG, otros que están en grupos musicales, gente muy dinámica y muy activa. ¿Dónde aparece reflejada esa sociedad juvenil? ¿Es que no existe? Por supuesto que sí existe, otra cosa es el prototipo social que se propone.
(...)


Entrevista completa en la edición de papel.

 

 

 
   

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